domingo, 30 de octubre de 2011

Entre cumbres y abismos, sinvivir de Europa

























Forma parte del paisaje europeo que, en medio de las tormentas desatadas por los mercados, las cumbres de jefes de Estado y de gobierno no dejen de ser –retomando el título de Emily Brontë que tanto pie dio a distintas películas- “cumbres borrascosas”. Reunidos en ellas, los países del euro no logran resolver cómo superar la crisis económica que nos embarga. Paul Krugman lo ponía de relieve en un descarnado artículo en el que subrayaba la perentoria necesidad de que los dirigentes europeos dieran con un plan de rescate verdaderamente creíble para los Estados al borde de la quiebra, que además salve al euro como moneda común; concluía, sin embargo, diciendo que no confiaba en que fuera a materializarse. Descontada tal declaración pesimista, que puede entenderse como aguijón para espolear a los mismos europeos, el escepticismo del Nóbel es el que asoma por doquier. Diríase que, con los matices que conlleva un patriotismo que obliga, las dudas al respecto también las manifiestan los candidatos de los partidos mayoritarios que en España concurren a las próximas elecciones. Por el lado del PP, Rajoy expresaba su temor de que la deuda española quedara “estigmatizada” tras la cumbre del pasado 26 de octubre. Por el del PSOE, Rubalcaba verbalizaba la alternativa entre avanzar con soluciones frente a una crisis que nos destroza o retroceso sin remisión del proyecto europeo.

La agudización de la crisis de la deuda afecta a diversos Estados de la eurozona. Italia lo tiene realmente mal. Hay quien, como Sarkozy, no deja de apuntar a España, por más que nos defendamos como antes lo hacíamos diciendo que no éramos como Grecia. Asoman los riesgos para Francia como país acreedor y para la banca alemana como prestamista. Se acusa el efecto contagio de la mal tratada deuda griega, la cual el mismo Eurogrupo, condicionado por la Alemania de Merkel, ha dejado que se vaya pudriendo por la tardanza en aplicar medidas adecuadas. En días pasados, tras los fracasos de sucesivas cumbres anteriores, en la cumbre previa al Consejo Europeo, se ha hablado de un fondo de rescate por encima del billón de euros, pero de conformación tan rocambolesca que no consigue ahuyentar la idea de que se está de nuevo ante una mayúscula operación de mareo de la perdiz, dicho al modo castizo de este extremo de la baqueteada Europa. Alienta sospechas en ese sentido el mero reparar en el papel que se quiere atribuir al Banco Central Europeo, no previsto en su estatuto legal y para el cual, por tanto, habría que proceder a modificaciones en los Tratados. Es mucho pedir para las urgencias del momento, y ello sin contar los déficits democráticos en cuanto a los procedimientos con los que en la UE suelen resolverse este tipo de cosas. Se impone así la conclusión de que al gigante se le resquebrajan los pies de barro, viéndonos sumidos los europeos entre la melancolía por lo que no se hizo y la angustia por lo que difícilmente se puede hacer.

Es opinión extendida que para salvar al euro, a la vez que se rescatan países del infernal círculo de la deuda, es necesario armonizar fiscalidades, coordinar políticas económicas y resolver la gobernanza de una Unión que no puede dejar a su banco central sin respaldo político que dé firmeza a sus funciones. El sueño de una arquitectura institucional muy compleja, pero que deja sin control ni sostén político a un banco central básicamente dedicado a tener a raya la inflación y actuar sobre los tipos de interés, se ha convertido en pesadilla de la UE. Cuando tan mal sueño no permite ni la puesta en órbita de los eurobonos para afrontar conjuntamente graves situaciones de deuda en determinados países, la pesadilla puede acarrear un despertar traumático.

Nadie quiere, en serio, asistir al fracaso del euro, como tampoco ver en la ruina el proyecto político que hemos alumbrado para Europa. Recogiendo lo que decía Stefan Zweig de los años anteriores a la I Guerra Mundial, ahora, tras reeditada belle époque que ha llegado a su fin, no podemos engañarnos con ninguna variante de optimismo ingenuo. O el toro lo cogemos por los cuernos o lo que venga ya no será un rapto de Europa, sino un precipitarse al vacío sobre cuyas consecuencias no nos atrevemos ni a pensar. Las cumbres borrascosas se nos pueden convertir en “abismos de pasión”, siguiendo la pista de la transmutación que del relato novelístico hizo Buñuel. ¿Alguien garantiza que no aparezcan malas pasiones? Hay mucho en juego en el actual sinvivir de Europa.



