jueves, 28 de abril de 2011

Recuperar a Giner



Recuperar el tiempo perdido, a pesar de las muchas páginas de Proust, es un imposible. Con todo, cabe pensar en ello como consuelo y a la vez acicate cuando uno se vuelca en el tiempo del que dispone, procurando aprovecharlo para hacer lo que antes no se hizo e incluso vivir lo que no se vivió –vale tanto para la biografía individual como para la vida colectiva-.

Por lo que atañe a nuestra vida en común podemos constatar, en época de crisis, lo que hemos de estar haciendo para compensar el tiempo que perdimos por no acometer en su momento cambios necesarios en nuestro modelo productivo. Mirando más atrás, basta reparar en las décadas perdidas que acarreó una dictadura que nos impidió progresar como país; luego hemos avanzado lo posible en madurez democrática y desarrollo social, aunque aún se note el lastre de la cuarentena franquista. Y como la historia no sólo pasa, sino que pesa, incluso por lo que fue orillado en su curso por las fuerzas dominantes, invito a pensar en el tiempo que se perdió para el sistema educativo en España con esa misma dictadura, entre otras cosas por lo que supuso de quiebra de uno de los vectores en los que la República fue especialmente prometedora.

Si nuestra historia hubiera transcurrido por derroteros más civilizados no se hubiera perdido tanto tiempo para llevar a la educación en España ideas y proyectos como los que desde finales del siglo XIX y comienzos del XX puso en órbita don Francisco Giner de los Ríos. A este rondeño ilustre, destacado alumno de la Universidad de Granada que acabó desempeñando su cátedra de derecho en Madrid –en la que fue varias veces repuesto tras los exilios académicos a los que le obligaron gobiernos conservadores-, se debe la puesta en marcha de la Institución Libre de Enseñanza, con todo lo que la rodeó, especialmente la innovadora pedagogía en que se inspiraba.

Que el tiempo pasado sea irrecuperable no significa que no se puedan rescatar figuras y obras que no hay que dejar a la incuria del olvido. Es lo que se debe hacer, y en el caso de Giner es imprescindible para poner en claro que también ahora ha de decirse que, siendo necesaria una buena enseñanza, es indispensable que se enmarque en una educación integral que forme personas capaces de asumir su ciudadanía y dar un sentido ético a su existencia. El legado de Giner ha de invocarse para superar una instrucción dirigida a “estampar” sobre los alumnos contenidos no cuestionables, así como para no vernos atrapados en un “especialismo” mutilador. Su enfoque humanista es del todo pertinente para una escuela laica respetuosa con las tradiciones religiosas. Sigue habiendo mucho que aprender de Giner de los Ríos y es de agradecer que el Centro Andaluz de las Letras haya optado por él como autor del año 2011.

José Antonio Pérez Tapias
(Publicado en el diario Granada Hoy el 28 de abril de 2011 con motivo del Día del Libro)

miércoles, 27 de abril de 2011

Pensar la política desde la política










Mañana, jueves 28 de abril de 2011, a las 12 h., en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Granada, con ocasión de la festividad de su patrón, tendremos un debate en su Aula Magna anunciado bajo el título PENSAR LA POLÍTICA DESDE LA POLÍTICA.









A ese acto, que será presidido por el Rector de la Universidad, hemos sido invitados como ponentes el diputado del PP en el Congreso y profesor de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, José María Lassalle, y un servidor, José A. Pérez Tapias, diputado del PSOE en el Congreso y profesor de la Universidad de Granada.




La amable invitación para participar en este debate , cursada por la Decana de la Facultad y su Vicedecano de Actividades Culturales, vino motivada por el hecho de que los dos, tanto el diputado Lasalle como yo, hemos publicado recientemente sendos libros en los que, desde nuestros respectivos enfoques, reflexionamos sobre la política, convencidos ambos de que es bueno acometer esa tarea desde nuestra experiencia en medio del quehacer político. La obra de Lassalle lleva por título Liberales. Compromiso cívico con la virtud. En mi caso, como ya es conocido por los seguIdores de este blog, el título del libro al que he aludido es La izquierda que se busca. Reflexiones sobre políticas en crisis. Las distancias ideológicas que nos separan no son óbice para converger en la necesidad de dignificar la política, de aproximarla a la ciudadanía y de reforzar el nervio ético desde la que tiene su sentido. Para los dos es un honor haber sido invitados como ponentes a este acto y será un placer debatir en tan preciado foro académico y dialogar con los asistentes.




martes, 26 de abril de 2011

Deslealtad antipatriótica


















Lleva razón Eguiguren, presidente de los socialistas vascos, cuando dice que parece que el partido de la derecha española no está interesado en el final de ETA, siempre que dicho final ocurriera durante el mandato de un gobierno socialista. Es más, cabe pensar que los dirigentes del PP, con sus declaraciones, se han instalado en una posición que objetivamente refuerza a los más fanáticos que haya en la banda terrorista o a los escépticos respecto a la cabida en nuestra democracia de un partido político independentista que explícitamente condene la violencia, como puede seguir habiéndolos en la izquierda abertzale.

