martes, 29 de junio de 2010

Tras la sentencia del TC sobre el Estatut




Tras la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el "Estatut" de Cataluña, obtenida en su séptimo intento, y tras casi cuatro años de deliberaciones, a partir de la ponencia de su Presidenta, la magistrada Emilia Casas, hay cosas que hacer:
1. Acatar el fallo, con todo lo que supone de reconocimiento institucional y sentido de Estado.
2. Reafirmar el autogobierno de Cataluña, reforzado con este Estatut de autonomía constitucional (salvo lo que afecta a 14 artículos respecto a los cuales la sentencia ha señalado puntos inconstitucionales, a otros 23 que han de interpretarse de conformidad con lo que fundamente al respecto el TC, y al preámbulo en lo que toca al sentido no jurídico en que han de entenderse las referencias a la nación catalana).
3. Reforzar ante la opinión pública del conjunto de España la plena legitimidad, conforme a la legalidad constitucional, del Estatut, con lo que supone de profundización en el Estado de las Autonomías.
4. Compartir con la sociedad catalana opiniones y sentimientos, catalizados por el Presidente de la Generalitat, respecto a un Estatut aprobado en referendum plenamente constitucional y democrático.
5. Seguir trabajando política, jurídica y socialmente, como ha indicado el President Montilla, para que en el futuro se dé un reconocimiento sin ambages del carácter nacional de Cataluña, y con él de la realidad plurinacional del Estado español, en el marco de lealtad, solidaridad y reconocimiento de las diferencias que un planteamiento netamente federalista puede aportar para la España plural.

lunes, 28 de junio de 2010

Gobierno, sindicatos y reforma laboral























Entre reforma laboral y plan de ajuste decretados por el Gobierno, con huelga de funcionarios y convocatoria de huelga general por medio, no ha pasado desapercibida la actitud comprensiva del PSOE hacia los sindicatos, concretamente hacia UGT y CCOO, a la vez que les pide entender el porqué de las medidas tomadas. Es ilustrativa la declaración de un miembro de la dirección del Grupo Socialista del Congreso recordando que si el Gobierno hace lo que debe, también UGT “hace lo que tiene que hacer”. Ha habido otras voces en ese sentido, como la de Izquierda Socialista, corriente de opinión del PSOE. ¿Son señales de una estrategia o manifestaciones de mala conciencia por la quiebra de las relaciones con el mundo sindical? Es necesario mantener puentes de diálogo con organizaciones sindicales que no deben estar ausentes en una estrategia política de izquierda. Y hay un poso de “conciencia desgraciada” –dicho hegelianamente- entre socialistas, habida cuenta del giro de la política del Gobierno. ¿Cómo mantener un discurso socialdemócrata entre medidas duras que afectan a trabajadores y pensionistas y cuando todo indica que no se ha podido resistir a la “locura de los ajustes” (Stiglitz) o a la presión de los “halcones del déficit” (Krugman)?

Las proclamas de afecto hacia los sindicatos caen al pozo de las buenas intenciones si no se tienen en cuenta las causas de su alejamiento del Gobierno, sobre todo cuando la patronal no tuvo sincera voluntad de acuerdo en el diálogo social. Hay que valorar los empeños de Zapatero, al final frustrados, por una reforma laboral pactada, pero no es muy coherente que el decreto de reforma, ya en tramitación parlamentaria como proyecto de ley, orille cuestiones para las que se quería consenso. De ahí las razones de UGT y CCOO cuando critican la reforma laboral en marcha. El Decreto no deja de tener medidas positivas en torno a flexibilidad (modelo alemán) o al previsto fondo de capitalización que ha de acompañar a cada trabajador en su vida laboral en previsión de situaciones de desempleo (modelo austríaco). Otros puntos, sin embargo, son considerados por los sindicatos lesivos para los trabajadores, destacando tres, que se aprecian contrapuestos al declarado objetivo de creación de puestos de trabajo y protección de los trabajadores como metas irrenunciables cuando también se trata de potenciar el tejido empresarial en tiempos de crisis. Dichos puntos son:

1) La facilitación del despido por causas económicas, técnicas, organizativas o de producción, cuando los resultados de la empresa –según el Decreto- reflejen “una situación negativa” desde la que se pueda “justificar mínimamente la razonabilidad de la decisión extintiva”. Esta inédita fórmula en el campo jurídico, que debe ser corregida en el trámite parlamentario, es puerta abierta a una discrecionalidad grande a favor de la patronal, con alto grado de indefensión de los trabajadores.
2) La desvalorización de los convenios colectivos, ya que cualquier empresa puede descolgarse de ellos cuando sus perspectivas –según se formula- puedan verse “dañadas como consecuencia de su aplicación”. La inaplicación de los convenios perjudica derechos laborales largamente asentados.
3) El papel de las agencias de colocación, que podrían pasar de “entidades colaboradoras” de los servicios de empleo de las Administraciones Públicas a entidades sustituidoras de los mismos, así como las posibilidades abiertas por directivas europeas para las empresas de trabajo temporal, de las que pueden ser usuarias esas mismas Administraciones, con lo que comporta de riesgos de precarización laboral y de privatización de servicios públicos.