José Antonio Pérez Tapias
[Publicado en la revista EL SIGLO, nº 945 (31 de octubre de 2011), p. 39]

























viernes, 28 de octubre de 2011

Otro tirano que debe caer



























Desgraciadamente sigue habiendo por el mundo muchos tiranos que sojuzgan a sus pueblos, dictadores que engrosan la cleptocracia mundial encubriendo su expolio bajo grotescas apariencias de democracia. Es el caso de Obiang Nguema en Guinea Ecuatorial, el cual, para lavar su imagen hasta ha intentado varias veces que la UNESCO patrocine con su nombre un premio a la investigación en ciencias de la vida (http://www.hrw.org/es/news/2011/05/11/unesco-el-premio-unesco-obiang-es-rechazado-por-segunda-vez). Tan hiriente pretensión iba más allá de todo cinismo.


Pero algunas preguntas son insoslayables, máxime a la vista de las sucesivas caídas de dictadores del norte de África con los que desde la otra orilla del Mediterráneo se fue muy condescendiente con tal de salvar determinados intereses en clave de Realpolitik.

¿Cómo y por qué a Obiang Nguema se le sigue el juego tanto desde España?


La cuestión la aborda con meridiana claridad el columnista Bernardo Díaz Nosty en los diarios del Grupo Joly. Suscribo de cabo a rabo el artículo "Petróleo por derechos" que se puede encontrar en este enlace:




jueves, 27 de octubre de 2011

Intrahistoria vasca














Otra vez. Ahora es en Euskadi donde no faltan quienes quieren hacer verdadero el dictum nietzscheano: “no hay hechos, sólo interpretaciones”. Así lo confirma la disputa sobre el abandono definitivo de las armas por parte de ETA, que como hecho parece palidecer entre las interpretaciones sobre el mismo. La batalla política –afortunadamente con sólo palabras- tiene sus más elementales escaramuzas en torno a cómo describir lo ocurrido. Lo que desde un lado se presenta como oferta de paz –con cinismo que no tapan manifiestos bienintencionados-, desde otro se considera como declaración –a medias- de su final por parte de una organización terrorista policial y judicialmente acorralada, políticamente derrotada, a la vez que cuestionada por sus aliados de la izquierda abertzale. Éstos llegaron a la conclusión de que ese bárbaro remedo de lucha armada era el gran obstáculo para la imperiosa necesidad de hacer política en las instituciones. Con todo, una y otra vez habrá que volver sobre el hecho mismo del fin de la violencia etarra.

Actores diferentes han protagonizado un hecho cuyo efecto se ha hecho notar en toda España. No obstante protagonismos muy diversos, una noticia tan impactante ha propiciado que destaque a la postre quien ha sido protagonista principal en ese final de la violencia, anónimo a pesar de sus incontables rostros, de los cuales más de ochocientos quedan en el recuerdo como víctimas de un terrorismo demencial. Se trata del pueblo vasco, urdidor, como decía Unamuno, de la intrahistoria que emerge de una historia marcada por lo que él hubiera considerado desnortado casticismo armado. Heredera en parte del conservador casticismo carlista, alimentándose de la irracional contraposición a un peraltado casticismo españolista, ETA se acogió al terror para defender supuestas diferenciaciones nacionales tan excluyentes como mitificadas y propugnar una independencia vasca apoyada en la distorsionada visión de los que creen, como escribía don Miguel, “que la patria es el terruño”.

El escritor bilbaíno, salmantino de adopción, propugnaba en su libro En torno al casticismo que la razón de la nación como patria es el pacto, el “contrato social intrahistórico” de hombres “de carne y hueso”, y no casticismos engañosos. Por ello, cuando el pueblo vasco como sujeto intrahistórico afirma su victoria tras décadas de sufrimiento y digna lucha por su libertad, es el momento también de recoger esta aseveración unamuniana de 1895: “Se podrá decir que hay verdadera patria española cuando sea libertad en nosotros la necesidad de ser españoles, cuando todos lo seamos por querer serlo, queriéndolo porque lo seamos”. En eso estamos desde la Constitución de 1978, que permite a cada cual decir lo que piensa, incluso cuando no se quiere ser español. ¡Ay, el casticismo!


