domingo, 30 de mayo de 2010

La prioridad debe ser el empleo




Con cuatro millones y medio de parados en España, la prioridad política para nuestra economía debe ser crear empleo. Si un plan de ajuste para eliminar el déficit genera más desempleo -en ello ha abundado la ministra de Economía para sorpresa y desespero de los no avisados- tenemos más razones para dudar de que sea adecuado y, aún más, de que sea justo. Ésta ha sido una de las conclusiones de la II Conferencia de Izquierda Socialista del PSOE-A que hemos celebrado este fin de semana en Torremolinos (Málaga).
El plan de ajuste decretado por nuestro Gobierno va encaminado a la estabilidad, pero ¿y el crecimiento? ¿No habíamos insistido en él para abrir paso a la recuoeración del empleo? Todo indica que la extorsión que hemos sufrido en la UE y por las presiones del FMI, planteada en los términos de "ajuste o caos", ha llevado a asumir de manera absolutamente unilateral el Plan de Estabilidad y Crecimiento contenido en los textos normativos de la UE, insistiendo sólo en la primera.
El Nobel de Economía Joseph Stiglitz lo ha dicho claro durante su estancia estos días en Madrid invitado por la Fundación Ideas: "Recortar en gasto social o en capital humano para atajar el déficit es absurdo. Puede conducir a la recesión. ¿Cómo se mejora entonces la productividad? ¿Cómo el crecimiento?"
Puestos a mencionar absurdos sobre absurdos: ¿cuándo se va a cuestionar el dogma, discrecionalmente establecido, de que el déficit de cada Estado miembro de la eurozona no debe sobrepasar el 3% de su PIB? Cuando ha interesado que se sobrepasara para que los Estados se endeudaran por salvar a los bancos y al sistema financiero, la UE corrió un tupido velo. ¿Por qué ahora se desentiende del incremento del desempleo? Estabilidad sin crecimiento, a toda costa, conducirá a la asfixia de nuestras economías. ¿O no lo ensayó ya el FMI con otras economías? ¿Vale recordar, salvando las distancias atlánticas, el caso de Argentina en el pasado? Pues sí vale, a pesar de las locuras que desquiciaron la economía del país austral.
Y ya que Stglitz, junto con Sachs o Sapir, ha venido a los debates de la Fundación Ideas, estamos de acuerdo con lo que desde ella se propone: impuestos a los activos bancarios, a las plusvalías y a las transacciones fnancieras internacionales. ¿Por qué no lo tuvo en cuenta nuestro gobierno? Si el dilema "ajuste o caos" ha sido de constricción tan fuerte como inmediata que ni siquiera ha permitido pensar en lo que se señala desde nuestra Fundación Ideas es que queda por esperar presiones aún más coactivas frente al gobierno español y, por ende, frente al Estado español y nuestra democracia. Si no resistimos, estaremos perdidos, pero no ya un partido ni sólo un gobierno, sino la ciudadanía en general y los trabajadores en particular.

viernes, 28 de mayo de 2010

Mensaje de ATTAC: frente a la crisis, contra el neoliberalismo


Nuestro compañero Carlos Martínez, presidente de ATTAC España, fue entrevistado hace unos días por Iñaki Gabilondo en el programa "Hoy" de CNN+. Merece la pena dedicar unos minutos a la entrevista. Carlos va desgranando las ideas y propuestas de ATTAC con lenguaje claro y convincente, enlazando análisis y propuestas, crítica y visión de futuro. Un mensaje para hacer frente a la crisis, haciendo frente en medio de ella al neoliberalismo que vuelve a cargar contra Estados y trabajadores, erosionando la democracia y esquilmando la Tierra.

Enlace: http://vimeo.com/12066883

jueves, 27 de mayo de 2010

La carcajada del capital












Entre índices de paro, porcentajes en los ajustes y vaivenes de las bolsas, las crónicas informan de cómo están los mercados. Dan cuenta al detalle de sus estados de ánimo: están tensos, albergan incertidumbres, se hallan inquietos o muestran su impaciencia. Tan convencidos quedamos por ese lenguaje antropomórfico que asumimos el imperativo de calmar a los mercados, no sea que se desboquen más y nos lleven al abismo.