¿Cabe esperar que desde el Gobierno y el PSOE se procuren apoyos parlamentarios proclives a una reforma laboral consecuente con la salvaguarda de los derechos de los trabajadores? Eso supondría no dejar de lado las mejores pautas de la tradición socialdemócrata así como mantener a raya imposiciones neoliberales, por ejemplo del FMI.

Con la crisis, los mismos sindicatos –UGT y CCOO- que han recuperado protagonismo se han visto sometidos a una intensa campaña contra ellos, situada en la misma órbita que el debilitamiento del Estado de bienestar. No hay que tardar en recomponer las alianzas, sacando de camino la conclusión de que es inaplazable la renovación de las organizaciones sindicales, su aproximación a nuevos sectores laborales, su democratización interna, etc. Algo parecido a lo que han de seguir haciendo los partidos políticos.


José Antonio Pérez Tapias
Diputado del Grupo Parlamentario Socialista en el Congreso
[Artículo publicado en EL SIGLO, nº 887 (28 de junio de 2010)]

jueves, 24 de junio de 2010

Evangelio según Saramago









Era de esperar que saliera el inquisidor de turno, aunque sin la majestuosidad del que Dostoievski imaginaba en la Sevilla barroca condenando a un Jesús que trastornaba el orden impuesto por la Iglesia. De inmediato apareció en las páginas de L’Osservatore Romano para anunciar su condena nada más fallecer don José Saramago. Con prisas que se adelantaban al vuelo que, al contraluz de La balsa de piedra, trasladaría sus restos desde Lanzarote a Lisboa, queriendo dar a conocer la sentencia antes de las exequias como para que se recordara en la incineración que otrora los herejes eran llevados a la hoguera, el aparato eclesiástico daba a conocer su veredicto contra el Nobel en deleznable artículo de Claudio Toscani: La omnipotencia (presunta) del narrador. Tachándole de endiosado y acusándole de “banalización de lo sagrado”, lo define como intelectual “de ninguna capacidad metafísica y agarrado hasta el final a su pertinaz fe en el materialismo histórico, alias marxismo”. Burda reedición, pues, de las presiones eclesiásticas de hace años sobre un apocado gobierno conservador de la República vecina, cuando fue boicoteada esa obra cumbre de Saramago, El Evangelio según Jesucristo.

¡Cuánto habrán rabiado esos capitostes de la Iglesia con tantas manifestaciones de dolor! ¡Qué jaculatorias no habrán dicho ante los numerosos artículos que han glosado la vida y la obra –magistralmente entrelazadas- del escritor al que portugueses y españoles llamamos “nuestro”! ¡A qué maldiciones habrán recurrido clérigos soliviantados por las bendiciones recaídas en quien desde la humildad alzó la grandeza de su palabra! Ciegos, no entendieron nada de quien nos legó su Ensayo sobre la ceguera.

Si no estuvieran aplastados por el dogma, podrían vivir y entonces, al menos, dudar: “la duda es el privilegio de quien ha vivido mucho”, dejó escrito nuestro autor en Caín, libro agónico –cual la lucha de Jacob- contra un Dios que calla ante el mal. ¡Pobre Caín, soportando una culpa que le desbordaba! ¡Y pobre Jesucristo –según Saramago-, con incierta conciencia mesiánica atosigada, entre otras cosas, por el recuerdo de los inocentes asesinados! ¿No fue ese Jesús quien gritó en la cruz “Dios mío, porqué me has abandonado”? Un Saramago maestro de la alegoría se adentró por esos y otros reversos del relato evangélico, siempre –como el Job bíblico- en contra de toda justificación de una idea de Dios ajena al sufrimiento y a la injusticia. Buscando el sentido, Saramago se tomó tan en serio la religión que así afianzó su ateísmo. Hay mucho que agradecerle por quienes desde nuestro ateísmo mantenemos convicciones religiosas.