La retórica de la intransigencia de los populares no va meramente contra ETA y lo que a estas alturas sea su entorno, sino que se vuelca contra el gobierno del PSOE. Basta recordar cómo, sin que nadie desmienta en serio a alguien –sólo correcciones de matiz para salir del paso-, desde las filas derechistas se acusa al gobierno de “garantizar” a ETA que estará en las listas que concurrirán a las próximas elecciones municipales. Es en lo que ha insistido quien en distintos momentos no ha tenido empacho en acusar al PSOE de sostener una “cultura de la muerte”. El difusor de tales infamias, el provecto Mayor Oreja, no sólo es escuchado en el seno del PP, sino que no falta quien le otorgue credencial de experto en terrorismo. Otros saltan a la palestra para decir sin sonrojo que el gobierno “colabora” con ETA, tratando de descalificar lo que por parte del ejecutivo de Zapatero es actitud respetuosa hacia el proceso judicial a través del cual se dilucida si nuestro ordenamiento legal permite que Sortu, la nueva formación política abertzale, se presente a las elecciones. Que el Tribunal Supremo se haya pronunciado por nueve votos contra siete en contra de esa legalización, que los magistrados que estaban por una resolución distinta argumenten con todo rigor su posición en un voto particular, que el Tribunal Supremo rechace una alegación de los afectados para que quedara en suspenso la sentencia dado el recurso presentado al Tribunal Constitucional y ante la proximidad de la convocatoria electoral, y que éste tenga ante sí la tarea de pronunciarse, no significa al parecer nada relevante para un PP dedicado a inocular en la opinión pública el veneno de la sospecha respecto a las intenciones del gobierno y su buen hacer en la lucha antiterrorista.

Para su Historia universal de la infamia, Borges no hubiera imaginado a la secretaria general del partido de la derecha española equiparando a un terrorista –su imagen brindando por su libertad tras el cumplimiento de la condena legal que recayó sobre él era ciertamente escandalosa para la ciudadanía y ofensiva para las víctimas-, con el vicepresidente del gobierno y ministro del Interior que ha dirigido una implacable lucha contra ETA –puede decirse que a él se debe en gran medida la debilidad de una banda que está ante el principio de su final-. Por desgracia, más allá de la obra borgiana, es pasaje de la historia de las infamias el silencio del presidente del PP al ser preguntando en rueda de prensa acerca de la contradicción de su partido cuando, a la vez que tan oprobiosa comparación, se pactaba con el ministro que denigraban para que el mencionado proceso electoral no se vea contaminado por candidaturas vinculadas a la organización terrorista.

No ha cesado, y previsiblemente continuará, la infamante actuación desde la bancada popular en el Congreso respecto a un supuesto caso de chivatazo a ETA para eludir la acción policial durante la tregua que acompañó al “proceso de paz” que la propia banda dinamitó con el atentado de la T4. El abuso que de mala fe se hace de tal asunto, sabiendo que desde el gobierno socialista, por lealtad institucional, no se van a sacar actuaciones del gobierno popular cuando se entablaron conversaciones en Suiza con aquellos a los que el presidente Aznar consideró representantes del Movimiento de Liberación Nacional Vasco, es por sí mismo exponente de la deslealtad antipatriótica de una derecha que instrumentaliza lo relativo al terrorismo con tantas ansias de ventajismo político que le ciegan para ver, aun con la necesaria cautela, lo que está ocurriendo en Euskadi. ¿No hay quien, en un partido que tanto alardea de patriotismo, desempolve aquello del “patriotismo constitucional” al que con tan efímero entusiasmo se adhirieron? Se ve que no cuando nadie en el PP parece dispuesto a acabar con las insidias que de hecho quiebran el pacto antiterrorista.