En medio de expresiones metafóricas tan de andar por casa no falta quien dice, entre la candidez y el cinismo, que lo que sucede a los mercados nos pasa a todos, pues todos somos el mercado. Aparte esa indicativa fusión de la pluralidad en la unidad, que deja pequeño el dogma trinitario –al fin y al cabo todos los mercados tienen una sola naturaleza: capitalista-, quienes hacen suya la situación hasta subsumirse por completo en ella quieren hacernos cargar con las consecuencias de su injusta falacia. Ésta empieza por prescindir de la distinción del castellano entre ser y estar. ¡Ojo, todos estamos en el mercado, pero no todos somos el mercado!

Al fiel apologista del mercado le podemos recordar a Orwell, para que vea que no despachamos su teoría sin más. Como decía algún personaje de Rebelión en la granja, todos somos iguales, pero unos más iguales que otros: estamos igualados tanto más a la baja cuanto más descendemos en la escala que define nuestra posición en el mercado. Y desde abajo, la intranquilidad del mercado es muy distinta del desasosiego de quienes están en él sin ser el mercado. Pero resulta que hay que acabar con la intranquilidad del primero aunque sea a costa del desasosiego de los segundos. ¿O no era el hombre para el mercado? ¡Sólo faltaba que el mercado fuera para el hombre!

La reflexión económica sobre temas tan teológicos, o teológica sobre cuestiones tan económicas –lo saben los eclesiásticos cordobeses que han llevado Cajasur al infierno-, ve quebrada su serenidad por la gran carcajada que resuena en los espacios mediáticos de la aldea global. Parece la carcajada del diablo, como escribió alguno. En su inmanencia bajo los cielos es la carcajada del capital, del verdadero –el ídolo reclama mayúscula: “el Capital”-, el que reside en los grandes bancos, el que se parapeta en las SICAV, el que se oculta mediante ingeniería financiera, el que no soporta gravámenes, el que se refugia en paraísos fiscales sin conocimiento del bien y del mal… La carcajada se hace estruendosa al oír hablar de un “impuesto para los ricos” cuando llegue el momento oportuno. ¡Pues que los busquen, que el capital ya está a salvo!

José Antonio Pérez Tapias
(Publicado en el diario Granada Hoy el 27 de mayo de 2010)

lunes, 24 de mayo de 2010

Desastre de Cajasur: demasiado eclesiástico



¿En qué guión estaba previsto que los canónigos que representaban al Cabildo Catedralicio de Córdoba, con Santiago Gómez Sierra a la cabeza, promovieran el no a la fusión con Unicaja? Todo parace indicar que en alguno, pues no se llega hasta el final de la negociación para romper la baraja a última hora. Por lo que sabemos, es lo que ha hecho irresponsablemente el Consejo de Cajasur, ciuyos miembros ya ha sido destituidos del mismo por el Banco de España, una vez que ha procedido a la intervención de la entidad cordobesa. Todos los miembros del Consejo, empezando por los que inclinaban la balanza hacia el no a la fusión, sabían que ese era el destino de una caja ya imposible de sostenerse por sí sola. Las facturas del ladrillo pesaban como hormigón armado, aunque aún no han caído como debieran sobre la pensión que se garantizó para sí y su familia, de por vida, el ínclito Miguel Castillejo, el cura negociante que dirigió los caminos de Cajasur por trienta años, dando dolores de cabeza a la Junta de Anadalucía, hasta que Griñán aplicó unos paliativos, y provocando que el Vaticano incluso cambiara al obispo. Al final, ¿para qué?

Aunque el PP arremete contra los gobiernos socialistas de la Junta y de España, para no quedar por detrás de sí mismos ni Cristóbal Montero ni Javier Arenas, cualquiera sabe que lo que dicen no responde a los hechos, pues lo niega hasta Juan Ojeda, destacado militante del PP, con amplio curriculum político en sus filas, y hasta la fecha vicepresidente de Cajasur. En alarde de claridad que le honra ha puesto los puntos sobre las íes: la culpa del fracaso de la operación de fusión entre Unicaja y Cajasur está en los canónigos que se sentaban en su Consejo, que han seguido pensando y operando como si la entidad en crisis fuera suya, hasta el punto de preferir el suicidio por ellos mismos decretado que buscar una salida airosa para la entidad, los trabajadores, los impositores, Córdoba y la ciudadanía en general. No hay que olvidar que somos ahora los ciudadanos los que a través del FROB, el fondo que ahora va a utilizar el Banco de España para salvar Cajasur hasta que se resuelva su futuro por la fusión o absorción que se estime viable, vamos a pagar los desafueros eclesiásticos. Volvemos a donde siempre, a los costos públicos para, en este caso, curar lo que Juan Ojeda ha calificado de "puñalada a Córdoba". Esperemos, por los demás, que el expediente abierto por el Banco de España a los directivos de Cajasur llegue a donde tenga que llegar, sin que se detenga al topar con la Iglesia.

