jueves, 29 de diciembre de 2011

Uvas amargas



























Cuando 2011-annus horribilis donde los haya- llega a su final es momento para advertir que las uvas de Nochevieja serán inolvidables por su amargo sabor. De tan ácidas puede que se nos atraganten, envueltas como vienen en anuncios que no invitan al regocijo. De todas formas, sabemos que es ingrediente de la fiesta el anticipado disfrute de lo que los sinsabores futuros no nos permitirán celebrar: “comamos y bebamos que mañana moriremos” es viejo dicho que ya recogía la literatura bíblica.

Como si los hechos no bastaran para entrever su irracional lógica, no falta quien prepara paladares para el amargor de los tragos futuros. El nuevo ministro de Economía, que mejoró como ejecutivo de Lehman Brothers –esa máquina de especulación financiera- lo que sabía de cuentas tras pasar por el gobierno de Aznar, anuncia que la economía española caerá en recesión en 2012. Nada nuevo, pero el pronóstico sí tiene su intríngulis. A pesar de las loas a la ministra del gobierno saliente por disciplinar la economía, sigue insinuando que, de la recesión que viene, la culpa es de Zapatero, es decir, del PSOE, lo cual piensa que ha de recordarse y más si los socialistas andan con eso de la autocrítica.

No hace falta ser un lince para ver la jugada: avisar de recesiones endosándoselas a quien gobernaba prepara las tragaderas del personal ante inminentes nuevos recortes. Parece que Rajoy, entre tanta callada por respuesta, ha meditado sobre la fábula de la zorra y las uvas, aquella que recogió Esopo y reelaboraron La Fontaine o Samaniego. Si la zorra, tratando de soslayar la burla del pájaro que la veía fracasar al no alcanzar las uvas, se alejó diciendo que no valían la pena, pues de tan verdes eran amargas, ahora el presidente del gobierno quiere que todos digamos, como zorras avergonzadas, que lo recortado, aunque sean políticas sociales y servicios públicos, no valía la pena, entre otras cosas por costoso y mal gestionado. Manipulando mensajes se quiere inducir en la ciudadanía una actitud comprensiva ante recortes más duros y reformas aún más contrarreformistas –habitual en la derecha hispánica desde el siglo XVI-, intentando que el voto que ha dado mayoría absoluta al PP se traduzca en un convencido adaptarse a lo decretado como absolutamente necesario. Pero el filósofo sueco Jon Elster ya observaba el autoenvenenamiento que puede afectar a engañosas preferencias adaptativas. Para quien no esté avisado, el Defensor del Pueblo en Andalucía insiste en que hay que tener cuidado con los recortes, pues “la frustración contenida puede estallar en violencia”. Lo escribió John Steinbeck en Las uvas de la ira: “la línea entre el hambre y la ira es muy delgada…Y la ira comenzó a fermentar”. Yerra quien no tome en serio que las uvas amargas pueden convertirse en uvas de la ira.


José Antonio Pérez Tapias
(Publicado en el diario Granada Hoy el 29 de diciembre de 2011)























sábado, 24 de diciembre de 2011

Navidad y subversión

























“¿Dónde está la estrella de los nacimientos?”: son palabras, con grandes interrogantes, de un verso de León Felipe que en esta Navidad podemos hacer nuestras. La noche de este tiempo está harto negra; nubarrones de cielo plomizo se ciernen sobre una sociedad que no descubre ninguna estrella que todavía se pueda interpretar como signo de esperanza, mítica señal en un firmamento que dejara ver simbólica indicación de algo nuevo sobre la tierra.