José Antonio Pérez Tapias

[Publicado en EL SIGLO, nº 923 (25 abril 2011), p. 30]

lunes, 25 de abril de 2011

25 de abril: Revoluçao da fraternidade











Hoy, cuando la República de Portugal pasa por momentos difíciles a causa de la tremenda crisis económica que nos afecta -también cuando nuevas revoluciones democráticas se abren paso en el mundo árabe-, es buen momento para recordar junto a sus ciudadanos la Revolución de los Claveles del 25 de abril de 1974. Ella trajo a Portugal la democracia, acabando con la larga dictadura salazarista que el agónico gobierno de Caetano prorrogaba sin futuro. Incubada la revolución en el seno de unas fuerzas armadas condenadas a una extenuante e injustificable guerra colonial en Angola, Mozambique y Guinea Bissau, que pugnaban por su liberación e independencia, el movimiento revolucionario conectaba con una ciudadanía hastiada de represión y sumida en el subdesarrollo -a la vez a pesar y a causa de los insostenibles restos de un imperio colonial venido a menos-, y con una izquierda política que desde la clandestinidad venía trabajando por la libertad y la democracia.

La Revolución de los Claveles, ésos con los que la ciudadanía lisboeta adornó los fusiles de los soldados que en la madrugada de aquel 25 de abril salieron a la calle, fue saludada por la izquierda española como un signo de esperanza que fraternalmente nos venía enviado por nuestros vecinos ibéricos. Fue grande, y de notable influencia, el eco de la revolución portuguesa en una España que aún padecía la dictadura franquista. Nombres como el del general António de Spínola o el del comandante Otelo Saraiva de Carvalho, líder del Movimiento de las Fuerzas Armadas, o como los de políticos como Mario Saores (PSP) o Álvaro Cunhal (PCP), pasaron a ser conocidos y hasta familiares entre los demócratas españoles.

Después de décadas de recorrido democrático, de la entrada compartida en la Comunidad Europea, de frontera reducida a raya en el mapa, de intercambios de todo tipo, de querencias literarias convertidas en patrimonio común -¡Saramago!-, no viene mal recordar aquellas estrofas con las que José Afonso, universalizando la referencia a Grândola, pequeño pueblo de la costa del Alentejo, puso más que letra y música a una revolución a la que debimos tanto:

Grândola, vila morena
Terra da fraternidade
O povo é quem mais ordena
Dentro de ti, ó cidade.

....

Em cada esquina, um amigo

Em cada rosto, igualdade

Grândola, vila morena

Terra da fraternidade

...



















sábado, 23 de abril de 2011

Represión criminal en Siria
















La revolución democrática que recorre los países árabes ha llegado con fuerza a Siria. El régimen de Bashar El Asad, incapaz de responder a las reivindicaciones democráticas de millones de ciudadanos por otro método que no sea el de la más dura represión de sus manifestaciones, ha llegado al fondo de su deslegitimación.


Levantar el estado de emergencia impuesto sobre el país desde 1963 es totalmente insuficiente si a esa medida no acompañan otras que muestren clara voluntad democratizadora. Lo contrario de esa voluntad es la actuación de fuerzas policiales y francotiradores contra manifestantes desarmados, hasta causar en el día de ayer más de un centenar de muertos entre éstos -se suman a los que ya antes perdieron la vida en las calles de distintas ciudades sirias. Tal actuación propia de una dictadura asesina se ha visto prolongada por los disparos a los miles de personas que acompañaban para su entierro los restos de los fallecidos a causa de las actuaciones policiales del día anterior, causando 12 muertos más. Se confirma que un régimen ya muerto, al que sólo le restan sus estertores antidemocráticos, desgraciadamente puede seguir matando.


Los gobiernos de EEUU y de Francia han condenado duramente la represión llevada a cabo sobre el pueblo sirio por el régimen que encabeza El Asad, que parece empeñado en paracerse cada vez más a Gadafi al actuar contra su pueblo. ¿Habrá que declararlo también criminal contra la humanidad? El Secretario General de la ONU también se ha manifestado rotundamente contra las actuaciones del gobierno sirio. Rusia no se ha quedado atrás en la condena, a pesar de tratarse de un aliado tradicional suyo. España tendrá que decir su palabra.


Es toda una señal que dos diputados sirios ya hayan renunciado a sus escaños para situarse junto al pueblo que pide libertad y exige democracia, cosas que el partido Baaz a estas alturas no puede garantizar.


Los países occidentales no pueden situarse al margen por mucho que el conflicto libio esté en un momento muy delicado. Si ya hemos aceptado que no hay "excepción árabe" en cuanto a derechos y libetrtades, ahora sería incoherente hacer una "excepción siria". ¿Qué hacer? Habrá que dilucidarlo poniendo en marcha los resortes políticos necesarios en el ámbito internacional. No se trata de pensar en más intervenciones armadas, que son siempre último recurso. Pero lo cierto es que los ciudadanos sirios exigen que seamos consecuentes, máxime cuando se están viendo en una situación similar a la de los libios cuando respecto a ellos aplicamos la responsabilidad de proteger. El caso es que las revoluciones democráticas son imparables y que las dictaduras han de salir de la escena que tan abusivamente han ocupado en los países árabes. La complejidad de todo lo que ocurre en Siria no se oculta a nadie, dado el entramado de intereses y las correlaciones de fuerza de un Oriente Medio donde el régimen de El Asad venía ocupando un destacado papel entre las polaridades formadas por Israel y Palestina, Líbano e Irán, suníes y chiíes. Ahora bien, tal complejidad no es ninguna excusa para mirar a otro lado.