En el desatino mayúsculo de los canónigos, amparados betíficamente por un obispo que quiere disimular, santurrón, como si no fuera de este mundo, pone de manifiesto que este final de viaje y todo el recorrido ha sido demasiado eclesiástico, por sus protagonistas principales, por la trayectoria, por los modos y por las malas excusas. Decir que se ha obrado así para defender los derechos de los trabajadores -más se perderán en lo que siga- entra en el capítulo del cinismo eclesiástico, pues lo que estaba en juego era el dogma, es decir, la conservación de privilegios que la Iglesia no quería perder. ¡Qué mal han llevado el asunto quienes interesadamente olvidaron que no se puede servir a dos señores, a Dios y al dinero!

jueves, 20 de mayo de 2010

El despido de Keynes




Se desempolvaron sus libros y su imagen de lord británico volvió a lucir anunciando conferencias. Se dijo de él que ahora, al cabo de treinta años a la sombra de Friedman, tenía una nueva época de postrero triunfo. Llegó la crisis –tan parecida a la de 1929- y, después del tambalearse de entidades financieras por la voracidad de sus ejecutivos, se cerraron los grifos del crédito, a la vez que caían castillos en el aire levantados a base de ladrillos con cemento de especulación. Los desempleados empezaron a multiplicarse a la misma velocidad que se vaciaban sus bolsillos de consumidores. La renqueante maquinaria económica necesitaba el acelerador de la demanda. Y el autor de Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero fue sacado a escena para rearmar a gobiernos dispuestos a vestir trajes socialdemócratas. Había que hacer políticas anticíclicas, movilizar estímulos fiscales, inyectar dinero a la economía desde las administraciones públicas y sostener el empleo con recursos para mantener la demanda. Un Nobel de Economía como Krugman echó sus bendiciones.

Poco dura la alegría en casa del pobre, ni aunque sea bajo la tímida sensación de contar con un mínimo arsenal ideológico para momentos tan duros. Mientras la banca necesitó a los gobiernos dejó que presidentes y ministros sacaran a Keynes en las andas de los presupuestos del Estado. Neoliberales confesos hicieron provisional apostasía para recurrir a un Estado al que, tras denostarlo, se le pedía que fuera providente. Los bomberos acudían en socorro de los pirómanos bursátiles. Sin embargo, apagado el fuego mediante cientos de miles de millones de euros, los anónimos mercados, dirigidos por poderes con nombres y apellidos, renacen de sus cenizas para acabar con las políticas públicas que les han auxiliado. De golpe, el fracaso del neoliberalismo es historia pasada cuando sus adalides, abandonando refugios, vuelven para torcer todo intento de regular de verdad el sistema financiero. El sueño de una socialdemocracia rediviva se desvanece entre el déficit público y las medidas de ajuste que recaen sobre los trabajadores para “tranquilizar” a los mercados.

¡Adiós a Keynes! Lo mandan al paro hasta dentro de otros veinticinco años, si lleva razón Kondratiev. Después de todo no previó la impotencia de los Estados, sin fuerza para aplicar sus recetas en un mercado global. Por estos lares, quizá algunos sindicalistas invoquen su nombre o funcionarios agraviados le brinden su recuerdo. El keynesianismo no doma la fiereza de un capitalismo con fuerte propensión a ser salvaje.

