
Desde el PSOE somos conscientes de que la situación de crisis por la que atraviesa nuestro país, además de abordarla enfrentando las causas que desde nuestra propia realidad nacional inciden sobre ella, la tenemos que afrontar también yendo al fondo de contradicciones del sistema económico en el que estamos inmersos, agravadas por la irracional lógica del capitalismo financiero dominante.
De entre esas contradicciones, que encontramos con distintas intensidades tanto en el plano de lo local, como en el más amplio de un mundo globalizado, destacan tres:
a) La contradicción entre el capital y el trabajo, acentuada siempre que la pretensión de acumulación de beneficios del primero se hace a costa de la precarización del segundo y de la pérdida de derechos laborales de los trabajadores.
b) La contradicción entre el mercado y el Estado, o entre poderes económicos e instituciones democráticas, agravada cada vez que los primeros se sobreponen a las segundas hasta llegar incluso a la experiencia colectiva de la impotencia de la política frente a la economía.
c) La contradicción entre economía y ecología, o entre irrestricto afán de lucro y necesaria regulación de la actividad económica para garantizar la sostenibilidad de los recursos naturales y la salvaguarda del medio ambiente frente a riesgos de daños irreversibles. Afrontar estas tres contradicciones es clave para diseñar la hoja de ruta de un socialismo democrático que en el siglo XXI quiera ser alternativa frente a un capitalismo salvaje, frente a un neoliberalismo antidemocrático y frente a un economicismo antiecológico.
(Aportación para la Ponencia del 38 Congreso del PSOE)


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