jueves, 21 de abril de 2011

Amor y lucha



























¿Por qué no hablar de amor fraterno? Es lo que pretende la Iglesia en Jueves Santo, vinculando con mayor énfasis la celebración de la eucaristía a la rememoración de la Cena de Jesús con sus discípulos antes de ser condenado a la ignominia de la crucifixión. Ciertamente, la comida judía de Pascua transmutada en eucaristía cristiana no puede ser sino celebración de amor fraterno. La muerte y resurrección de quien la tradición cristiana presenta como Cordero de una Nueva Alianza no hace sino fortalecer la fraternidad de quienes, hermanados ante Dios, se unen al primogénito que lo revela. Las jerarquías sociales, las diferencias de clase, las desigualdades entre sexos y las distancias entre culturas no caben en una comunidad que sacramentalmente comparte pan y vino recordando al Crucificado.

Desgraciadamente, el mensaje que la Iglesia debería difundir queda difuminado al verse abducida por todo lo que alienta el “turismo etno-religioso”. Es más fácil hacer procesiones que predicar en el desierto. ¿O no es un erial, a tales efectos, una realidad en la que difícilmente se puede tomar en serio palabra alguna sobre fraternidad? Incluso invocar laicamente la fraternidad republicana, bandera de la Revolución Francesa, no dejará de verse como algo anacrónico. Igual sucede con cualquier alusión a la igualdad: se juzgará referencia impertinente hecha por algún izquierdista que olvida, no sólo que la desigualdad social no será eliminable, sino que es económicamente necesaria para el sistema.

Erich Fromm, en su Arte de amar, insistía en que el amor fraterno, “entre iguales”, es “la clase más fundamental de amor, básica en todos los tipos de amor”, en la cual “se realiza la experiencia de unión con todos los hombres, de solidaridad humana”. La cuestión, tanto desde las comunidades religiosas como desde el ámbito político y la reflexión ética, es: ¿puede darse ese amor en una sociedad donde las desigualdades se acrecientan? Basta constatar qué pasa en España: en las grandes empresas, y por ende en nuestra sociedad, se dispara la brecha salarial entre directivos y empleados (el sueldo medio de los primeros es 20 veces superior al de los segundos). Sabemos de la escandalosa pretensión de la dirección de Telefónica cuando, tras sustanciosos beneficios, se plantea en plena crisis despedir al 20% de su plantilla (casi 6000 trabajadores) a la vez que dar incentivos por valor de 450 millones de euros a sus ejecutivos y repartir 6100 millones entre accionistas. ¿Quién dijo que la lucha de clases era cosa del pasado? Si el marxista revolucionario Víctor Serge, como se puede leer en sus reeditadas memorias, se planteaba participar “sin odio” en la guerra, ¿cómo amar en medio de la lucha de clases? Es una buena pregunta para cristianos y para cualquier persona de buena voluntad.




José Antonio Pérez Tapias
(Publicado en el diario Granada Hoy el 21 de abril de 2011)



























miércoles, 20 de abril de 2011

Pretensión del PP de acaparar la lucha antiterrorista















































Desde su tradicional fondo azul, los líderes del PP se dedican una y otra vez a erigirse en portavoces de una interpretación canónica del Pacto por las libertades y contra el terrorismo. Es más, tratan de impartir doctrina a los mismos jueces sobre cómo ha de interpretarse la Ley de Partidos en todo lo que toca a la lucha antiterrorista.


Así, Rajoy lanza sus constantes advertencias sobre lo que espera acerca de Sortu, Bildu y demás asuntos, en lo que es más que el mero expresar una opinión acerca de lo que él y su partido piensan como deseable.


González Pons, con la dicción clara y rotunda de la que hace gala cuando ejerce ante las cámaras, emite doctrina sobre cómo han de tratarse las contaminaciones de ETA sobre Batasuna, de Batasuna sobre Sortu, de Sortu sobre Bildu, de Bildu sobre EA y así sucesivamente. ¡Y "ay" de quien no comparta su diagnóstico de contaminación!