(Publicada en el diario Granada Hoy el 20 de mayo de 2010)

lunes, 17 de mayo de 2010

Fuerzas Armadas y diversidad cultural


















INICIATIVA PARLAMENTARIA SOBRE ADECUADO TRATAMIENTO DE LAS DIFERENCIAS CULTURALES EN LAS MISIONES DE PAZ DE LAS FFAA

Esta Proposición No de Ley del Grupo Parlamentario Socialista, presentada y aprobada en la Comisión de Defensa del Congreso de los Diputados, tiene como telón de fondo el nuevo concepto de seguridad que se abre paso para la política de defensa de los Estados democráticos en este mundo globalizado, y cuenta con la interculturalidad como vía de profundización en la lógica inclusiva de la democracia, con la cual ha de contarse especialmente en las misiones de paz en las que participa nuestro Ejército. A continuación se transcribe el texto de la presentación por mi parte de esta PNL en la sesión de la Comisión de Defensa celebrada el pasado 12 de mayo:


"En nombre del Grupo Parlamentario Socialista asumo la exposición de la siguiente Proposición no de Ley para su debate en esta Comisión de Defensa del Congreso de Diputados.

La PNL tiene por objeto solicitar al Gobierno de España, y concretamente a su Ministerio de Defensa, que ponga todos los medios necesarios para que en las acciones de nuestras FFAA, especialmente en el desarrollo de las misiones de paz que tienen encomendadas por la ONU u otros organismos internacionales, incorporen plenamente todo lo que exige un adecuado tratamiento de las diferencias culturales y la promoción del diálogo intercultural, como cauce de potenciación de ciudadanía democrática, allí donde intervienen.

Abundando en la exposición de motivos comenzaré diciendo que la política de defensa del Estado español se enmarca bajo un nuevo paradigma de las relaciones internacionales basado en el multilateralismo y en el reconocimiento recíproco de los diferentes actores que las protagonizan. Comprender adecuadamente la diversidad cultural es indispensable para la seguridad y cooperación que forman parte de los objetivos perseguidos por las Fuerzas Armadas españolas en los diferentes frentes de conflicto en los que actúan.

Basta tener presente que nuestras FFAA están actuando en lugares como Afganistán, Somalia, Líbano o Bosnia, como en otros momentos lo han hecho en otras latitudes, para poder suscribir la necesidad de considerar la práctica de la interculturalidad como ingrediente indispensable para la consecución de la paz. La inteligencia, el buen sentido y las convicciones democráticas que han de acompañar a la disponibilidad y al uso de las armas, en el sentido amplio que supone ya el hecho de portarlas, que toda acción militar implica requieren hoy un adecuado tratamiento de la diversidad cultural, es decir, una adecuada relación con las personas y comunidades de culturas diferentes con las que se interactúa en los escenarios de conflicto.

Un Ejército, que siguiendo las directrices del Gobierno, lleva a cabo sus tareas para la defensa colectiva en el marco de un mundo globalizado, trabajando para la seguridad común allende nuestras fronteras, no puede prescindir de una intelección y comprensión adecuadas de las realidades culturales que se dan en los diferentes contextos en los que opera.

Por ello, la capacidad para el diálogo intercultural se ha convertido en ingrediente fundamental de una política de defensa atenta a las nuevas realidades de un mundo globalizado y de sociedades complejas con una gran diversidad cultural en su seno. La potenciación de la ciudadanía democrática y el respeto a los derechos humanos universales que han de acompañar las acciones de las FFAA españolas en todos los casos saldrán reforzados cuanto mayor sea el conocimiento y mejor la preparación de nuestros militares respecto a la diversidad cultural de los escenarios en que intervienen.

Si nuestra democracia ha de asumir la interculturalidad como práctica dialógica que extiende y profundiza su lógica inclusiva y el reconocimiento de los derechos individuales y colectivos que a todos y cada uno se le debe, unas FFAA identificadas con los valores de la democracia no pueden sino hacer suya esa voluntad de diálogo intercultural. Si la interculturalidad, como mejor manera de responder al reto de la diversidad cultural que las que suponen las estrategias del multiculturalismo, gana peso en nuestra sociedad, la profundización en la democracia que ella supone también ha de enriquecer a nuestros militares. Ya decía Morris Janowitz, en su obra El soldado profesional, que los valores de éste no pueden ser sino los de la sociedad democrática a la que sirve. Una tesis, por cierto, distinta de la sostenida por Samuel P. Huntington en El soldado y el Estado. Teoría y política de las relaciones entre lo civil y lo militar, autor que casualmente, o no casualmente, es el mismo de la conocida obra El choque de civilizaciones y la reconfiguración del orden mundial, choque que es lo que todo planteamiento intercultural lucha por evitar.