José Antonio Pérez Tapias
(Publicado en el diario Granada Hoy el 27 de octubre de 2011)


sábado, 22 de octubre de 2011

Entrevista en Granada Digital
















Hablamos de la necesidad de renovar las ideologías políticas, de los partidos, del PSOE y de su corriente de opinión Izquierda Socialista, de la crisis, de la acción del gobierno, de elecciones...


Todo ello se encuentra en el siguiente enlace a la entrevista que me realizó el periodista Francisco Barajas para Granada Digital y Andalucía Noticias:



viernes, 21 de octubre de 2011

Nueva vida cuando ETA muere






































Nueva vida cuando ETA muere


Es verdad que ETA ha muerto,
aunque todavía no hayan desaparecido sus restos.

No es verdad, frente a los profetas de negruras,
que no haya nada nuevo bajo el sol.

Hoy, a la luz del día,
cabe apreciar mejor aún lo anunciado ayer:
abandono de las armas,
pasaporte para la historia del terrorismo etarra.

Esa muerte de ETA,
tras décadas sembrando muerte,
¡es lo nuevo!

Y a la luz del día,
cabe apreciar mejor lo de tanto ayer que queda atrás:
tantas noches de dolor por víctimas
cuyo recuerdo permanecerá pegado a nuestra memoria.
¡Cuánta deuda que no podrá ser saldada!

Y avanzan las horas
certificando que el reloj de Euskadi se mueve a otro ritmo.

Y miramos el reloj
para comprobar que España entera está en nueva hora.

Asciende el sol alejando nubarrones,
complacido de iluminar una tierra
que ya no verá sus surcos ensangrentados.

Es novedad bajo el sol que nos alumbra
que en Euskadi se pueda aclamar la victoria de la libertad.

No habrá ya cielo ennegrecido
por el humo de nuevas bombas contra la convivencia.

Y puestos a escribir,
a imborrables líneas de mucho sufrimiento acumulado
le seguirán páginas de democracia reafirmada.

Amargas historias de odios
cederán el paso a inéditos relatos de reconciliación:
a veces ocurre
que la barbarie sale derrotada.

La luz de otoño que ahora nos envuelve
hace saber que no todo será primavera:
aprovecharemos el invierno insoslayable
para hablar sosegadamente,
prudentemente,
de tanto asunto humano que no nos es ajeno.

Pues aun bajo nueva luz,
da pudor ser optimistas,
por más que nos prohibamos el pesimismo.

Cuando nace algo nuevo bajo el sol,
la esperanza encuentra su sitio.

Euskadi es hoy una tierra esperanzada
y desde todos los rincones de una geografía dolorida
la ciudadanía española se felicita por ello.

jueves, 20 de octubre de 2011

Ciudadanía al límite














Una vez más volvieron a tomar cuerpo los versos de Celaya: “¡A la calle!, que ya es hora/ de pasearnos a cuerpo/ y mostrar que, pues vivimos, anunciamos algo nuevo”. Ejerciendo su libertad de expresión y haciendo de calles y plazas un ágora inmensa, ciudadanos de muy diversa condición acudieron a las manifestaciones del pasado 15 de octubre, reeditando respuestas que vienen dándose por parte de esa marea social conocida como movimiento de los “indignados”. Y si en muchas ciudades de nuestro país tuvieron un eco notable, ya no se ha limitado a un movimiento de “España en marcha”, como diría el poeta vasco, sino que, haciendo lo suyo Internet y las redes sociales, en otras mil de este castigado planeta también elevaron la voz contra la dictadura del capital y por un cambio en el sistema económico, radicalmente en crisis y cuya dinámica nos lleva al desastre. Esos cientos de miles de manifestantes no son mera anécdota, por más que alguno con fatuas pretensiones de gurú de la derecha mundial diga que se trata de un “movimiento marginal antisistema”. Tampoco da en el clavo quien analice todo lo derivado del 15M sólo en términos de rendimientos electorales para unos u otros.

