jueves, 10 de mayo de 2012

Imaginación en el poder


Hay callejones sin salida que son encerronas de mentes groseramente realistas. Los a toda costa pragmáticos, llegando al fondo de sus contradicciones, se empeñan en hacer creer que es eso lo que la dura realidad depara. Si los conservadores ponen sus fuerzas al servicio de la regresión es para arrastrar a todos al hoyo que ellos han cavado. Cuando los tecnócratas elevan a ortodoxia su “pensamiento único” ciegan las ventanas por donde asomarse a lo que queda fuera de sus dogmas. Y si los profetas de calamidades se imponen, el futuro se recorta hasta ser sólo el esperado momento de tristes augurios que inducen su propio cumplimiento. Pero la realidad, tozuda en lo negativo, también sorprende en sus imprevistos, en especial a quienes mirando sólo su ombligo, y de paso la cartera, no huelen por dónde surgen las brisas que habrán de ser vientos de la historia.



No vamos a decir que un fuerte viento del sur arrancó de Andalucía para barrer tierras galas hasta llevar al socialista Hollande a la presidencia de la República; tampoco que fue un tornado nacido en suelo andaluz lo que hizo que los laboristas ganaran a los conservadores en municipales del Reino Unido; Dios nos libre de la arrogancia de pensar que por un vuelo de mariposa en el valle del Guadalquivir los socialdemócratas han dado otro susto a Merkel en Schleswig-Holstein; y ni se nos ocurre atribuir el ascenso de los izquierdistas griegos al impulso de las izquierdas que habitan entre Despeñaperros y Tarifa. Nada de egocentrismo. Pero lo cierto es que una mayoría del electorado andaluz, ante la destructividad neoliberal del gobierno instalado en Madrid, vislumbró cómo podía levantarse un nuevo viento de resistencia y transformación.


En circunstancias adversas, con la corriente en contra, ciudadanos de Andalucía optaron por no dejarse arrastrar al callejón de los expolios. Imaginaron que las cosas podían ser de otra manera, llevando su imaginación al poder. No fue anacrónico resurgir de espíritu sesentayochista, sino apuesta racional. Y la imaginación, aliada de humildes intenciones utópicas, puso en marcha razones para que las fuerzas de izquierda del parlamento andaluz pactaran un sólido programa de gobierno. Nadie se engaña: los recursos son escasos. Aun así, se trata de hacer política tras objetivos de solidaridad y justicia. Se necesitarán ulteriores dosis de imaginación creadora que apunte, derrotada la resignada creencia de que estamos en un callejón sin salida, a un futuro distinto del que preparan tecnócratas, conservadores y pragmáticos alicortos. Ha sido un electorado armado de realismo crítico el que ha propiciado un gobierno al que le exige imaginación en el poder. Y si dicen que somos soñadores –como cantaba Lennon en su “Imagine”-, asumamos el calificativo como baluarte frente a pesadillas.

José Antonio Pérez Tapias
(Publicado en diario Granada Hoy el 10 de mayo de 2012)