Ana Mato, en su turno de servicio de guardia en días de Semana Santa, también se ha esmerado en el habitual lanzamiento de sospechas sobre el gobierno, por si opinión pública, medios, jueces y el mundo entero no se han enterado: "Si ETA está en las municipales será porque el gobierno no ha hecho lo necesario". Sorprende, la verdad, tanta desfachatez, tanta cara dura enmascarada tras los aparentes buenos modales de una portavoz de una derecha que no deja de ser montaraz, por mucho que sus representantes se dejen ver sobre azules celestes y entre suaves brisas que traslucen relajadas vacaciones.


Nada de suavidad tiene la reentrada en escena de Acebes, recuperado para la agitación y propaganda contra el gobierno de Zapatero utilizando groseramente la lucha antiterrorista. Otro que se sube a su particular tribuna para dictar ex cathedra doctrina sobre la aplicación de la Ley de partidos.


¡Demasiado desprecio a la división de poderes! ¡Demasiada burda tan descarada presión! ¡Demasiado sucia la manipulación de la lucha antiterrorista! ¡Demasiada arrogancia para decir que todo es por la convivencia democrática! ¡Demasiada deslealtad para querer aparecer como patriotas españoles! ¿Quién le ha dicho al PP que puede aspirar al monopolio en la lucha contra el terrorismo?

lunes, 18 de abril de 2011

SOS: La ultraderecha avanza en Europa


















Los resultados obtenidos por el partido de los "Auténticos Finlandeses" en las elecciones de ayer (17 de abril 2011) han vuelto a encender las alarmas. No es para menos cuando en ese país nórdico queda la tercera en escaños una fuerza política xenófoba, populista y antieuropeísta. Su caso es uno más que añadir a los partidos ultraderechistas que, camuflados en muchos casos bajo las denominaciones de demócratas o de liberales, han ido escalando posiciones en países como, por ejemplo, Austria y Holanda -y también fuera de la UE, como en Suiza-.


En Italia, desde el trasfondo de un berlusconismo irrefrenable, la Liga Norte sigue con sus proclamas xenófobas, y en Francia, Marine Le Pen amenaza con conseguir para el Frente Nacional un buen resultado, lo que provoca la derechización de Sarkozy para cubrir la fuerte competencia que le sale por ese extremo. En España, con un Aznar desbocado en su megalomanía, dispuesto a liderar, aun contra las resoluciones de la ONU, las posiciones más a la derecha de la derecha del mundo mundial -ahora ni Bush se haría una foto a su lado-, la ultraderecha cuenta con un activo referente para inclinar más aún al PP hacia la xenofobia y la demagogia nacionalista.


Es para preocuparse, pues con tales avances de la ultraderecha va creciendo el caldo de cultivo de un neofascismo que no sólo pondrá en peligro a la Unión Europea, como ya se puede entrever, sino que amenazará la solidez de nuestras democracias. ¿Cómo pararla? No basta el "Indignaos" de Hessel ni otros equivalentes, pues lo que se propone la ultraderecha es pervertir y capitalizar precisamente la indignación de muchos. Atención: ¡SOS, no sea que llegemos tarde!





sábado, 16 de abril de 2011

Capitulaciones de Santa Fe: 519 años







Hoy, en Santa Fe, situada en el corazón de la Vega de Granada desde que la fundaron los Reyes Católicos como campamento militar en la última etapa de la conquista del Reino nazarí, hemos conmemorado que allí, el 17 de abril de 1492, se firmaron las Capitulaciones en las que Isabel de Castilla y Fernando de Aragón se comprometieron a apoyar la empresa propuesta por Cristóbal Colón de cruzar el Atlántico para llegar a las Indias.


Lo que hemos llamado el Descubrimiento de América arrancó, pues, de la villa granadina. Su Ayuntamiento celebra cada año lo que significa fecha tan señalada, y esta vez el alcalde, Sergio Bueno, se ha visto acompañado por Pepe Griñán, presidente de la Junta de Andalucía, así como por los alcaldes "hermanos" de Baiona (Pontevedra), Palos de la Frontera (Huelva) y Vila do Bispo (Algarve). Las cuatro localidades se hallan embarcadas en el empeño de que esos cuatro lugares colombinos sean declarados por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad. La inclusión del documento de las Capitulaciones en la Memoria de la Humanidad por parte de ese organismo internacional es un buen anticipo para tan acertada pretensión. El presidente Griñán ha manifestado enfáticamente el compromiso de la Junta con una iniciativa que subraya el papel de Andalucía en los vínculos entre España e Iberoamérica, ésos que hoy hay que reforzar en clave de igualdad con las Repúblicas del otro lado del Atlántico.




