Es verdad que la denominación de “indignados”, que suscitada por Stéphane Hessel sirvió de chispa para que prendiera la protesta, acaba mostrándose insuficiente para seguir llamando así a miles de ciudadanos que, más allá del sentimiento moral, reivindican no sólo una salida justa de la crisis económica, sino también un abordaje decidido de la crisis de una política impotente frente a los poderes económicos. Pero el caso es que, como escribiera Schiller, “no hay nada más indigno del hombre que padecer el dominio”, y ese es el fondo de la cuestión. A los “indignados” no les mueve sólo la realidad o el temor de verse cada cual entre los náufragos arrojados a las negras aguas de la crisis –especialmente por el paro que a muchos alcanza inmisericorde-, sino además la humillación que a todos inflige como ciudadanos un capitalismo financiero que desde la prepotencia refuerza la injusticia.

De un movimiento así puede decirse, como ha indicado Zygmunt Bauman, que tiene sobrecarga de emociones y déficit de propuestas. Pero quienes lo menosprecian –quizá mientras no haya huelgas generales- bien harían en preguntarse por el límite de lo que puede aguantar una ciudadanía harta de recortes injustos y con dificultades para reconocerse en sus representantes políticos. Cuando hace años se preguntaba sobre eso el economista y filósofo Franz Hinkelammert ya advertía sobre la conflictividad que se incuba en un sistema que, desatendiendo la solidaridad, parece encaminarse hacia una suerte de suicidio colectivo. Queda la posibilidad de poner a trabajar en positivo lo nuevo que late en quienes se aproximan al límite.


José Antonio Pérez Tapias
(Publicado en el diario Granada Hoy el 20 de octubre de 2011)

domingo, 16 de octubre de 2011

"Indignados" de Sol a Sol



































Salió de Sol para contagiar a "indignados" de todo el mundo y a Sol ha vuelto. Un gran movimiento mundial de protesta ciudadana, encendido con la tenue mecha de Stéphane Hessel, se ha puesto en marcha de forma imparable. El 15O, reedición aumentada del 15M, ha congregado en calles y plazas de mil ciudades, repartidas por el ancho del mundo, a cientos de miles de personas para expresar pacíficamente su rechazo del modo como se está enfrentando la grave crisis económica en que estamos inmersos, del injustificable desequilibrio en lo que se refiere al reparto de sus costes, de la impotencia de los poderes políticos frente a los poderes económicos, de los abusos que se siguen cometiendo en el sistema financiero, del trato de favor a la banca en detrimento de las personas... y del desempleo que no cesa. Es expresión de las vivencias de millones de personas en la situación común de un mundo globalizado sometido a la tiranía suicida del capitalismo financiero.

Como los jornaleros de antaño, ayer en el tiempo, hoy en el espacio planetario, de Sol a Sol: ciudadanos autoconvocados, redes sociales a pleno rendimiento, bases sociales que se movilizan.


Si en imperios de épocas remotas no se ponía el sol, ahora se ha expandido desde Sol, ese "punto cero" de España, la ola que impulsa una indignación que busca cauces de acción, que demanda respuestas solidarias, que echa en cara a los partidos políticos su incapacidad, que llama a la búsqueda de nuevas soluciones frente a un sistema agotado.

Hay que escuchar qué se grita por nuestras calles, hay que compartir qué se siente entre decenas de pancartas, hay que vibrar con quienes salen al espacio público para decir allí una palabra que lucha por la dignidad y que convoca, aun entre titubeos y con contradicciones, a una democracia más efectiva -"real".,

Ayer, hoy, en el futuro, más espacios son y van a ser inundados por la marea cívica de la protesta pacífica; pero menos tiempo va quedando para responder adecuadamente a lo que esa marea, con su comedido impulso, significa.

Y para la reflexión más inmediata de unos cuantos: ¿cómo tender puentes entre los miles de manifestantes del 15 O y las candidaturas, programas, discursos... de los partidos políticos que en España se presentan a las elecciones el próximo 20 N? Para algunos -es el caso de la militancia del PSOE- ése es nuestro problema y lo miramos de frente, aunque sea acumulando retrasos. Para otros, ése no es su problema y le dan de lado. También en eso hay diferencias.



