viernes, 21 de octubre de 2011

Nueva vida cuando ETA muere






































Nueva vida cuando ETA muere


Es verdad que ETA ha muerto,
aunque todavía no hayan desaparecido sus restos.

No es verdad, frente a los profetas de negruras,
que no haya nada nuevo bajo el sol.

Hoy, a la luz del día,
cabe apreciar mejor aún lo anunciado ayer:
abandono de las armas,
pasaporte para la historia del terrorismo etarra.

Esa muerte de ETA,
tras décadas sembrando muerte,
¡es lo nuevo!

Y a la luz del día,
cabe apreciar mejor lo de tanto ayer que queda atrás:
tantas noches de dolor por víctimas
cuyo recuerdo permanecerá pegado a nuestra memoria.
¡Cuánta deuda que no podrá ser saldada!

Y avanzan las horas
certificando que el reloj de Euskadi se mueve a otro ritmo.

Y miramos el reloj
para comprobar que España entera está en nueva hora.

Asciende el sol alejando nubarrones,
complacido de iluminar una tierra
que ya no verá sus surcos ensangrentados.

Es novedad bajo el sol que nos alumbra
que en Euskadi se pueda aclamar la victoria de la libertad.

No habrá ya cielo ennegrecido
por el humo de nuevas bombas contra la convivencia.

Y puestos a escribir,
a imborrables líneas de mucho sufrimiento acumulado
le seguirán páginas de democracia reafirmada.

Amargas historias de odios
cederán el paso a inéditos relatos de reconciliación:
a veces ocurre
que la barbarie sale derrotada.

La luz de otoño que ahora nos envuelve
hace saber que no todo será primavera:
aprovecharemos el invierno insoslayable
para hablar sosegadamente,
prudentemente,
de tanto asunto humano que no nos es ajeno.

Pues aun bajo nueva luz,
da pudor ser optimistas,
por más que nos prohibamos el pesimismo.

Cuando nace algo nuevo bajo el sol,
la esperanza encuentra su sitio.

Euskadi es hoy una tierra esperanzada
y desde todos los rincones de una geografía dolorida
la ciudadanía española se felicita por ello.

1 comentarios:

José Eduardo Muñoz Negro dijo...

Conmovedor y evocador como pocos.

¡Muchas gracias!