Escrutar los “signos de los tiempos” se ha hecho en todas las épocas. No tenemos por qué avergonzarnos de gastar nuestras retinas indagando qué se puede vislumbrar en el horizonte. Y es que el futuro parece cerrado una vez hundido el dogma del progreso en el que tan religiosamente pusieron su fe los modernos. Ahora, aquellos “tiempos del cólera” a los que nos llevó el realismo mágico de García Márquez se han trocado en la cólera de los tiempos donde no vale magia alguna para calmar la ira que se acumula. Lo nuevo no ha nacido, pero en una crisis que pone patas arriba las apoyaturas del orden social lo viejo no se soporta más. Hay quien detecta el rugir de terremotos, y más valdría prepararse socialmente para el momento oportuno reconstruyendo fraternidad –republicana, por supuesto-. Si no, la hobbesiana guerra de todos contra todos nos puede retrotraer a un estado de naturaleza que nunca existió.

En fiestas navideñas que llevan en sus genes antiguas saturnales recicladas, qué menos que, hasta donde se pueda, dejemos correr el vino para regar mesas familiares que reúnen parecidas pretensiones de felicidad, por más que cada cual sea infeliz a su manera -¡ay, la sabiduría tolstoiana!-. En algunos momentos hay que hacer paréntesis que hagan soportables los presentes, aunque rellenemos los huecos con recuerdos que retornan y sueños siempre postergados. Comamos, bebamos, bailemos y, hasta donde lo permita la cartera, no dejemos de comprar: carpe diem. Todo ello forma parte de un carnaval que en sociedades secularizadas, sin necesidad de posterior cuaresma, se prolonga a fin de que el espectáculo no decaiga. Incluso se abren canales para que fluyan efímeras solidaridades compasivas. En estas fiestas abundan ataques de mala conciencia.

Entre alumbrados discretos en aras de la austeridad y sones de villancicos ruralistas que hasta en las grandes superficies desplazan a las usuales músicas de fondo, sobreviven los intentos de que no sucumban al olvido las raíces cristianas de la Navidad. Los eclesiásticos se dedican a lanzar mensajes y celebrar liturgias en torno a aquel Emmanuel –sobrenombre de quien sería reconocido como Jesús el Cristo- que dicen los evangelios que nació en Belén de Judá. Pero apenas nadie les hace caso. Hasta los suyos están en otra cosa. Se podrían sentir tales clérigos como voces que predican en el desierto, pero les falta conciencia de éxodo. Están resignados a ser figuras marginales de navidades donde sobran hasta los “belenes”. Después de todo, su organización, la Iglesia, tiene mucha culpa de que la Navidad sea para la mayoría, como mucho, un cuento, entrañable relato para niños.

Si nadamos en contradicciones, no ha de extrañar que el cristianismo tenga las suyas. Después de todo, “no hay religión sin contradicciones”, como hacía notar el marxista Kautsky hace un siglo. El problema es que el cristianismo, tras historia dos veces milenaria, se ahoga en ellas, resultando que, debido a eso, todos podemos perder algo. No es cuestión de pretender cambiar el estilo de vida de la gente; allá cada cual. Pero no estaría mal rescatar símbolos que interpelaran. Lo es el de un Mesías que nace entre pastores, el de un judío del linaje de David cuyos padres, de clase baja, eran de la revoltosa Galilea, el de un desconocido al que visitan reyes, el de un recién nacido al que teme un Herodes genocida, el de quien desde la máxima vulnerabilidad ofrece la fuerza de la irrupción de lo nuevo que su nacimiento supone –así, el de todos, según Hannah Arendt-. Se diría, con Nietzsche, que los relatos del nacimiento de Jesús son paradigma de la transmutación de todos los valores. Debían estar, claro es, a la altura de la constatación paulina de lo que suponía el escándalo de un “Dios crucificado”. ¿En tal caso no será ateo hasta Dios mismo?

Nuestro mundo, en este momento crucial, necesita una seria transmutación de los valores dominantes. Desde abajo, contra los que encarna ese mercado deificado que cuenta con sumos sacerdotes en la Bolsa y acólitos en los Estados. El espacio que se recuperara para una Navidad sin cuento sería el que se ganara para la subversión necesaria. Quizá así se divise, aunque sea fugaz, alguna estrella portadora de intención utópica.