José Antonio Pérez Tapias
(Publicado en el diario Granada Hoy el 24 de junio de 2010)

viernes, 18 de junio de 2010

Izquierda Socialista-PSOE ante la reforma laboral










Izquierda Socialista, corriente de opinión del PSOE, por una parte valora los esfuerzos del Gobierno, al final frustrados, para lograr una reforma laboral pactada con sindicatos y organizaciones empresariales; por otra, comparte razones formuladas por los sindicatos UGT y CCOO cuando éstos rechazan el decreto de reforma laboral finalmente aprobado por el Gobierno (BOE 17 junio 2010). La Coordinadora federal de Izquierda Socialista manifiesta lealmente su preocupación en torno a puntos cruciales de dicho decreto, considerados negativos para los trabajadores, esperando que dichos puntos puedan ser corregidos sustancialmente a lo largo de la previsible tramitación parlamentaria del decreto como proyecto de ley.

Izquierda Socialista considera que en estos momentos el objetivo primordial de una reforma laboral debe ser la creación de puestos de trabajo y la protección de los trabajadores, como metas irrenunciables cuando también se trata de salvar y potenciar el tejido empresarial en tiempos de crisis. Instrumentalizar una reforma laboral para abordar una crisis económica que no tiene ni sus causas ni sus respuestas en la regulación del mercado de trabajo no es buen camino ni para salir de la crisis ni para luchar contra el paro. En ese sentido esperamos que el futuro proyecto de ley gane coherencia en lo que ya se formula en el mencionado decreto como objetivo esencial de la reforma: “contribuir a la reducción del desempleo e incrementar la productividad de la economía española”, y ello, como también se dice, “salvaguardando los derechos de los trabajadores”. Para que sea así habrá que buscar en el ámbito parlamentario las alianzas con fuerzas políticas dispuestas a mantener a salvo los derechos laborales.

De los puntos que especialmente nos preocupan de la reforma laboral planteada reseñamos especialmente tres:

1) La facilitación del despido por causas económicas, técnicas, organizativas o de producción. En el Decreto se dice que concurren esas causas cuando de los resultados de la empresa se desprenda “una situación económica negativa” que dé pie a que se pueda deducir “mínimamente la razonabilidad de la decisión extintiva” (Art. 2). Con tales fórmulas jurídicas se abre paso a algo más que al abaratamiento del despido, pues se deja la situación abierta a una discrecionalidad grande a favor de la patronal que supondrá un alto grado de indefensión de los trabajadores.

2) La desvalorización de los convenios colectivos, con la consiguiente pérdida de eficacia de la negociación colectiva, toda vez que cualquier empresa puede proceder a descolgarse de los mismos “cuando –según se formula en el Decreto-la situación y perspectivas de ésta pudieran verse dañadas como consecuencia de tal aplicación” (Art. 6). La manera genérica en que se trata la inaplicación de los convenios y las formas de arbitraje previstas en caso de desacuerdo redunda en contra de derechos de los trabajadores largamente asentados.


3) El papel otorgado a las agencias de colocación, que podrían pasar en el futuro de “entidades colaboradoras” de los servicios de empleo de las Administraciones Públicas (Art. 14) a entidades sustituidoras de los mismos, así como las posibilidades ampliadas respecto a las empresas de trabajo temporal (ETT), de las que pueden ser usuarias esas mismas Administraciones una vez suprimidas limitaciones hasta ahora vigentes, con lo que todo ello comporta de riesgos de precarización laboral y de privatización de servicios públicos.

Hacemos desde aquí un llamamiento al Gobierno, a la dirección del Grupo Parlamentario Socialista y a los máximos órganos del PSOE para que la reforma laboral que se promueva no deje de lado los mejores criterios y pautas de la tradición socialdemócrata en defensa de los trabajadores, y para que responda al empeño de libertad e igualdad que Pablo Iglesias supo llevar al Congreso de los Diputados en nombre de los trabajadores hace ahora cien años.

Coordinadora Federal de Izquierda Socialista del PSOE
Madrid, 18 de junio de 2010

jueves, 17 de junio de 2010

Es desconcierto



La dinámica política, que implica dramatización de los conflictos sociales, se aborda con frecuencia desde claves psicológicas que, a veces, incluso dejan paso a un moralismo impotente aun con buenas intenciones. Es cierto que hay que tener en cuenta la dimensión psicológica de los procesos sociales, así como tomar en serio el componente ético que no debe faltar en la acción política. No conviene, sin embargo, dejarse atrapar por una visión moralista que, por ejemplo, atribuya la crisis económica sólo a un mero exceso de avaricia, o quedar preso de un análisis del momento que acentúe en demasía los estados de ánimo colectivos; así se pierde de vista la entraña propiamente política de la situación, que la política ha de resolver.