Ello, por tanto, no tiene sólo un carácter táctico o estratégico, para incrementar la eficacia de su actuación en medio de muy distintas y a veces conflictivas realidades socioculturales, sino que es, más al fondo, una cuestión de principios. La defensa de una sociedad democrática no se hace al margen de sus valores, sino desde ellos, y esos valores democráticos son a su vez los que unas FFAA plenamente democráticas hacen suyos. Hoy la interculturalidad, como voluntad de entendimiento entre los culturalmente diferentes y búsqueda del acuerdo para avanzar hacia objetivos comunes de libertad, igualdad y justicia, es un valor democrático. Tal valor obliga en primer lugar al reconocimiento de los otros culturalmente diversos como interlocutores válidos, como sujetos de derechos que han de ser respetados, incluido el respeto a las legítimas diferencias culturales.

El reconocimiento de la diversidad cultural, por tanto, no es contrario a la afirmación de derechos humanos universales, aunque sí obliga a modularlos desde un diálogo que clarifica las razones compartidas para que sean asumidos por todos. El entendimiento entre los culturalmente diversos que así se abre paso es fundamental para que la acción de nuestras FFAA en el seno de otras sociedades, por mandato de Naciones Unidas o en actuaciones conjuntas acordadas en el marco de la UE, no se perciba como actuación de fuerzas que imponen imperialistamente un orden ajeno a las sociedades en cuestión.

Por otra parte, la realidad de nuestras FFAA, a las cuales se incorporan personas de múltiples procedencias, también hace necesario que en su seno se trabaje para su mayor cohesión desde una mejor comprensión de las diferencias culturales. Con todo ello, el Ejército de un Estado democrático incorporará a sus dinámicas la práctica de la interculturalidad que exige la profundización de la democracia en sociedades complejas, como es la nuestra.

Tratándose del fomento de la interculturalidad en las FFAA, esta Proposición No de Ley se hace, además, teniendo presente el Plan Nacional para la Alianza de Civilizaciones aprobado por el Consejo de Ministros del 11 de enero de 2008 y publicado mediante Orden PRE/45/2008, de 21 de enero, en el BOE de 23 de enero de ese mismo año. En dicho Plan se establecen pautas para incorporar los fines concretos que persigue la Alianza, integrándolos en el conjunto de las políticas desplegadas por los distintos Departamentos ministeriales.

El Ministerio de Defensa se incluye entre los que están vinculados al catálogo de actuaciones del mencionado Plan Nacional, como consta en el Real Decreto 432/2008, de 12 de abril.

Ciertamente, el Ministerio de Defensa ya ha empezado a tener en cuenta los criterios que supone la apuesta por la interculturalidad, tanto en su Área de enseñanza como en su Área de investigación. Criterios de respeto a la diversidad cultural se encuentra en el mismo “Manuel de Área” que los miembros de nuestras FFAA reciben para sus operaciones en el exterior. Igualmente, también se tienen en cuenta en las nuevas Ordenanzas Militares. Y valga también como ejemplo el lugar destacado que ocupa la formación para la sensibilidad y práctica interculturales en los cursos y actividades desarrollados por el Mando de Adiestramiento y Doctrina (MADOC) desde su centro en Granada.

El apoyo de Naciones Unidas a lo que pretende la Alianza de Civilizaciones, nuevo paradigma político que responde a los principios de la interculturalidad, significa un motivo añadido para el refuerzo de la interculturalidad en todos los ámbitos, incluido éste de la Defensa que hoy nos ocupa. Por todo ello, desde el Grupo Parlamentario Socialista formulamos esta Proposición de Ley para la que pedimos el voto favorable de esta Comisión. Hacemos notar que ante la enmienda presentada por el Grupo parlamentario popular proponemos como enmienda transaccional la que ha presentado el Grupo socialista incorporando a su texto el inciso que a continuación se destaca en negrita:

Proposición no de Ley:

“El Congreso de los Diputados, reconociendo la entrega y eficaz labor de nuestros militares en su ejemplar participación en las misiones internacionales de paz que les han sido encomendadas, insta al Gobierno a que refuerce las actuaciones necesarias para que el reconocimiento de la diversidad cultural y los criterios de diálogo intercultural, especialmente respecto a los derechos humanos y potenciación de una ciudadanía democrática, estén presentes de la mejor manera posible en la formación, actuación y funcionamiento de nuestras Fuerzas Armadas”.