José Antonio Pérez Tapias
(Publicado en el diario Granada Hoy el 24 de diciembre de 2011)


jueves, 22 de diciembre de 2011

Orden a la orden





Con frecuencia, para diferenciar derecha e izquierda, se echa mano de una equívoca polarización entre libertad e igualdad, para decir que la derecha, por eso del liberalismo, defiende la libertad y que la izquierda, por aquello de la “conspiración de los iguales” liderada por Babeuf, opta por la igualdad. Respetables cabezas, de las que heredamos valiosos legados –inevitable recordar a Isaiah Berlin-, han contribuido al marasmo ideológico en torno a la correlación entre libertad e igualdad. Por ello es fácil hacer funcionar en beneficio propio tan falaz contraposición. Sin ir más lejos, Mariano Rajoy, presidente del gobierno gracias a la mayoría absoluta otorgada por las urnas, en su discurso de investidura no perdió la ocasión para insistir en que él y su partido defienden la libertad –por ejemplo, a la hora de elegir centro educativo para los hijos, sin molestarse en reparar en que una libertad que no puede universalizarse no merece ese nombre por ser más bien práctica discriminatoria injustificable-. Sucede que habla de la libertad dentro del orden que la derecha concibe y construye.

En realidad de verdad, lo propio de quienes se ubican en la derecha es, ante todo, ser gente de orden. El mismo Rajoy es un hombre de orden, de forma incluso que entre las virtudes que se le reconocen está la de ser muy previsible: a tal punto llega un orden personal puesto al servicio del orden social. Es tan previsible que su discurso de investidura no arrojó sorpresas: generalizaciones sobre recortes en aras del fundamentalismo de la austeridad, ajustes que van a recaer sobre administraciones públicas, reducción máxima del empleo público –¡hacia el “Estado mínimo”!-, vaciamiento de la negociación colectiva, medidas de estímulo al gusto del empresariado…, y suma y sigue. Más exactamente, resta y sigue en disciplinada aplicación de recetas neoliberales, pidiendo de camino fe en las reformas.

Lo cierto es que tampoco han sido para sorprender determinadas alabanzas prodigadas hacia el nuevo presidente: por fin alguien al frente del gobierno con un programa. La demanda de orden se ve satisfecha, aunque lo anunciado como acción de gobierno siga siendo genérico y ambiguo. Pero lo importante es que a la cabeza del país hay alguien fiable, que no va a tener debilidades con los sindicatos, ni guiños frívolos hacia el 15M, ni inviables empeños en salvar la protección social, ni sospechosas querencias hacia lo público. Y por supuesto, que no va dividir a los españoles con la memoria histórica, ni a perder crédito con alianzas de civilizaciones, ni a presentarse por Europa como adalid de los derechos civiles o la igualdad de género. Ya hay en Moncloa un hombre de orden, dispuesto a poner orden, en quien podrá confiar la gente de orden. Y siempre, ¡a la orden, Frau Merkel!

José Antonio Pérez Tapias
(Publicado en el diario Granada Hoy el 22 de diciembre de 2011)









miércoles, 14 de diciembre de 2011

Mal cálculo de Merkozy






























En la actualidad el personaje más influyente de la política europea es Merkozy. Resultado de la hibridación entre la canciller alemana Merkel y el presidente francés Sarkozy, el personaje parte y reparte en la UE. También es verdad que acusa un comportamiento esquizoide del que algún británico diría que se parece al del conocido caso de Dr. Jekyll y Mr. Hyde. La sintonía entre las dos almas de Merkozy se mantiene en tanto los intereses las aglutinan, pues aun con fricciones necesitan de su fusión. Desde ella desempeñaron su papel en la reciente Cumbre europea.