Recientemente, Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero, en el acto conmemorativo de la llegada de Pablo Iglesias al Congreso de los Diputados en 1910, cruzaron opiniones sobre la depresión que puede embargar a la militancia socialista, habida cuenta del ajuste en el que estamos inmersos. El primero, como “ex” que habla desde la perspectiva de quien fue Secretario general del PSOE y Presidente del gobierno, tras brillante análisis de la coyuntura internacional, de la situación de Europa y de los problemas de España, invitaba a no caer en depresión por las difíciles circunstancias y las duras medidas que el gobierno se ve obligado a aplicar. El segundo, protagonista de esas medidas como Presidente en ejercicio y como Secretario general socialista, respondió con su optimismo de la voluntad señalando que no había depresión: “de depre, nada”. Y tanto la pretensión animosa de uno como la respuesta del otro reclaman ir más allá del psicodrama para llegar al fondo de la cuestión.

Cabe otro diagnóstico: no es exactamente depresión, sintomática donde la hubiere, sino que es desconcierto lo que en verdad sufre la militancia socialista, lo cual exige tratamiento político. El plan de ajuste ha supuesto un cambio de rumbo en el gobierno de España. Militantes, electorado y ciudadanía lo ven con perplejidad. ¿Es que se dejan atrás los empeños por el reconocimiento de derechos y las políticas redistributivas que venían caracterizando al gobierno de Zapatero? Ante un giro como el acometido, y a falta de un discurso que lo acompañe suficientemente, aparece el desconcierto. El mismo Felipe González declaraba en reciente entrevista que veía difícil el futuro de la socialdemocracia: frente al “capitalismo de casino” –decía- no podrá defender una economía social de mercado sin una idea fuerza en torno a la cual reformular su proyecto. ¡Pues de eso se trata!
José Antonio Pérez Tapias
(Publicado en el diario Granada Hoy el 17 de junio de 2010)

lunes, 14 de junio de 2010

Debate sobre el plan de ajuste







La revista El Siglo convocó a sus colaboradores a un debate sobre la situación política actual, tomando como eje el plan de ajuste del Gobierno y teniendo a la vista la presidencia de turno de la UE por parte de España, ya próxima a su fin. El intercambio de comentarios y reflexiones, siendo entre interlocutores con ideas afines, no dejó de ser vivo e incisivo. A quien tenga interés le invito a que se adentre en el Dossier del nº 885 de El Siglo, correspondiente a esta semana (14 junio 2010), encabezado por el rótulo El ajuste de ZP, a examen.

viernes, 11 de junio de 2010

Y Botín cogió su fusil







La verdad es que le basta con el dedo para disparar. Todo es cuestión de utilizar como gatillo su afilada lengua de presidente del Banco Santander, a la sazón el más próspero de las Españas. Hoy, ante su disciplinada milicia de accionistas bien remunerados -incluidos los que perdieron a costa de Madoff, el gran embaucador-, ha apuntado de nuevo, disparando a todo lo que no sea el ajuste que él desea. Por eso le pide "firmeza" al gobierno para aplicar su plan, y ya se sabe qué quiere decir uno que apunta a la vez que dice eso: "¡Firmes, ar!".
Apunta a la reforma laboral, que la quiere contundente, como Díaz Ferrán, aunque éste no está para muchas órdenes y tiene que conformarse como chusquero del gran capital y correveidile del FMI saboteando posibles pactos con los sindicatos. Apunta también a las cajas de ahorro, disparando para marcar el territorio y señalar por dónde han de ir a la bancarización. Apunta asimismo para cortar el paso y decir al gobierno que no está bien eso de ir proponiendo una tasa a las transacciones financieras. Como se puede apreciar, donde pone el ojo pone la bala, y no se espera otra cosa de quien preside un banco con grandes beneficios en plena crisis: casi 9000 millones de euros en 2009.
Sería otro capítulo de "la escopeta nacional" si la munición fuera de fogueo. Es de temer que va en serio y que, por tanto, en serio habrá que responderle. Lo malo de un presidente de banco que manda mucho y dispara a discreción es que se piensa que es él quien más sabe de la crisis y de las soluciones para salir de ella. ¡Ay, Johnny, que mal se pasa cuando sale el tiro por la culata y la tropa sólo lleva fusiles que fallan como escopetas de caña! Pues eso, que hay quien quiere poner firme a más de uno; especialmente a uno. ¡A ése habrá que ayudarle a aguantar!

jueves, 10 de junio de 2010

Cajas sin encajar





















Las asociaciones de ideas son libres y las mías han conectado las noticias sobre movimientos en el mundo financiero andaluz, también buscando tablas de salvación en otros lugares de España, con aquella frase del insigne politólogo granadino don Francisco Murillo Ferrol: “Si el andaluz rico piensa en Madrid y el andaluz pobre piensa en Barcelona, ¿quién piensa en Andalucía?”. La realidad de nuestra tierra, con décadas de autonomía gracias al Estatuto posibilitado por la Constitución de 1978, y reformado en 2007, queda lejos de aquélla que era contexto de tan citada interpelación. No obstante, salvando distancias, el interrogante mantiene su pertinencia.

