
El Partido Socialista se ha mostrado abierto y receptivo a todo lo que ha significado el conjunto de manifestaciones y actos ciudadanos que se han desarrollado en los últimos meses dando lugar a lo que se conoce como “movimiento del 15 M” o “movimiento de los indignados”.
Considerando que se trata de un movimiento de personas y colectivos de procedencias diversas, destacan en él la crítica a determinada manera de afrontar la crisis económica, que pone de manifiesto el acoso que sufre la democracia por parte de los poderes económicos y la impotencia en que se ha visto la política ante el capitalismo financiero, así como el déficit democrático acumulado en nuestras instituciones, el cual viene a percibirse como crisis de la representación política. Ambas cosas hay que tenerlas muy en cuenta, así como el conjunto de reivindicaciones que desde dicho movimiento se plantean, si bien es verdad que, con su heterogeneidad, no todas se sitúan al mismo nivel. Reivindicaciones en torno a reforma electoral y a una democracia más participativa, sobre defensa de lo público y reparto equitativo de las cargas de la crisis, sobre dación de vivienda como pago por hipoteca y, por supuesto, sobre urgencias en cuanto a políticas de empleo, son demandas a las que desde el PSOE hemos prestado y vamos a seguir prestando la máxima atención.
Los socialistas sabemos lo que el “15 M” supone como expresión de malestar social y de exigencia democrática, por lo que consideramos como interlocutores plenamente válidos a quienes se movilizan por tales causas. Asimismo, valoramos como merece el eco internacional de las movilizaciones ciudadanas del 15 M y lo que ello significa como embrión de una nueva conciencia política global.
(Aportación como enmienda a la ponencia del 38 Congreso del PSOE)
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