


El miedo es paralizante. Hay que sobreponerse a él si no queremos que nos pueda. Y hoy nuestra sociedad, la que hace poco fue descrita por Ulrich Beck como sociedad del riesgo, es una sociedad del miedo. A ello ha contribuido la misma economía del miedo en la que nos ha instalado, como señala Joaquín Estefanía, esta crisis larga y profunda que nos ha metido en una Gran Recesión. Las políticas neoliberales, encaminadas ciegamente al bloqueo de una economía que actúa incluso contra sí misma, conducen además al Gran Desguace del Estado de bienestar, acompañado de un peligroso proceso de ninguneo de las instituciones democráticas. Este panorama induce el temor al naufragio y un pavoroso miedo al futuro que es desmovilizador de las resistencias sociales y disolvente de las redes de solidaridad. Es un arma de destrucción masiva de lo conseguido a lo largo de generaciones en cuanto a derechos y libertades. De ahí que haya que enfrentarse al inmovilismo alentado por los fabricantes del miedo, los asustadores a sueldo que trabajan a favor de quienes se benefician sometiendo a los Estados, subordinando a los gobiernos y desalentando a la ciudadanía a través, también, de una política del miedo.
Cuando el PSOE, tras sus derrotas electorales, tiene que afrontar críticamente su situación, ha de hacerlo no meramente para conservar un lugar bajo el sol de nuestra democracia, sino para abrir mediante sus propuestas un futuro distinto para la sociedad española. Han de ser propuestas transformadoras, no atenazadas por la parálisis del miedo, sabiendo que ésta la retroalimentan sutiles engranajes deudores de pasadas seguridades y pretéritas fuentes de legitimidad y confianza ya, sin embargo, agotadas. Si un partido de izquierda debe temer a algo es al inmovilismo; y dándole la vuelta a ese temor, por sólo tener miedo al miedo, ha de ser capaz de renovar su capacidad de crítica y propuesta, de resistencia y acción frente al mismo miedo. Éste es, como ha escrito Zygmunt Bauman, “el más siniestro de los principales demonios que anidan en las sociedades abiertas de nuestra época”. Una globalización torcida hacia su lado negativo es la que hay que reconducir para vencer las amenazas que atemorizan.
En el debate del PSOE, en medio de oscuridades del presente, está claro que un reconstruido proyecto socialdemócrata y un nuevo modelo de partido han de elaborarse espantando con energía el fantasma del miedo y borrando del mapa su rastro de inmovilismo. Acertaba Chacón cuando ponía en ello el acento al presentar su candidatura a la Secretaria General del Partido Socialista. Si a eso se suma la serena alegría que Spinoza consideraba la mejor compañía para la razón –también para la razón política-, la propuesta merece la pena. El futuro no lo construyen los apesadumbrados.
José Antonio Pérez Tapias
(Publicado en diario Granada Hoy el 12 de enero de 2012)
(Publicado en diario Granada Hoy el 12 de enero de 2012)



1 comentarios:
Me interesé más por la candidatura de Chacón cuando me enteré de que tú estuviste en su acto de presentación. Para mí lo importante no es Chacón o Rubalcaba, sino quiénes apoyan a cada uno. Qué alma del PSOE está con cada uno. Así que Chacón tiene ya un punto a favor: tú.
Aunque si se trata de liderar un proyecto transformador, sería importante cuidar de que "Chacón" no sea una marca más dentro de la profusa taxonomía de la política. La percepción que en general tenemos de Chacón, desde fuera, es que se trata fundamentalmente de una política "diseñada". Creo que es su principal debilidad.
Publicar un comentario en la entrada