Son conocidos los motivos de la dirigencia de Caja Granada al acometer una “fusión fría” con otras cajas de ahorro –de carácter levantino, con lo que de ventaja pueda tener, como es el caso de Caixa Penedès, Caja Murcia y Sa Nostra, de Baleares-, bajo la figura de un Sistema Integral de Protección que asegure solvencia a la vez que la conservación de la identidad de cada una. Se han formulado compromisos en cuanto a puestos de trabajo y oficinas. Es encomiable el esfuerzo tras lo mejor para la entidad y, con ello, para Granada. Ahora bien, no hay que dejar de oír las advertencias sobre “fusiones frías” que pueden acabar calentándose, en tanto que sistemas inciertos para solucionar problemas, según ilustra la prensa económica. Hay quien ve en ese invento un alto riesgo de “bancarización” de las cajas.

Siendo así, no es de extrañar que el Presidente de la Junta de Andalucía proponga tomar el asunto con sosiego. No es cuestión menor la de si se mantiene o no proyecto alguno respecto a lo que sea un sistema financiero andaluz, articulado con el del resto de España, pero con polos de decisión de cierta potencia en el territorio de la Comunidad autónoma. No plantearlo puede suponer vía libre a formas de neocolonialismo. Y cuando el Presidente de la Junta pide que alguien le explique qué es lo cuestionable del modelo de cajas de ahorros –supuesto que se corrija todo lo que se ha de corregir-, como sociedades de responsabilidad social corporativa enraizadas en el territorio, está preguntando sobre un proceso de reforma que puede llevar a convertirlas en bancos o a entregarlas a éstos. Ya sabemos lo que propone el Banco de España o hacia dónde apuntan las presiones de la UE y el FMI. Quizá estemos ya fuera de tiempo, pero si visto todo se concluye sólo que estamos ante una cuestión en la que se dirime si centralismo (de la Junta) o defensa de los intereses locales, es que no se ha mirado en profundidad este ir y venir de cajas que buscan encaje.

José Antonio Pérez Tapias
(Publicado en el diario Granada Hoy el 10 de junio de 2010)

martes, 8 de junio de 2010

Debate y disciplina de voto

La leal disciplina de voto requiere una real disciplina de debate. Es decir, debemos obligarnos en el Partido y el Grupo Parlamentario Socialista a un diálogo en serio sobre las medidas que aprobamos, incluidas, por supuesto, las que tienen que ver con el ajuste que se lleva a cabo por nuestro gobierno en estos tiempos duros de una crisis que no cesa.

Es necesario debatir, además y previamente a votar en el caso de las diputadas y diputados, para armar nuestro discurso y no quedar enmudecidos ante la pura y nuda presión de los hechos. Éstos, como estamos viendo en el día de hoy, son tales que implican en el conjunto de Europa una especie de "locura de los ajustes". Estados impotentes para resistir el chantaje de los mercados -que, insanciables, pasan de exigir unas reformas a exigir otras (de gasto público, laboral, del sistema de pensiones, etc.)- van cediendo una y otra vez a ese proceso en que se aprietan de continuo las tuercas de reformas que, bajo la pretensión de reducir el déficit y achicar la deuda pública, apuntan más allá hasta cuestionar radicalmente políticas sociales y de inversión pública. El peligro, no sólo social, sino económico ya ha sido señalado, entre otros por Stiglitz en su reciente visita a la Fundación Ideas: las medidas de ajuste unilateralmente obsesionadas con la estabilización nos van a hundir en la recesión desde el momento en que impedirán el crecimiento. ¿No es ése motivo suficiente para repensar lo que hacemos, dedicándole tiempo y energía. ¿O sólo hay una sola línea política posible? Me resisto a pensar que sea así, aun siendo consciente de la "extorsión" que supone el dilema al que nos han enfrentado los mercados: o ajuste o caos.