José Antonio Pérez Tapias, Diputado del Grupo Parlamentario Socialista.

Congreso de los Diputados, Madrid, 12 de mayo de 2010

viernes, 14 de mayo de 2010

POR UNA AUSTERIDAD JUSTA








Izquierda Socialista, corriente de opinión del PSOE, ante el plan de ajuste presentado por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en el Congreso de los Diputados, siendo consciente de los graves momentos por los que pasa la economía española y de los ataques especulativos sufridos por el euro como moneda sobre la que gravita la economía europea, insiste en la exigencia de que las medidas de austeridad que se adopten sean efectivamente equitativas.

El Gobierno ha tomado la difícil decisión de acometer un recorte del 5% sobre el sueldo de los funcionarios, de congelar las pensiones –salvo las mínimas y las no contributivas- y de reducir significativamente las inversiones en obra pública, entre otras medidas, para entre 2010 y 2011 ahorrar 15.000 millones de euros más en el gasto público. Junto a eso, y en línea con lo apuntado por el presidente del Gobierno en su intervención ante el parlamento y por lo anticipado por otros miembros de su gabinete, consideramos absolutamente necesario llevar a cabo medidas de política fiscal encaminadas a incrementar los ingresos del Estado por la vía de impuestos a grandes fortunas y al patrimonio, de aumento de la fiscalidad de los bonos financieros y sobre los beneficios de bancos y grandes empresas. Por otra parte, hay que fortalecer las vías públicas de financiación, fundamentales para la activación económica. Tales medidas son imprescindibles para que sea verdad que el coste de la crisis no lo pagan sólo trabajadores y pensionistas.

Una vez estabilizada la moneda europea, gracias a los acuerdos de los gobiernos de la “Eurozona” y al fondo de 750.000 millones de euros constituido para ayudar a países de la misma con graves dificultades para afrontar su deuda, urgimos igualmente a nuestro Gobierno a que siga trabajando con empeño creíble por el buen gobierno económico de la UE, por la regulación del sistema financiero internacional, por el control de los hedge funds o fondos de alto riesgo, por una tasa a las transacciones financieras en el mercado global y por la erradicación de los paraísos fiscales. Es necesario impulsar todo ello en la UE y en foros internacionales, como ha de ser en la próxima reunión del G 20 en Toronto.

Con el conjunto de la militancia del PSOE, manifestamos nuestra solidaridad con las trabajadoras y trabajadores afectados por las duras medidas de ajuste anunciadas por el Gobierno. Comprendemos asimismo la respuesta sindical a esas medidas, esperando que las movilizaciones anunciadas por UGT y CCOO, desde la responsabilidad y el principio de proporcionalidad que caracteriza a los sindicatos de clase, no impidan la continuidad del diálogo social.

Coordinadora Federal de Izquierda Socialista del PSOE, 14 de mayo de 2010

jueves, 13 de mayo de 2010

Fragmentos








Hay quienes confían en que del caos, automáticamente, emerja el orden. Ciertas teorías físicas dan pie a ello. Olvidan, sin embargo, que el mundo humano tiene una complejidad añadida con la que no cuenta el universo, por más que éste sea inextricable en muchos de sus rincones. Como no faltan optimistas es larga la nómina de seguidores de la “destrucción creadora”, ésa de la que habló Schumpeter en referencia a las crisis económicas. Se trata de sofisticadas versiones de la ley del embudo con las que no se puede engatusar a los que llevan la peor parte. Pregúntese a los trabajadores griegos o, yendo más lejos, a esos afganos sumidos en el “descenso al caos” descrito por Ahmed Rashid. En España, oigamos a los parados. Y escuchemos a los empleados públicos sobre los que recae un duro plan de ajuste.

Nuestras realidades, a pesar de las apariencias, se nos están revelando más caóticas de lo que pensábamos. Sería fácil decir, si no fuera frase demasiado citada, que seguimos viviendo en un momento en el que “todo lo sólido se desvanece en el aire”, con el agravante de que tras la disipación de lo que parecía asentado vuelven sobre nosotros, como de volcán en inesperada erupción, cenizas que bloquean los motores de nuestra sociedad. Así, la maquinaria del Estado no está en su mejor momento, como tampoco esos discursos que servían para legitimar lo que con ella se pretendía hacer. Por no estar claro, no lo está en absoluto el sentido de la historia en la que estamos inmersos, aunque se siga hablando de progreso. Se han resquebrajado realidades otrora compactas y vivimos en un mundo de fragmentos. Hasta cada cual va reconstruyendo su yo ensartando fragmentos de sí mismo, a veces exagerando alguno para dotarse de identidad anulando a otros –a los otros fragmentos de sí y a los otros fragmentados que son los demás-.

