

Compañeras y compañeros:
Se ha hablado aquí, y bien dicho, de unidad, de cohesión del partido, de responsabilidad compartida y de apoyo y defensa de quien va a ser nuestro candidato a las próximas elecciones generales, Alfredo Pérez Rubalcaba. Por supuesto. Pero quiero que tengamos en cuenta la ducha de agua fría que nos ha caído con la derrota en las pasadas elecciones municipales y autonómicas. Por ello me pregunto, con el poeta, si hemos tocado el fondo. Porque puede ser que lo que hemos vivido sea un ensayo general de lo que suceda en las próximas elecciones generales. ¡Y eso es lo que no debe ocurrir!
Para que efectivamente no suceda una nueva derrota electoral como la que hemos sufrido tenemos que atender a las dos cuestiones que laten detrás de la que hemos padecido y que aquí se han señalado. Una tiene que ver con las medidas contra la crisis económica, las cuales han sido percibidas por la ciudadanía como una serie de ajustes injustos, como acaba de señalar el compañero Txiki Benegas. La otra tiene que ver con el cuestionamiento de la política que se ha manifestado a través de acampadas en las plazas y lo que se llama el movimiento 15 M. Ese cuestionamiento, esa deslegitimación de la política, sobre la cual, como el gran tema de fondo, ha llamado la atención Juan F. López Aguilar, reclama una respuesta por nuestra parte. La clave para nosotros estará en ser capaces de responder a las dos cosas a la vez: a la crisis económica y una crisis de la política que radica en la impotencia de la política frente a los poderes económicos. Tenemos que hacer ver a la ciudadanía la importancia y validez de la política desde la misma manera en que se afronta la crisis económica.
Los resultados electorales han mostrado la capacidad de movilización de la derecha. Sin embargo, siendo así, eso no quita que la derecha se movilice políticamente en torno a una visión funcional de la política. Esa visión funcionalista es la que cuadra con el liberalismo de cierta derecha, reciclado como neoliberalismo. Para nosotros, socialistas, en cambio, la política no es algo funcional, sino sustancial. Es lo que entronca con la tradición republicana en la que arraiga el socialismo democrático. Es en relación a ello como merece la pena recordar el republicanismo cívico que hicimos valer allá por 2004.
Pues bien, con ese republicanismo tiene que ver todo lo relativo a las primarias como procedimiento de elección de candidatos. Vamos a tener un candidato apoyado por todos. Pero hay que reconocer que, a la vista de comentarios y declaraciones, tenemos un problema con las primarias en nuestro partido. En el congreso que se haga después de las elecciones generales, y está bien que sea en ese momento –nosotros veníamos defendiendo eso desde Izquierda Socialista, teniendo en cuenta los diferentes tiempos que deben conjugarse (tiempo económico, tiempo del gobierno, tiempo del partido)-, en ese próximo congreso de balance y alternativas, habrá que proceder a codificar mejor el sistema de primarias para normalizarlo de una vez en la vida del partido. No se pueden entender las primarias como algo que vaya en contra de la unidad del partido. No se pueden tener en los Estatutos como algo que luego se acaba siempre eludiendo.
Ha sido muy sintomático estos días que se alabe la generosidad de Carme Chacón por no presentar su candidatura a las primarias. Esa valoración ética, tal como muchas veces se ha expresado, esconde una desvalorización del sistema de primarias, ante la cual hay que decir que conviene ir con más cuidado con el lenguaje que se utiliza, pues subrepticiamente carga con una valoración negativa que es la que se consolida. Carme Chacón ha sido muy generosa, cierto, pero hubiera sido igual de generosa si su decisión hubiera sido la de presentar su candidatura a primarias. Como en el caso de Alfredo Pérez Rubalcaba su coraje político y su valía acreditada a lo largo de toda su trayectoria hay que decirlas de él antes, en y después de las primarias.
Será decisivo cómo dotamos de credibilidad a todo el proceso que hemos previsto: primarias, conferencia política –nos parece muy bien como foro de ideas, donde participen los ciudadanos y se les escuche, sin eludir poner por nuestra parte el marco ideológico donde insertar las diferentes aportaciones- y congreso. Éste, según hemos dicho, como espacio para el debate, la crítica y la autocrítica, siempre desde la responsabilidad compartida, después de las elecciones, haciendo balance de toda una etapa y presentando alternativas y estrategias para siguiente etapa que tendremos por delante.
Muchas gracias, compañeros.
José Antonio Pérez Tapias
Diputado en el Congreso. Miembro de la corriente Izquierda Socialista





