Viendo esa reunión de jefes de Estado y de Gobierno desde los honduras donde estamos los de a pie podemos observar cómo el gran autobús de la UE, conducido por un Merkozy que se arroga la patente de su eje tractor como eje franco-alemán, se dirige hacia el precipicio de una dura recesión en la que el objetivo de salvar al euro peligra por esa misma caída. Muchas voces advierten de que Merkozy ha diseñado mal la ruta, no evaluando las consecuencias de imponer a todos los demás viajeros un pacto fiscal centrado exclusivamente en el equilibrio presupuestario desde la dogmática de la austeridad. El enredo es mayúsculo cuando en vez de llevar los acuerdos por la vía de reformas de los tratados europeos, obturada por el díscolo premier británico al decidir bajarse a mitad de camino, nos mete en la de un nuevo tratado internacional para el Eurogrupo que es disonante con toda la estructura comunitaria. Cuando tal chapuza se arbitra además para, en aras del control del déficit, promover nuevos recortes, dejando la Europa social en la cuneta, es que, ciertamente, Merkozy ha hecho un mal cálculo, también por no tener en cuenta la conflictividad que pueda desatarse. Los mercados, a los que una vez más se quería calmar, lo están diciendo

Las torpes cuentas de Merkozy quedan reafirmadas por la negativa al aumento del fondo de rescate, a los eurobonos o a replantear las funciones del Banco Central Europeo, corroborando que en la doble raíz de su identidad domina el espíritu prusiano. Merkel lleva grabada aquella frase de quien fue ministro germano de finanzas, Theo Waigel, cuando dijo que “el euro habla alemán”, y se empeña en su receta monolingüe para una Europa que así no puede funcionar. Sólo consigue esa obscena exhibición de musculatura teutónica que hace años ya denunció Habermas. Sarkozy, por su parte, traga, ofreciendo encajes políticos de emergencia, pero ocultando sus debilidades tras las acusaciones al Reino Unido por su espantada aislacionista.

Mensaje a Merkozy: o aquí hablamos todos o se rompe la baraja. No es amenaza –no puede ser-, sino constatación. Es lo que nos hubiera gustado que dijera el par Zapatero-Rajoy mientras daba vueltas a la puerta giratoria de la presidencia del gobierno.


José Antonio Pérez Tapias
(Publicado en el diario Granada Hoy el 15 de diciembre de 2011)

viernes, 9 de diciembre de 2011

XXX Aniversario de Esquerra Socialista del PSC






Hace unos días, durante los pasados 3 y 4 de diciembre, tuvimos unas interesantes Jornadas de Debate con motivo del XXX Aniversario de la corriente de opinión Esquerra Socialista en el seno del PSC.






Dos días intensos, en los que abordamos cuestiones urgentes y problemas importantesa los que los socialistas hemos de dar respuesta. La perspectiva que aporta el socialismo de Cataluña es especialmente sugerente para ambas cosas. El apoyo a la corriente Esquerra Socialista y a su Centre d'Estudis i Debats de l'Esquerra Socialista de Catalunya, que quisimos explicitar quienes desde Izquierda Socialista en las distintas federaciones del PSOE fuimos a Barcelona, disfrutando de la magnífica hospitalidad del PSC, también tuvo su importancia.


Las Jornadas arrancaron con un acto de apertura en el que, además de Pau Sanromán (Coordinador de ESC) y Juan Soto (Coordinador de Izquierda Socialista en PSPV), dirigió unas palabras a los asistentes J. Montilla, Secretario general del PSC.


Un primer panel de ponencias se ocupó de "Salida para la crisis económica: causas, medidas adoptadas y perspectivas futuras". Coordinado por Miguel A. Escobar, en el intervinimos el economista Benjamín Bastida, de la Universidad de Barcelona) y un servidor, J.A Pérez Tapias(ya sabéis, miembro de la coordinadora federal de IS-PSOE, además de profesor de la UGR), atendiendo en mi caso especialmente a la pregunta "¿Qué hacer?".


La sesión de la tarde del día 3 se dedicó a "La España plural: en qué Estado estamos y qué cuestiones quedan pendientes de resolver". Es decir, hablamos del federalismo que necesita el Estado de las Autonomías. Los intervinientes, además del moderador José M. Sánchez, de Salamanca, fueron Antonio G. Santesmases (de IS-PSOE y prof. de Filosofía Política en UNED), Isidre Molas (ex-senador y catedrátido de Derecho Constitucional) y Miquel Iceta (Viceprimer Secretario del PSC y portavoz en el Parlament). Sus aportaciones fueron sustanciosas, pertinentes y, además, muy amenas.