Santa Fe. Puerta de Granada

viernes, 15 de abril de 2011

Republicanismo y virtud


En este 14 de abril hace 80 años que se proclamó en España la II República. Recordar ese acontecimiento crucial de nuestra historia contemporánea en vísperas de elecciones municipales es motivo añadido para tomar conciencia de la importancia que éstas tienen en cualquier caso, aunque no siempre por los mismos motivos. Fueron los resultados de aquéllas elecciones de 1931 para los ayuntamientos los que obligaron a abandonar el país a un rey que se vio claramente deslegitimado. Hoy no está en juego la forma de nuestro Estado, pero nuestra monarquía parlamentaria reclama buenas dosis de espíritu republicano para la salud de la democracia. Reivindicar ese espíritu es buena manera de homenajear a la República con el ejercicio de memoria histórica al que la fecha de hoy invita.


La tradición republicana, complementaria del liberalismo de la modernidad europea, reelaborando un planteamiento cuyas raíces llegan hasta la Grecia y Roma antiguas, tiene su centro de gravedad en un concepto de ciudadanía cuyos acentos están en los derechos que el ciudadano ha de ejercer y en las responsabilidades que ha de asumir. A los republicanos no basta que el Estado respete y salvaguarde los derechos individuales; exigen, por el contrario, que los individuos no se desentiendan de la res publica. La idea de democracia participativa, con la cual la democracia representativa no está en relación de antagonismo, se sitúa en el corazón del republicanismo. Desde ese núcleo se plantea lo relativo a la forma de Estado –monarquía o república-, que es cuestión supeditada a que el Estado sea el de una comunidad política cuyos destinos estén en manos de sus ciudadanos.


El republicanismo, considerando de absoluta necesidad una arquitectura institucional coherente con lo que supone un Estado democrático de derecho, no se conforma sólo con eso, que no es poco. La conciencia republicana apela al compromiso ciudadano, a la “virtud cívica”, dicho con resonancias clásicas. La salud democrática requiere una ciudadanía comprometida con la democracia. Una colectividad incívica, y en el extremo aquel “pueblo de demonios” en que pensaba Kant como hipótesis para justificar la necesidad de una sociedad sometida a leyes, hace imposible su propia convivencia, aun con buenas instituciones, pues éstas acaban corrompidas. Desde el realismo de quienes no somos ángeles nos exigimos una ética que ha de ser nuclear a la política. Sin ella ésta deviene puro negocio. Así, frente a un capitalismo que todo lo quiere comprar y vender, es de importancia decisiva rearmar nuestras democracias con espíritu republicano. Con ello no se aborda sólo esa cuestión relativa al “estilo de nuestra vida pública y privada” que Ortega ponía en el haber de la república, sino que se toca el corazón de lo que nuestra dignidad reclama.

José Antonio Pérez Tapias (Publicado en el diario Granada Hoy el 14 de abril de 2011)

miércoles, 13 de abril de 2011

Príncipes en Palestina: Real acierto y mérito del gobierno



La visita de Estado hecha por los Príncipes de Asturias a Palestina ha sido todo un acierto. El reconocimiento que ello supone al pueblo palestino y a su legítima pretensión en cuanto a un Estado propio es de primer orden. Equilibrar con la visita a Ramala, sede de la Autoridad Palestina, la visita hecha también a Israel, incluyendo el homenaje en Jerusalén a las víctimas del Holocausto, es muestra de un planteamiento de política exterior de todo punto acertado que es mérito del gobierno socialista.


Ofrecer el quehacer diplomático de España para contribuir al avance real de unas conversaciones de paz que han de tener en la aproximación a la solución de los dos Estados -Israel y Palestina- es relanzar lo mejor que hemos hecho en relación a ese conflicto que atenaza a Oriente Medio y que tanto pesa en las relaciones entre Occidente y el mundo árabe. Poner en el horizonte el reconocimiento de un futuro Estado palestino es un compromiso político absolutamente pertinente que, de camino, envía el mensaje de que no se puede seguir torpedeando el proceso de paz con nuevos asentamientos y más kilómetros de muro, como sigue proponiendo y haciendo el gobierno israelí.


La palabra es fundamental en el arte de la diplomacia, pero hay gestos cuya potencia significativa refuerza el mensaje que se envía. Los príncipes Felipe y Letizia, acompañados por la ministra Trinidad Jiménez, han hecho un gesto que los palestinos, con Mahmoud Abbas a la cabeza, han agradecido y que la sociedad española debe valorar en su justa medida, que es mucha.

lunes, 11 de abril de 2011

Libia: Chávez, premonitorio












No hace falta compartir las valoraciones del presidente venezolano Hugo Chávez hacia Gadafi para reconocer que se adelantó con su visión de por dónde podía derivar el enfrentamiento en Libia entre los levantados contra el líder libio exigiendo democracia y los leales a éste. El bloqueo de la "revolución democrática" derivado en guerra civil hace difícil la búsqueda de una salida.