En una crisis que nos lleva a donde no esperábamos, hasta los inventos más prometedores se nos descomponen. ¿Qué hay del proyecto de la Unión Europea? ¿Y de la solidez del euro? ¿Y de una socialdemocracia que volvía a Keynes? Apabullan las noticias de que más allá, o más acá, de un mundo descoyuntado, está la amalgamada unidad de los mercados, con su entramado de intereses, avasallando con su poder una vez recuperados de pasados trances –gracias a los denostados poderes públicos-. Es ese poder económico el que nos fragmenta más, rompe la cohesión social, hace trizas los restos de soberanías estatales, quiebra la resistencia de los sujetos a manos de quienes hacen negocio a costa de lo que sea. A más fragmentación, más acumulación de capital. Quizá entreviera Benjamin este mundo postmoderno, ahora globalizado, cuando optó por pensar en fragmentos, pues, como dijo después Adorno, “el todo es lo no verdadero”. Y hoy la totalidad que se quiere imponer es la de la gran mentira de un capitalismo asilvestrado que no nos atrevemos a domesticar. Por lo menos introduzcamos cuñas que hagan saltar los mecanismos del encubrimiento. Es cuestión de hacer de cada fragmento una pieza suelta con que horadar el caparazón de lo real, sin que le falte voluntad de coherencia para ser creíble.
José Antonio Pérez Tapias
(Publicado en el diario Granada Hoy el 13 de mayo de 2010)

lunes, 10 de mayo de 2010

Trabajar por la educación sin lamentaciones


El PP puso sus "líneas azules" para blindar su voluntad de no-pacto. Así se pudo ver desde el principio, cuando señaló prácticamente como innegociable la prioridad del castellano en todas las CCAA como lengua vehicular de la enseñanza o la primacía absoluta concedida a la libertad de elección de centro, para luego ir estableciendo detrás la cláusula de que los centros se fueran concertando a medida que creciera la demanda -como se ha dicho textualmente desde la CECE-.
Por ello, desde que el Ministro Gabilondo empezó la ardua tarea de impulsar la negociación tras el objetivo de lograr un Pacto social y político por la educación, nos preguntamos si sería posible alcanzar tan noble meta. Nos temíamos lo que ha ocurrido: el PP ha hecho un juego constante de simulación para aparentar que quería pacto -¿quién decía que no?-, mas para impedirlo al final, sabiendo desde el principio que ése iba a ser el desenlace. Juego de hipocresía, con la partida final de tratar de echar sobre el tejado del Gobierno el que el pacto no fuera posible. También eso estaba en el guión de las "líneas azules".
El Ministro lo ha intentado todo, incluso ha dicho que, intentándolo todo, no ha podido ir más allá en cuanto a concesiones, puesto a negociar. Y ahora, ¿hay que mantener todas las concesiones, cuando una de las partes principales de la negociación, la que las reclamaba especialmente, no firma acuerdo alguno? Pues no parece muy razonable, ya que muchas de esas concesiones no tendrían sentido si el PP no está por un acuerdo en serio. Y no lo está, ni se va a dar por satisfecho con lo que se conceda en beneficio de lo que pedía. Es más, se seguirá reservando para cambiar, cuando pueda -esperemos que no sea así- la LOE, que seguirá denostando como mera continuación de la por la derecha recusada LOGSE.
La verdad es que era difícil el pacto. Puesto a revisar todo el proceso, al menos una cuestión se puede observar: para acordar medidas que mejoren sustancialmente el sistema educativo hay que converger antes en un diagnóstico serio y a fondo sobre la realidad de dicho sistema hoy en España. ¿Hubo tal convergencia en el diagnóstico, más allá de subrayar ciertos temas puestos de relieve por la prensa, por ciertos índices de conocidos informes, por ciertos fenómenos con impacto social? Creo que no. Y no es buen camino tragarse sin más sesgados diagnósticos de la derecha que no son sino interesadas visiones que siguen acusando un enfoque clasista y las más de las veces confesionalista respecto a la educación.
Consumada la imposibilidad del pacto, es hora se seguir trabajando por la educación con toda la intensidad y la lucidez posibles, pero sin lamentaciones por el hecho de que el susodicho pacto no haya sido posible. Se trata de seguir avanzando hacia una educación crítica, democrática y laica, profundizando en lo que suponen la universalidad y la gratuidad en la enseñanza obligatoria, poniendo al día métodos pedagógicos y contenidos del proceso enseñanza-aprendizaje, potenciando la educación para la libertad y asumiendo la igualdad como condición y objetivo de una educación que ha de ser de calidad para todos. No falta "tajo" en educación, y si el PP anda por sus derroteros conservadores, que sea su problema. El de los demás es el futuro y la educación de niños, adolescentes y jóvenes que ha de prepararlo.