Han sido muchos, de Oriente a Occidente, de Norte a Sur: Melbourne, Tokio, Frankfurt, Nueva York, Santiago de Chile... Y así hasta los 200.000 en Roma o los 500.000 en Madrid. Y los 10.000 en Granada. Allí estábamos

jueves, 13 de octubre de 2011

Hablemos de escudos


































En España nos hemos aplicado a seguir la exhortación de Agamenón a los aqueos: “Que cada cual afile bien su lanza/y que bien el escudo se prepare”. En estos tiempos alejados de los homéricos, con una sociedad postheroica ajena a la épica de la Ilíada, una sofisticada tecnología nos ha conducido a preparar un “escudo antimisiles”. No es ficción, aunque recuerde aquella denominación de “guerra de las galaxias” para la estrategia impulsada por el presidente Reagan. Es realidad que reformula el proyecto del anterior presidente de EEUU, George W. Bush, sobre un escudo antimisiles focalizado hacia Rusia. Obama modificó el diseño de dicho escudo, que aparece ahora en relación a otros focos de amenazas (Irán y Corea del Norte), así como en relación a posibles grupos terroristas que dispongan de misiles balísticos.

El dispositivo de defensa contra misiles que se va a desplegar teniendo en Rota la base para los cuatro destructores estadounidenses que serán componente naval del mismo, complementado con rádares en Turquía e interceptores en Rumania y Polonia, fue decidido por la OTAN en la Cumbre de Lisboa de 2010. Después de aprobado el Plan de Acción de Defensa Antimisiles por los ministros de la Alianza, se ofreció a España instalar en su territorio el mencionado componente naval, con lo que supone para la Bahía de Cádiz por flujo de personal, desarrollo tecnológico y contratos de mantenimiento. Las razones socioeconómicas, aun siendo importantes, son secundarias respecto a otras atinentes a un planteamiento de defensa colectiva –ningún país la puede asumir en solitario-, enmarcado en una estrategia nacional de seguridad como la recientemente aprobada. Por todo ello el gobierno de Zapatero ha decidido a favor. No obstante, la razonabilidad del asunto no ahorra estupor a la ciudadanía ante una decisión sorprendente, dada a conocer en el tiempo de prórroga del gobierno tras la disolución de las Cortes, y que exige despejar muchas dudas.

Se puede decir que la cuestión no radica en el escudo antimisiles, sino en la pertenencia a una alianza en la que no se puede estar a medias. Pero a la vez cabe llamar la atención sobre unas formas políticas que, ya que se ha tomado decisión tan crucial en materia de defensa, posponen demasiado el debate parlamentario acerca de la misma. Se puede considerar también lo que supone una ocasión perdida para modular una cultura de la defensa a la que permanece un tanto ajena nuestra opinión pública, a pesar de su valoración de las FFAA. Por ello, si cuanto antes se produce en el parlamento la comparecencia del gobierno para dar cuenta de su decisión más lejos estaremos de lo que el demócrata republicano que fue Gumersindo de Azcárate ya denunciaba en el siglo XIX: que el parlamento se convirtiera en “una oficina del poder ejecutivo”.


José Antonio Pérez Tapias
(Publicado en el diario Granada Hoy el 13 de octubre de 2011)



viernes, 7 de octubre de 2011

Recordando a Weber: el filósofo y el político













Los compañeros de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Granada me han invitado, a través de Pepe Zúñiga, su Decano, a dar una conferencia el próximo lunes, 10 de octubre, a las 18 h., sobre "El filósofo y el político".


Abordar ese tema de resonancias weberianas cuando uno se reincorpora a la vida académica , después de casi ocho años ejerciendo cargos públicos -los cinco últimos como diputado socialista en el Congreso-, supone más que el honor de tomar la palabra que tus colegas te ceden; supone el reto de articular una reflexión filosófica sobre la política desde el telón de fondo del compromiso personal, la militancia en un partido -el PSOE en mi caso- y la participación en la vida parlamentaria desde la inserción en el Grupo Socialista. Y ello sin perder de vista que el ejercicio crítico de la razón es siempre el de una razón que apela a criterios universalistas, pero siendo en todo caso una "razón situada", y por lo que al caso respecta tan "situada" como lo que implica una concreta ubicación política y la asunción de un proyecto determinado.