La OTAN, situada de hecho al frente de la intervención militar aliada para proteger civiles, según resolución 1973 de la ONU, manifiesta abiertamente que no hay una "solución militar", por más que la consecución de una zona de exclusión aérea y otras actuaciones militares hayan sido efectivas para contener a los "gadafistas".


La UA, en delegación encabezada por el presidente de Sudáfrica y otros presidentes africanos, trata de mediar entrevistándose con el gobierno pro-Gadafi de Trípoli y el Consejo Nacional Libio de Bengasi, presdido por el ex-ministro de Justicia del país, contribuyendo a la búsqueda de esa salida que no puede ser meramente militar. Los países europeos y EEUU desean que la solución se abra paso, pues empieza a decrecer en sus sociedades el apoyo a la intervención en Libia. Ésta se aprobó como necesaria, pero no dejó de ser incierta.


Chávez ya dijo hace semanas que hacía falta una comisión mediadora y parece que los hechos vienen a darle la razón. No vale desatender sus propuestas aduciendo sus simpatías con Gadafi, sobre todo desde la II Cumbre América Latina - África en la caribeña isla Margarita. Si fuera por entrevistas, contactos, recepciones y venta de armas a Gadafi, todos los líderes occidentales tendrían que estar callados. El duro conflicto de Libia pone de relieve que las armas por sí solas, incluso cuando su uso se considera legítimo, no bastan para salir de las guerras. Curiosamente, Hugo Chavez y Ander F. Rasmussen, secretario general de la OTAN, esta vez vienen a coincidir, por más que los llamados "rebeldes" rechacen por ahora el plan de paz de la UA. Está claro que para ellos no se trata sin más de ganar la paz, sino de ganar la democracia. ¿Será posible? Ahí no ha llegado la premonición de Chávez, pero es lo que debe ser.

sábado, 9 de abril de 2011

Municipalismo y gran política


La gran política no es solamente la que se hace desde las presidencias de los gobiernos y las cancillerías. También es política en grande la que se hace desde los ayuntamientos. La política municipal, con su proximidad a los ciudadanos y tomándola en serio, debe ser considerada como gran política, primer escalón de la que se hace desde otras instancias y condicionante de ellas. No hay que confundir, por tanto, municipalismo con minimalismo.


El PSOE de Granada se ha dedicado en el día de hoy -sábado 9 de abril- a poner en común, con participación de militantes y candidatos de toda la provincia, las propuestas programáticas para las elecciones municipales sobre innovación y empleo, igualdad de oportunidade y desarrollo sostenible. Ése ha sido el contenido de la Convención Municipal de la Agrupación Provincial, en un día en el que loz medios han hecho que nos desayunemos con las noticias de las imputados e implicados en las tramas corruptas conocidas por los nombres de Gürtel y Brugal que el PP, empezando por Camps, ha incluido en sus listas electorales. Y Rajoy callando.


La Convención se cerró con una intervención del ministro Miguel Sebastión muy clarificadora respecto a la política energética del gobierno, invitando a prolongarla desde los Ayuntamientos.

jueves, 7 de abril de 2011

Imposible con tanto ruido





A más ruido, menos posibilidades de escuchar cualquier mensaje. Y menos aún, algo que quisiera ser amable melodía. Basta con mirar al patio andaluz para comprobar cómo el exceso de ruido político impide no sólo oír, sino emitir cualquier mensaje significativo desde el PSOE. El fragor de la batalla en el socialismo andaluz es a tal punto ensordecedor que cualquier voz sensata parece condenada a ser inaudible. Está claro que no se debe meramente a la ruidosa y arenera banda popular el que el discurso socialista se vea enmudecido. Los portazos y broncas en la propia casa, especialmente en su habitación gaditana, han aumentado en decibelios incluso hasta hacer baldíos los briosos gestos del director de orquesta que, en Madrid, quisiera un voluntarioso “molto vivace” como despedida.


Ciertamente, cuando Zapatero, en bien compuesto “adagio”, anunció su renuncia a encabezar las listas del PSOE en las elecciones generales, toda la orquesta parecía dispuesta a esmerarse para concitar, si no el aplauso de un público escarmentado, al menos su benévola atención. El sueño de vencer a la desafección política pareció por momentos al alcance de la mano, por más que suscitara reservas un movimiento al que algunos no veíamos en el “tempo” adecuado. La verdad es que es difícil interpretar buenas partituras sorteando dilemas que obstruyen un buen ritmo y apenas permiten una aceptable melodía. Era de esperar de un director al que todos suponen administrar bien los silencios que sorprendiera a la hora de recomponer la armonía, aunque fuera resolviendo con batuta enérgica la disyuntiva entre permanecer hasta el suicidio o retirarse como mártir –a la declaración que acompañó al ajuste con la fórmula “cueste lo que me cueste” le faltó la épica del héroe-.