La situación es tal que, de manera análoga a cómo en los noventa, tras la caída del Muro de Berlín, se vivió una "revolución conservadora", hoy estamos en los comienzos de lo que puede ser una terrible "revolución neoliberal" que haga estragos encumbrando al mercado, socavando la democracia y acabando con el Estado de bienestar. Ése es el reto que tenemos delante y de ahí la necesidad imperiosa de activar un discurso que le pueda hacer frente. Si no es así se nos hundirá el proyecto socialista que debemos hacer valer también en tiempos de crisis. Es más tendremos graves dificultades para, ante la opinión pública, mantener un discurso mínimamente socialdemócrata que pueda defender lo hasta ahora realizado.

Nos vemos en la necesidad de hacer estas reflexiones cuando un azar un tanto malévolo nos ha traído a una semana en la que, a la vez que en el Congreso de los Diputados el Grupo Parlamentario Socialista va a llevar a cabo la más que justificada celebración de la llegada de Pablo Iglesias como diputado al parlamento español hace cien años, también tenemos en el día de hoy una huelga de funcionarios que, además, puede ser prolegómeno de una huelga general -ojalá no-. Como socialistas y como miembros de UGT nos vemos con nuestro espíritu escindido. Ello es otra razón más para acometer un debate en serio que nos libre de hundirnos en situaciones políticamente esquizoides, y así lo he manifestado, junto con todo lo anterior, en la reunión de esta mañana del Grupo Parlamentario Socialista del Congreso.

sábado, 5 de junio de 2010

Crisis de la socialdemocracia: diagnóstico de Ramoneda




Es un tema recurrente el de la crisis de la socialdemocracia. Ya Rosa Luxemburg se expresó en esos términos. Lo cierto es que, si mucho se le debe a la socialdemocracia, mucho se la echa de menos en estos tiempos. Se puede decir que en un rato hemos pasado de hablar de la crisis del neoliberalismo -la suya y la por él generada- a hablar de nuevo de crisis de la socialdemocracia. Así lo hicimos, por ejemplo, a la vista de los resultados de los partidos socialdemócratas en general en las últimas elecciones europeas y así lo volvemos a hacer ahora ante la situación concreta a la que nos ha traído la crisis, con el ingrediente añadido del Plan de ajuste decretado por el gobierno de Zapatero.
A la vista de todo ello Josep Ramoneda profundiza en lo que supone la carencia de un programa económico socialdemócrata como carencia puesta de relieve en las mismas medidas tomadas bajo la presión de los mercados, en especial la consistente en la congelación de las pensiones. De "gran error" califica Ramoneda dicho asunto, señalando de camino cómo traspasa ciertas banderas a un PP que no va a dejar de utilizarlas populista y electoralistamente. El periodista del Dietario desgrana sus argumentos en un reciente artículo en El País con ese mismo título (http://www.elpais.com/articulo/espana/gran/error/elpepinac/20100603elpepinac_9/Tes/).
Para seguir profundizando en el diagnóstico, entre análisis que no cesan, puede leerse con provecho el artículo de hoy en el mismo periódico que nos presenta Mario Trinidad: "Consejos a un gobierno entre tinieblas"
Creo que vendría bien tenerlos en cuenta.

jueves, 3 de junio de 2010

Corpus y cuerpos



















La celebración del Corpus Christi se remonta al siglo XIII. En Granada es fiesta mayor desde que los Reyes Católicos así lo decretaron para una ciudad destinada a capital de la cristiandad y sede de la monarquía hispánica. La procesión eucarística había de reforzar la adhesión de la población morisca a la religión impuesta. La fiesta atraviesa siglos hasta llegar a una sociedad secularizada en la que la reducción a folklore de antiguas manifestaciones cristianas compite con sutiles idolatrías tras oficialidades eclesiásticas.

El “cuerpo de Cristo”, hostia en itinerante altar barroco –la Contrarreforma hizo del Corpus emblema católico frente al luteranismo-, es objeto de derivas que dejan atrás su simbolismo de cuerpo entregado en la esperanza de vencer a la muerte –no mera expectativa de inmortalidad-, de pan con significado fraterno, de acción de gracias por la liberación incoada. Con el conformismo espiritualista que desvirtuó una religión que hizo del cuerpo del Crucificado, mediando la experiencia de que la muerte no es la última palabra, el centro de su liturgia, sus símbolos de libertad se asfixiaron en la servidumbre.

¿Y los cuerpos, ésos que conocen salud y enfermedad, goce y sufrimiento, relación y separación, emancipación y represión? En cada caso es cuerpo que tenemos, pero aún más cuerpo que somos, tan olvidado en época de secularizada religión del cuerpo, con sus ritos y falsas promesas. Rastreando qué ocurre con los cuerpos nos tropezamos con sus restos, los que quedan tras la muerte, tantas veces ocultados por asesinos que incluso quisieron matar doblemente a sus víctimas rematando su recuerdo.