Traer ahora a colación las reflexiones de Weber en "La ciencia como vocación" y "La política como vocación" obliga a que se haga mirando de frente la crisis de la política en medio de la actual crisis económica, así como atendiendo especialmente a la crisis de la representación política que se detecta en nuestras democracias.


Anudar reflexiones en torno a todo ello supondrá inevitablemente avivar el recuerdo de figuras como la de Sócrates, con la cual la filosofía empezó esa andadura que llega hasta nosotros en la que siempre se ha debatido entre la distancia y la proximidad que ella guarda respecto a ese su "otro" que es la política.


Espero que la ocasión nos brinde un encuentro productivo y un debate fructífero.


jueves, 6 de octubre de 2011

Las ideas y su soporte



















No es cuestión de elaborar un catálogo exhaustivo, pero lo cierto es que hay ideas de muchas clases, desde las peregrinas hasta las trascendentales –dicho con la venia de Kant, que en cuanto a ideas no se andaba con bromas-. Entre ellas tienen su hueco las ideas de verdad, que pueden ser las ideas sobre la verdad o las ideas que en verdad lo son. Éstas se contraponen a las que de suyo no son ideas, sino ocurrencias, ilusorios constructos mentales o ideas falsas al servicio del encubrimiento ideológico.

La reciente Conferencia Política del PSOE se convocó bajo el lema “Ideas de verdad”, con patente intención de contrastar lo que en ella se formulara con el discurso del PP, dando a entender que en éste lo que se dice no es lo que parece, ni lo que se proclama, lo que se hace. Si se ha logrado transmitir a la ciudadanía que las ideas de los socialistas son ideas consistentes acerca de la lucha contra el paro, de reformas fiscales justas, de defensa de la educación y la sanidad públicas, de compromiso por la igualdad, de apoyo a la laicidad, de apuesta por las energías renovables y de profundización en la democracia a la vez que se busca una salida solidaria de la crisis, entonces, una vez celebrada la mencionada Conferencia, se puede decir no sólo que esas ideas lo son de verdad, sino que además son ideas coloreadas de rojo, percibidas así por sus destinatarios: trabajadores, hombres y mujeres, jóvenes y mayores, a los que se va a pedir el voto.

Hablando de ideas es insoslayable ver si forman una constelación coherente; de lo contrario, dado que no funcionan aisladas, les faltaría la plausibilidad que proporciona un marco, y no sólo teórico, sino impregnado de valores éticos, que las haga creíbles. El comunicólogo George Lakoff insiste en ello. Es crucial que esas ideas dibujen el cuadro de un discurso socialdemócrata suficientemente reconstruido. En el PSOE se sabe y su candidato se aplica a tal tarea de recomposición, previa dosificada autocrítica a actuaciones en el inmediato pasado.

Pero las ideas no son entes de cualquier trasmundo; viven encarnadas. Quienes las asumen son su principal soporte y en política ese soporte, más allá del papel o más acá de los soportes digitales, es el que brindan los militantes socialistas y, de modo singular, su candidato. Rubalcaba, lejos de tics presidencialistas, pretende otro tipo de liderazgo como soporte por excelencia de esas ideas. Su titánico esfuerzo es el que exige el empeño por la credibilidad, el cual depende de esa mixtura de argumentos racionales y sana dosis de pasión política que invite a la confianza. Si eso se hace batallando por la dignidad de la política y jugando limpio en el espacio público, lo que haya de venir llegará como cosecha honradamente trabajada, sea cual sea la magnitud de lo obtenido.