En la mañana del día 4 hubo una interesantísima mesa, coordinada por Joan Ferrán (de la Ejecutiva del PSC y diputado en el Parlament) sobre "Corrientes de opinión y grupos surgidos en base al próximo XII Congreso del PSC y la democracia interna dentro del socialismo", con representantes de Corriente renovadora del PSC, Nou Socialisme, Congrés des de Baix, Nuevo Socialismo 3.0 y Esquerra Socialista de Catalunya. También en este caso, como en los anteriores, el debate posterior, vivo e intenso.


La clausura estuvo a cargo de Antonio Ruiz (Presidente del CEDESC), Juan A. Barrio (Portavoz de IS-PSOE) y José Zaragoza (Secretario de Organización del PSC), quien puso funto final a las Jornadas con un discurso cargado de experiencia y reflexión.

Hay que subrayar y agradecer el eficaz trabajo de organización de estas Jornadas realizado por los compañeros Antonio Ruiz y Pau Sanromán.

jueves, 8 de diciembre de 2011

La sombra antiecológica




















En contraste con lo agradable de un soleado día otoñal, hay noticias que extienden una oscura sombra sobre nuestro presente. Como contemporáneos bien haremos en seguir a Giorgio Agamben cuando sugiere que nos apliquemos a “saber ver la sombra de nuestro tiempo”. Y este, el de una mala economía, arroja una negra sombra antiecológica.

Tenemos las malas nuevas de las medidas disciplinarias que Merkel von Bismarck y Sarkozy Bonaparte quieren imponer a todos los europeos, volcadas sobre los grilletes del límite de déficit y tendentes a escindir la UE mediante reforma de tratados que ate fuerte a quienes estén en el Eurogrupo. Con comportamiento que humilla a los demás y que ningunea a las instituciones comunitarias, no sólo, como ha denunciado el sociólogo alemán Ulrich Beck, se desprecia la democracia, sino que se alejan las perspectivas de un resurgir económico que nos saque de la recesión. Una Europa venida a menos es la que se muestra incapaz de hacer valer criterios de sostenibilidad allá donde se ventila el futuro de la naturaleza y con ella el de todos.

A los desatinos económicos acompañan desaciertos en cuanto a ecología, los cuales dibujan el inquietante porvenir de una Tierra amenazada. La crisis económica refuerza la ceguera de quienes no quieren ver los graves problemas medioambientales que tenemos. La cumbre del clima que se celebra en Durban (Sudáfrica) ya ha desistido de acuerdos que consoliden el Protocolo de Kioto respecto a reducción de gases de efecto invernadero. Ban Ki-moon, Secretario General de la ONU, lo ha confirmado sin ambages. China da largas –teniendo una elevadísima contaminación en Pekín- y los EEUU marean la perdiz en cuanto a compromisos. Emergentes como India y Brasil no quieren acuerdos percibidos como obstáculos para sus expectativas de crecimiento.

Precisamente Brasil, que suscita admiración por un despegue económico compatible con la reducción de las desigualdades, nos ha deparado la mala noticia de una ley que abre más las puertas a la deforestación de la Amazonía. Con ella se decreta el final de aquellos “milagros de una naturaleza sin fin” que exaltaba Stefan Zweig cuando ese enorme país le recibió al abandonar Europa al comenzar la persecución nazi a los judíos. ¡El derecho al desarrollo no puede pervertirse bajo presión de lobbies madereros y agropecuarios!

Para remate, en Andalucía nos ha asaltado una desagradable sorpresa: el Tribunal Supremo ha eximido a la empresa sueca Boliden de pagar los 90 millones de euros que costó la recuperación del entorno tras el desastre provocado por la rotura de su balsa de residuos. Es noticia que no favorece la conciencia colectiva acerca de que o la economía del futuro es ecológica o la Tierra nos hará pagar como catástrofes de mañana las amenazas que hoy blandimos sobre ella.