Matar y rematar: esencia del fascismo. Lo sabemos en Granada, donde esperan unos cuatro mil fusilados en la “guerra incivil” y la dictadura junto a las tapias del cementerio. Pero en esta Granada del Corpus que tenuemente remite a un crucificado, muchos nada quieren saber de cuerpos masacrados. Aún escamotean el reconocimiento que se debe proponiendo arteramente levantar en el camposanto una Piedad en recuerdo de todas las víctimas. Con referencia a una totalidad neutra y manipulando la iconografía cristiana, se intenta hurtar el homenaje a quienes murieron con sus cuerpos acribillados. No es el problema una Piedad que hasta no creyentes podrían asumir como versión materno-filial de los sentimientos que, en clave fraternal bajo molde griego, impulsaron a Antígona. El problema es la profanación de la memoria, en el Corpus y ante los restos de los cuerpos. Todo se quiere dejar enterrado para no alterar una feria permanentemente desubicada.

José Antonio Pérez Tapias
(Publicado en el diario Granada Hoy el 3 de junio de 2010)

miércoles, 2 de junio de 2010

Conminados al ajuste (Moloch nos hizo morder el polvo)







La teníamos sentenciada desde que en el Financial Times nos llamaron “cerdos” ubicándonos bajo el acrónimo PIGS –iniciales en inglés de Portugal, Irlanda o Italia, según conviniera, Grecia y España-. El empeño por señalar distancias entre la situación española y el caso griego no ha servido para mitigar la disciplina que se nos ha aplicado desde los organismos de la UE y el FMI. El meollo del asunto ha radicado en la deuda que soportamos, efectivamente alta, y no ya sólo por el déficit público, sino por la deuda privada que hemos acumulado. El paro en torno al 20 por ciento y el nivel de economía sumergida son también factores de nuestra vulnerabilidad.

Todo ello, sin embargo, no es causa suficiente para explicar por qué nos ha visitado, con la virulencia con que lo ha hecho, el fantasma hecho realidad de un despiadado ajuste de las economías de la “eurozona”. Nuestro déficit público está en la media de los Estados europeos y, en cualquier caso, sorprende que el dogma del 3 por ciento del PIB como listón de deuda aceptable sea indiscutible principio de estabilización al que todo se sacrifica, incluido el crecimiento. Los ataques especulativos a la moneda común, poniendo en peligro el futuro de la UE, y que han obligado a establecer el fondo de 750.000 millones de euros para acudir en socorro de Estados en riesgo, son muestra de que el ajuste que recae sobre trabajadores, pensionistas y población en general tiene que ver con grandes movimientos del capital financiero, tratando de asegurarse el control del mercado global en que opera la especulación capitalista.

Cuando ya se ha decretado el recorte salarial a los funcionarios, la congelación de pensiones, la menor cuantía para la dependencia y la disminución en 6000 millones de euros en obra pública, entre otras medidas para estos dos años, cabe decir que todo ello se ha tenido que decidir por un gobierno que, al parecer, no tenía otra salida para mantener a flote la economía. Por mucho que se adorne, suena a una especie de extorsión: “o ajuste o caos”. No hay otra explicación para el hecho de que el Presidente del Gobierno haya asumido un ajuste que supone un giro sobre la política realizada hasta ahora, basada en criterios keynesianos de inversión pública y en políticas para la cohesión social en tiempos de crisis. Por más que se mantengan líneas tendentes a salvar educación, sanidad, pensiones y prestaciones por desempleo, las cuales reclamarán atender a los ingresos fiscales y no sólo al recorte del gasto, el punto de inflexión ha sido de una dureza extraordinaria. ¿Era del todo necesario tal como se ha planteado? Se lo pregunta la ciudadanía y lo cuestionan los sindicatos. La respuesta depende de las premisas para interpretar los hechos.

El ajuste es necesario según criterios neoliberales que de nuevo se nos imponen desde mercados impacientes por verse “tranquilizados” para asegurar beneficios. El neoliberalismo, que pareció en retirada ante una crisis que empezó como crisis financiera provocada por su fundamentalismo del mercado, vuelve ahora castigando a los Estados por la deuda que se han echado encima al salvar a entidades financieras y al dinamizar la economía con medidas anticíclicas. Parece que Friedman vuelve a ganar la partida a Keynes, dada la impotencia de los Estados nacionales en el mercado global. ¿Qué queda de la práctica y el discurso socialdemócratas, para los que imaginamos una etapa de auge? ¿Cómo hablar de lo que vamos a hacer, e incluso de lo que hemos hecho, en lo que contenga de realizaciones consistentes? Difícil lo tenemos. Empecemos por el imperativo ético de una austeridad justa en cuanto a cargas para soportar el peso de la crisis.