José Antonio Pérez Tapias
(Publicado en el diario Granada Hoy el 6 de octubre de 2011)


George Lakoff

martes, 4 de octubre de 2011

Viaje a los tristes tópicos




















Se acabó. La IX Legislatura de nuestra democracia llegó a su final. El pasado 26 de septiembre, cuando el presidente Zapatero procedió a la disolución de las Cortes, un melancólico respiro atravesó muchas gargantas –otras quisieron tragar saliva con sabor a victoria-. También es verdad que el recuento de días hasta el 20 de noviembre, fecha de las elecciones formalmente convocadas, no deja de producir inquietud. En este tiempo inmisericorde cada jornada es ocasión de desigual batalla en la que unos mercados asesinos de logros sociales y derechos laborales amenazan con nuevas derrotas a una suicida política de repliegue democrático y Estado en retirada. La fortaleza europea es un castillo de muros cuarteados donde nadie toca a rebato para coordinadamente defender sus baluartes. En su patio de armas voces desperdigadas reclaman eurobonos, pero en la torre palaciega nadie hace caso. Y así hasta el punto que un Obama no menos agobiado pide a los europeos que se pongan de acuerdo para, al menos, salvar el euro y así salvarse a sí mismos y librar de malhadadas tensiones a la economía global. Pero mientras todo eso continúa, aquí el sufrido presidente del gobierno da la señal de la estación término.

La legislatura que termina, de ajuste en ajuste atravesando etapas que nos han ido introduciendo en paisajes a cuál más inhóspito, en los que por ningún sitio aparecían los anunciados brotes verdes, ha sido un viaje en cuyo final nos encontramos, de sopetón, con tristes tópicos. No es en este caso la tristeza de los trópicos la que, como en la parsimoniosa escritura de Lévi-Strauss, acapara el relato. Sin referencias a exotismos que no lo son tanto, y sin canto alguno a “salvajes civilizados” que nos muestren la otra cara de nosotros mismos, la narración de nuestro recorrido nos trae a un desabrido colofón en el que, por la tozudez de los hechos, confirmamos lugares comunes. Su geografía, o la geopolítica que dibujan, es, en contraste con lo descubierto por la mirada etnológica del antropólogo francés, una civilización salvaje, de poderes indómitos, de relaciones de dominio y de cierto retorno de lo mismo un tanto desesperante.

Entre los tópicos que en este final se nos hacen insoslayables destaca aquel que dice que el poder lo tiene la derecha, mientras que la izquierda gobierna de vez en cuando. Hablamos de poder económico, poder mediático, poder en la trama de las relaciones sociales, poder en lo que llegamos a denominar los “aparatos del Estado”. Y se puede haber gobernando durante muchos años, produciendo transformaciones en el país, sin haber llegado a tocar los núcleos duros del poder desde los cuales, llegada la hora, se prepara la vuelta al “orden natural” de las cosas retomando el poder político. Da que pensar la forma en que la derecha española se plantea gobernar tras las elecciones, para hacer coincidir gobierno y poder “como debe ser”.

Ocupa un lugar relevante otro tópico, que en su caso nos lleva al diseño mismo del proyecto de la UE: la Europa de los mercaderes imponiéndose a la de los ciudadanos. En años pasados despachamos esa fórmula aduciendo que era retórica izquierdista poco menos que antisistema. Y no entramos a fondo en ciertas profundidades de los tratados europeos, allí donde ahora se descubren sus debilidades. Éstas son las que nos han dejado a merced del mercado y sus poderes financieros en un momento en el que hablar de ciudadanía europea parece fuera de lugar.

Volviendo al terruño nos topamos con el tópico de la España que algunos pretenden que sea “la de verdad”, la de Estado centralista y sin veleidades federalistas camufladas tras construcciones autonómicas. Las ideologizadas exigencias de austeridad se vuelven armas contra la descentralización política del Estadio autonómico, suministrando coartadas no sólo para recortes del Estado de bienestar sino también para meter en cintura el supuesto desmadre de la España plural. El tópico se refuerza con las dosis necesarias de fervores de sabor nacional-católico, suministradas por un Papa con historial de teólogo alemán. La versión hispana de las raíces cristianas de Europa cierra el círculo de los tristes tópicos a donde nos ha traído un viaje para el que la izquierda pensaba que ya no había hoja de ruta. Lévi-Strauss, recordando a Rousseau, nos diría que miremos a lo lejos para entender qué pasa en lo que tenemos cerca. Sería, tanto respecto al pasado como respecto al futuro, un buen consejo contra falsas ilusiones.


