jueves, 14 de junio de 2012
Amenaza de subdesarrollo
Todos estamos de acuerdo al menos en una cosa: en España, y en Europa, vivimos momentos dramáticos. ¿Qué pensamos de nuestra realidad en medio de ellos? Recuerdo una vez más cómo contaba Sábato que los argentinos, a raíz de la crisis de su país, la del famoso “corralito”, tomaron conciencia de que eran latinoamericanos. Y los españoles, ¿qué conclusiones vamos sacando a partir del rescate europeo para salvar nuestro sistema bancario, más allá de las frívolas declaraciones del presidente del gobierno?
Atendiendo a lo inmediato podemos decir que el detonante del rescate, que el gobierno edulcora hablando de préstamo o línea de crédito en condiciones ventajosas, ha sido la crisis de Bankia, gestionada tan mal que alertó a los mercados respecto a una banca que podía estar toda ella en mala situación. Añadamos, contra arrogantes palabras de Rajoy, que este rescate por un montante de hasta 100.000 millones de euros para sanear bancos –con probable plazo de devolución de 10 años, a un interés del 3%-, ha sido en gran parte impuesto, aunque adornado para no parecerlo. Se escamotea que va a la banca a través del Estado, utilizando el cauce público del FROB. Merkel no se ha bajado del burro: el Estado es garante de su devolución, lo cual incrementa la deuda pública y las dificultades en control del déficit. Entrarán en las condiciones recortes ulteriores y cumplimiento estricto de los límites de déficit. Y todo ello ocultado por un presidente que no comparece en el parlamento como las circunstancias requieren, ni aun a la vista de que el rescate no ataja subidas de la prima de riesgo.
Si miramos lejos vislumbramos que quedamos fuertemente hipotecados como país, metidos en el círculo de la deuda. La socialización de pérdidas del sistema financiero a causa de los excesos de la especulación inmobiliaria traerá más empobrecimiento por el rigor para saldar dicha deuda. Nuestro futuro se oscurece con servicios públicos menguados, con educación y sanidad deterioradas, con investigación frenada y con una economía cuya mayor producción es la de parados. Volviendo la vista atrás podemos comprobar lo engañoso de nuestro desarrollo anterior, de la mano de un capitalismo primero rentista y luego especulativo. Fue un desarrollismo con fuertes contradicciones. No se afrontaron las negatividades que se acumulaban y hoy afloran como “potencias infernales” que, según previó Marx, ponen patas arriba la modernización sobre pies de barro de lo que se revela como variante del modernismo del subdesarrollo que otros países también desplegaron. Compartiendo reflexiones con el filósofo Marshall Berman, constatamos que de la opulencia pasamos al empobrecimiento, sin parada fructífera en una verdadera prosperidad. Afrontemos el nuevo subdesarrollo al que nos podemos ver aherrojados.
José Antonio Pérez Tapias
(Publicado en el diario Granada Hoy el 14 de junio de 2012)
Etiquetas:
Crisis.Economía y sociedad,
Europa,
Gobierno PP
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