Con todo, si el adelantado adiós de Zapatero, interpretado por muchos como alivio de la presión mediática sobre el presidente y sobre los candidatos municipales y autonómicos, daba paso al anuncio biensonante de primarias para elegir sucesor o sucesora, realzando las agudas notas con que los estatutos del partido prevén afrontar tan graves situaciones, el concierto podría encaminarse con acierto hacia su final. Pero no basta con pedir silencio a los espectadores ni disciplina a los músicos para que haya una cosa y la otra. Al contrario, el guirigay sucesorio no hace sino incrementarse, reforzado tanto por quienes con sus apuestas saltan por peteneras como por quienes se aturullan con el “corazón partío”. ¡Vieja historia la de querer a la vez una opción y su contraria! Lo peor es que en Andalucía nuestra historia, invirtiendo el aforismo marxiano, de farsa se nos puede convertir en tragedia política si no acallamos los ruidos para recomponer música y letra. Si el teatro no está para óperas, el público, por su parte, no quiere operetas.

José Antonio Pérez Tapias

(Publicado en el diario Granada Hoy el 7 de marzo de 2011)

martes, 5 de abril de 2011

Una izquierda sin presidencialismos













Eso es , entre otras cosas, lo que le hace falta a la izquierda: huir de presidencialismos. No hace falta insistir, por entender que está claro, que cuando hablamos de "presidencialismo" no nos estamos refiriendo a un sistema político, como es el caso de las democracias presidencialistas, sino a una patología política que puede darse tanto en los sistemas presidencialistas como en las democracias parlamentarias, como es nuestro caso en España.

En ese segundo sentido, el presidencialismo supone la acumulación innecesaria de un exceso de funciones y el seguimiento de una serie de pautas de corte personalista, incluyendo alejamiento de las bases, en quien ejerce determinadas responsabilidades de presidencia o análogas. Aunque en la izquierda se ha dado desgraciadamente con frecuencia ese vicio al que son proclives las mismas dinámicas de sus organizaciones, de suyo ha apuntado en sentido contrario, como se evidencia en el hecho de que los líderes políticos ocupen puestos de secretarios generales -las presidencias de los partidos son concebidas como honoríficas-. Ello se debe al supuesto subyacente consistente en pensar que democracia interna y derivas presidencialistas son antitéticas.

El que el presidencialismo como patología de las organizaciones políticas se haya difundido tanto es un hecho que tiene que ver con el papel de los medios de comunicación en nuestras sociedades, que en vez de "mediar", llegan a "mediatizar" en demasía la vida política, tratando de encumbrar o deponer líderes según convenga a determinados intereses. Muchas veces, sin tener presente que tarde o temprano ocurre lo segundo, se piensa solamente en lo primero, sacrificando entonces la autonomía de la política al poder de los medios. Sobre eso reflexionó con acierto Javier Rojo, presidente del Senado, en el último Comité Federal del PSOE.

A la vista está, y más después de dicho Comité, que la situación por la que atraviesa el PSOE se debe, en parte, a los excesos presidencialistas que se han ido desarrollando en su seno, de los que no se ha visto libre el compañero Zapatero desde la presidencia del Gobierno, por más que a su vez haya intentando salvar su autonomía política. De la experiencia hay que aprender cuando se anuncia elecciones primarias en el PSOE con el fin de elegir candidatos para suceder a Zapatero encabezando las listas de las proximas elecciones generales. El virus presidencialista ataca desde muy pronto.

Para éstas y otras reflexiones me remito a la entrevista que me ha sido realizada por el periodista Luis Marchal para la revista El Siglo, en su número 920, de este 3 de abril de 2011:










domingo, 3 de abril de 2011

Adioses y aullidos






















Fue el anuncio de un adiós aplazado. Zapatero lo dijo en el Comité Federal del PSOE: no será candidato en las próximas elecciones generales. Se le debe reconocimiento a su trayectoria y respeto a su decisión. Algunas incógnitas han quedado despejadas; otras, no.


Entre estos adioses ya se oían los aullidos en la sala donde se celebraba el Comité. Los lobos de la estepa mesetaria aguardaban impacientes. Toda la manada se puso a aullar al unísono y desde lejos llegaba su "popular" grito: "¡Elecciones anticipadas, ya!". De eso van a hablar, si se puede transitar del aullido al discurso, en la campaña de las inminentes elecciones autonómicas y municipales.