José Antonio Pérez Tapias
[Publicado en EL SIGLO, nº 941 (3 octubre 2011), p. 39]


lunes, 3 de octubre de 2011

Una valoración desde Izquierda Socialista de la Conferencia Política del PSOE

VALORACIÓN POSITIVA DE LOS COMPROMISOS



DE LA CONFERENCIA POLÍTICA DEL PSOE


Viendo las cosas desde la óptica de Izquierda Socialista, corriente de opinión del PSOE que ha contado con una significativa presencia en la Conferencia Política celebrada el pasado fin de semana (30 septiembre, 1 y 2 octubre 2011), pienso que se puede hacer de ésta una valoración de conjunto positiva. Especialmente importante es que a través de la Conferencia Política, el PSOE y el candidato a la presidencia del gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba, hayan asumido compromisos que apuntan a una recuperación del discurso socialdemócrata y a una acción política en la que señas de identidad de la izquierda vuelven a tener presencia destacada.

Para Izquierda Socialista, además de puntos ya tratados en la ponencia con la que el PSOE abrió sus debates, como el empeño por trabajar a favor de los eurobonos o por poner en marcha la tasa por las transacciones financieras, cuestiones decisivas para hacer frente a la crisis en el ámbito internacional, o como el propósito de proceder a un replanteamiento del papel y función de las diputaciones provinciales, en el plano nacional, considera que de los debates que han tenido lugar ha salido reforzado el compromiso de los socialistas en la lucha contra el paro –que ha de ser objeto de un gran pacto nacional- y a favor de la cohesión social. El énfasis de Rubalcaba en la defensa de los servicios públicos, clave para la igualdad, y en especial de la escuela pública y de la sanidad pública, es por sí mismo una buena noticia, máxime ante las actuaciones estratégicas de una derecha que no puede ocultar su voluntad de erosionarlos. Merece un lugar destacado la propuesta de reforma electoral –listas desbloqueadas- que responda a demandas de mayor participación por parte de la ciudadanía

Desde Izquierda Socialista nos congratulamos de que en la resolución de la Conferencia se hayan recogido propuestas sobre las cuales, junto con otros compañeros y compañeras del Partido, habíamos hecho especial hincapié a través de las enmiendas presentadas. Entre ellas cabe destacar las relativas a un nuevo modelo productivo, al equilibrio entre el tratamiento fiscal de las rentas del trabajo y las del capital (pacto de rentas) y a la lucha contra el fraude fiscal y a la erradicación de los paraísos fiscales. El nuevo enfoque sobre tratamiento fiscal de las SICAV, así como los movimientos hacia la dación de vivienda en pago por hipoteca son prometedores.

Igualmente consideramos importantes las aportaciones recogidas sobre una escuela intercultural, inclusiva y laica, así como sobre una política tanto interior como exterior orientada por los derechos humanos (con un II Plan Integral de Derechos Humanos).

Realzamos el compromiso asumido en la Conferencia de promover la reforma constitucional que haga del Senado una cámara de representación territorial más acorde con la “cultura federal” que impregna nuestro Estado de las Autonomías. Así mismo valoramos positivamente el énfasis en seguir avanzando en laicidad, retomando el proyecto de una nueva ley de libertad religiosa y de conciencia, y planteando el proceder a una adaptación de los acuerdos entre el Estado y las confesiones religiosas a las leyes que nos hemos dado. Hay que destacar también lo relativo a una ley de muerte digna.

Para Izquierda Socialista es importante que se hayan recogido propuestas relativas al reconocimiento del Estado palestino en el marco de la ONU, a la defensa de los derechos del pueblo saharaui, y al apoyo a los procesos de integración regional en Latinoamérica así como a los procesos de inclusión democrática de las poblaciones indígenas. Subrayamos lo recogido sobre un planteamiento global y cooperativo de la seguridad colectiva, así como lo relativo al compromiso de repliegue de nuestras FFAA en Afganistán en los plazos previstos.

Todo ello nos induce a hacer una valoración positiva del trabajo de esta Conferencia Política del PSOE. Sentimos que haya quedado fuera de sus conclusiones el compromiso a favor de una banca pública, para la cual puede ser embrión el actual ICO, pensando en que es un instrumento útil para resolver el acceso al crédito que tan importante es para la salida de la crisis económica en la que estamos inmersos.