José Antonio Pérez Tapias
(Publicado en el diario Granada Hoy el 8 de diciembre de 2011)


sábado, 3 de diciembre de 2011

Abrir puertas y ventanas




























Las organizaciones tienden a ser conservadoras de sí mismas. Por ello se resisten a reaccionar adecuadamente ante las derrotas. Cuesta mirar la realidad de frente. La asimilación de los intereses de la organización a los de su élite dirigente propicia, de la mano de explicaciones autojustificatorias, que se pongan en marcha mecanismos de encubrimiento. Incluso se alimenta una “falsa conciencia” productora de ilusiones ajenas a la tozudez de los hechos. A esas patologías, que por lo que se refiere a los partidos políticos se conocen desde los tiempos de Robert Michels y Georg Lukàcs (es relevante a este respecto su Historia y consciencia de clase), se suma una fuerte pulsión de repetición, la cual, como señala Elías Canetti en Masa y poder, es contraria a la apertura desde la que toda organización ha de construir su futuro. Dicha pulsión, si recurrimos a categorías freudianas, tiene mucho de instinto de muerte. En sus momentos críticos las organizaciones o son capaces de aprender de la experiencia o entran en dinámicas suicidas que llevan a la irrelevancia o a la desaparición.

No es cuestión de acentuar el tremendismo tras la severa derrota padecida por el PSOE en las elecciones generales, pero sí es pertinente no sólo hacer una reflexión sobre los resultados y sus causas, sino también sobre el partido como organización, máxime si se constatan pautas que responden a tics conservadores que forman un síndrome patológico. Ciertamente hay motivos para preocuparse desde dentro del partido, y también desde fuera en el caso de aquellos a quienes interese su futuro. Son alarmantes ciertos síntomas de deriva hacia un repliegue del PSOE sobre sí mismo, en perniciosa búsqueda de seguridad, aferrándose a soluciones y liderazgos del pasado y, en ese sentido, dando cabida a esa pulsión de repetición antes señalada. Atenerse a lo conocido porque en su momento fue bien, enrocarse en estructuras viciadas, no salir del apego a fórmulas gastadas, son modos de una lógica conservadora que no augura nada bueno para una fuerza política que quiere presentarse como partido de reformas y conquistas sociales, transformador de la realidad y cauce político para objetivos de emancipación individual y colectiva. Será, pues, crucial que la militancia socialista, en el Congreso ya convocado, tenga coraje para dejar atrás antiguas querencias que pueden corroer las estructuras de una organización que se dice progresista.

Avanzar hacia alternativas de liderazgo y de organización en clave de futuro no es creíble, por otra parte, si los mensajes políticos no se renuevan. Para ello no basta un reciclado de viejas fórmulas. Hace falta entrar en un proceso serio de reconstrucción del proyecto socialista, partiendo del análisis autocrítico de la tarea llevada a cabo, asumiéndola en lo positivo así como en lo valorado como desacertado o negativo, aun en medio de la crisis brutal en que estamos. Se trata de afrontar las contradicciones en que hemos incurrido, ésas que han restado credibilidad y han hecho imposible para muchos depositar en el PSOE la confianza que implica un voto democrático. Sólo desde ese autoanálisis, sin masoquismo pero con rigor, se podrá penetrar en las fuertes contradicciones de la realidad que nos rodea, las que se presentan entre capitalismo y democracia, entre lógica económica imperante y requerimientos en cuanto a sostenibilidad, entre apertura cosmopolita en un mundo global y reflujos nacionalistas o identitarios. No se puede rearticular un discurso socialdemócrata sin generar alternativas desde el estudio en profundidad de una realidad muy compleja que nada pone fácil. Ha de formar parte de esa recuperación del discurso, en el caso del PSOE, la reformulación de lo que ha de ser el proyecto europeo y el encauzamiento de la complejidad política de nuestra España plural.