La situación que afrontamos no es problema sólo de un gobierno, ni siquiera de países uno a uno considerados. Su raíz es que el dinero, constituido en capital, se vuelve soberano, como decía Marx. A éste no le hubiera extrañado el empequeñecimiento de Leviatán que los actuales Estados hacen evidente; la divinización del capital ya la presentó como un gran Moloch –cruenta divinidad a la que no saciaban los sacrificios humanos- que reclama para sí el mundo entero. Como escribió en El Capital, con cita expresa del Apocalipsis neotestamentario, es la Bestia que en aras de las mayores ganancias hace morder el polvo a aquellos que se le oponen. Al socialismo democrático le queda un difícil futuro de resistencias. Por ahí habría que seguir también en la acción de gobierno.
José Antonio Pérez Tapias
Diputado del Grupo Parlamentario Socialista del Congreso
[Artículo publicado en EL SIGLO, nº 883 (31 de mayo de 2010), p. 39]

martes, 1 de junio de 2010

Moriscos andalusíes: Candidatura Príncipe de Asturias de la Concordia 2010



Como en Córdoba hace unos meses, ayer presentamos en Granada la Candidatura de los Moriscos Andalusíes -de las comunidades descendientes de los moriscos expulsados de España hace cuatro siglos- para el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia de 2010.

Después de la proposición que el Grupo Socialista promovió en el Congreso de los Diputados a finales de noviembre sobre el reconocimiento de la injusticia padecida por los moriscos cuando fueron expulsados de los reinos de España a comienzos del siglo XVII e instando al Gobierno a estrechar lazos económicos, sociales y culturales con los descendientes de los mismos en el Magreb y África subsahariana (http://argumentosptapias.blogspot.com/2009/11/izquierda-y-derecha-ante-el-iv.html), esta iniciativa de la sociedad civil en pro de la mencionada candidatura viene a insistir en la necesidad de recuperar la memoria de la injusticia cometida y de abrir paso a nuevos vínculos de diálogo y convivencia marcados, precisamente, bajo el signo de la "concordia" que el premio que se solicita pone en primer plano.

La iniciativa de la Candidatura de los Moriscos Andalusíes para el Premio Príncipe de Asturias ha arrancado de la Fundación Blas Infante, siendo acompañada por la Junta Islámica de España y la Casa Sefarad de Córdoba. Las adhesiones recibidas son ya más de tres mil, destacando la de personalidades como José Saramago, Amin Maalouf, Reyes Mate, Ian Gibson, Sandra Bessis, Juan José Tamayo, Asma Lamrabet, Federico Mayor Zaragoza, Sophie Bessis, Agustín Remesal, Pilar Távora... Hay que seguir sumando apoyos, tanto personales como individuales, de todos los ámbitos: académico, político, cultural, social, internacional, etc.

El hecho mismo de esta Candidatura es indicio de la sensibilidad social hacia la recuperación de la memoria histórica, del interés de la ciudadanía por asumir una responsabilidad que a todos atañe, de la voluntad ética de trabajar por el reconocimiento y la reconciliación. El deber de memoria que de esta manera se concreta es señal de madurez democrática y de apertura de miras, de voluntad de diálogo y de empeño por la erradicación de esos prejuicios que nutren la intolerancia, el rechazo del diferente, la islamofobia.

Es importante recordar que hace veinte años el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia fue concedido a los descendientes de los judíos sefardíes también expulsados de España en 1492. Ahora es el momento de reivindicar un tratamiento similar para los descendientes de los moriscos expulsados entre 1609 y 1614. Es de destacar por ello la implicación de la Casa de Sefarad en esta iniciativa.

En el acto de ayer en la Fundación Euroárabe de Granada, presidido por el Vicerrector de la Universidad de Granada Miguel Gómez Oliver, participamos Pilar Aranda, Secretaria de la Euroárabe, Sebastián de la Obra, Director de la Biblioteca Casa Sefarad e impulsor decisivo de los trabajos para la Candidatura, Antonio Manuel Rodríguez, patrono de la Fundación Blas Infante, Mansur Escudero, de la Junta Islámica de España, y un servidor. Invitamos a todos a adherirse a la propuesta de Candidatura, para lo cual pueden ir a la página web http://www.moriscosconcordia.com/, en la que encontrarán el modo de hacerlo, además de información exhaustiva sobre la iniciativa, incluyendo el texto completo de la propuesta de Candidatura.