Hacer todo eso en puertas de otra cita electoral, la que está pendiente en Andalucía, refuerza los motivos para poner todo el empeño, siendo dificultad añadida el acortamiento de un proceso que hubiera necesitado plazos más dilatados. Las apreturas del calendario no han de ser óbice para un debate intenso, libre y participativo. No cabe planteárselo desde temerosas llamadas a cerrar filas. Por el contrario, la clave esta en abrir puertas y ventanas de una organización a la que urge que aire nuevo recorra sus estancias y que nada impida que dentro se oiga todo lo que se dice fuera por parte de ciudadanos en unos casos indignados, desconcertados, escépticos, hasta aburridos, y en otros todavía identificados con lo que significa el PSOE aun en trances como el que estamos viviendo. Hay que recoger, en definitiva, el amargo mensaje de una derrota y transformarlo en propuesta creíble donde brille un destello de esperanza.


José Antonio Pérez Tapias
(Publicado en el diario Granada Hoy el 3 de diciembre de 2011)

jueves, 1 de diciembre de 2011

Banqueros



Sombrero de copa y chaleco con cadena de oro cruzando el pecho, puro en la mano y mirada torva dirigida contra obreros con pretensiones de arrebatar a los señores del capital el expolio de su trabajo…Tal era la imagen de los banqueros en caricaturas izquierdistas de décadas atrás. Pero tiempo ha que se veían trasnochadas, material para historias del imaginario de izquierdas y su expresión gráfica. La modernización de la actividad bancaria, la integración del proletariado a través del Estado de bienestar, clases medias que hacían hueco a la movilidad social ascendente, partidos obreros convertidos en partidos de gobierno –que han de hablar civilizadamente con directivos de los bancos-, son factores que modificaron la idea de la banca y las concepciones que polarizaban en torno a ella uno de los frentes en la lucha de clases. Capitalismo y democracia se entendían sobre la base del pacto social. Pero la historia se ha complicado y lo que parecía superado de nuevo ha entrado en escena.

Que la banca está siendo tratada con guante de seda en la presente crisis económica, de la cual ella misma es culpable, forma parte de lo asumido por la opinión pública. Si hay un sector de la banca, o de cajas en trance de bancarización, que sufre los estragos de la crisis financiera, ahí está el Estado para avalar, inyectar capital, intervenir, rescatar y, al final, vender al mejor postor: “costes públicos, beneficios privados”. Éstos llegan incluso a pensiones y bonos de los ejecutivos, respecto a los cuales se han puesto límites para no alentar la indignación de una ciudadanía acosada por los recortes y el paro.

Así las cosas, cuando tras las elecciones generales quien va a presidir el gobierno del PP rompe su silencio para hablar en primer lugar con los banqueros, deja claro a quién escucha realmente. No queda ahí la evidencia del poder de la banca. También tras las elecciones, y siendo el gobierno saliente del partido perdedor un gobierno en funciones, su consejo de ministros concede un indulto al consejero delegado del Banco de Santander, de manera que una condena firme del Tribunal Supremo por delito de denuncia falsa se permuta por una multa que para el acusado es calderilla. ¿Sorprendente? ¿Desconcertante? ¿Injustificable? Podemos quitar los signos de interrogación. Es legal, pero impresentable.

Mas en medio de este devenir de una realidad cargada de contradicciones los clásicos nos acompañan. Aplicable a ambos casos es lo que decía aquel personaje de Lewis Carroll: “la cuestión es saber quién manda”. Y podemos dar por cumplido aquello que parecía tan exagerado como las caricaturas emanadas de un tosco obrerismo: “Hoy, el poder público viene a ser el consejo de administración que rige los intereses colectivos de la clase burguesa”. ¿Llevaba o no llevaba razón Marx?


José Antonio Pérez Tapias
(Publicado en el diario Granada Hoy el 1 de diciembre de 2011)