jueves, 6 de mayo de 2010

El casino global sigue abierto: los trabajadores pagan la jugada






La crisis se agudiza en Grecia. Los trabajadores en la calle por decenas de miles y van tres huelgas generales. Ya hay muertos en las crónicas. Y Papandreu, al frente de un gobierno puesto al borde del abismo -la "catátrofe", la bancarrota del país- decreta medidas de austeridad para salvar los trastos después de haberse ido de rositas el manirroto gobierno de derechas que precedió al del PASOK.
El problema no es sólo de Grecua, y bien que lo sabemos. Por fin la UE entró en las ayudas para el rescate, azuzada por la inminente entrada en escena del FMI. ¡Menudo papelón si sólo lo hubiera hecho éste! La canciller Merkel se ha resistido temiendo la reacción nacionalista de los alemanes -que no es exclusiva de ellos-, y el próximo domingo se constatará el efecto en las urnas.
A otros nos dicen insistentemente que miremos cómo al vecino mediterráneo le afeitan las barbas, y alguno, desde dentro, clama que a Grecia le pasa lo que le pasa porque los griegos han hecho lo que seguimos haciendo en España: es Rajoy, que miente a destajo, pues no es cierto que lo que se hace en España sea lo mismo que hizo el gobierno derechista griego, que fue engañar a la UE con los datos de su economía, descuidar absolutamente la política fiscal y nadar en la corrupción. El presidente del PP no hablará de esas cosas, que para eso lleva el cinismo por escudo.
Pero, más allá, todo el mundo tiene noticia de que en el fondo están los anónimos mercados, es decir, los movimientos especulativos de los tahures del capitalismo financiero, moviéndose a sus anchas en el gran casino global. Cierto, hay sucesivos ataques contra el euro, aprovechándose de que es una moneda fuerte -hasta ahora-, pero sin un poder político detrás a la altura de esa fortaleza -a diferencia del dolar USA, que ni en los peores momentos de la crisis financeria estadounidense se vio sometido a ataques semejantes-. De camino, si además de hacer negocio a costa de la deuda pública de Estados de la eurozona con fuerte déficit, se consigue que a euro se le bajen los humos de ser moneda de referencia en el mercado mundial, pues jugada redonda.
¿Y las quejas? Al maestro armero. Ya hasta Stiglitz dice que el euro tiene en peligro su futuro, es decir, no está claro por dónde va a seguir la UE. El caso es que arreció la crisis finenciera, se hizo global, zarandeó nuestras economías, nos deja incontables dramas sociales y apunta a tragedias no sólo griegas..., y no se ha hecho nada serio de lo que se decía: ahí siguie el capitalismo de casino. Y ahí están los trabajadores, convocados a pagar la factura de los desmanes de otros. No les irrita la mera austeridad, sino lo mal repartidas que están las medidas que se proponen y ejecutan para la misma. Recortes salariales, reducción de pensiones, reformas laborales diseñadas a la medida del capital, y suma y sigue.
Zapatero lleva razón en mantener el diálogo con los sindicatos. Queda desear que cuanto antes dé frutos para que un bloque social sólido de trabajadores conscientes, inlcuidos los parados, y una ciudadanía lúcida en cuanto a por dónde va la jugada, refuerce la dirección adecuada de las resistencias. De eso se trata. No olvidemos que los poderes del mercado son más fuertes que los del Estado. ¿O es que no hubo ni hay neoliberales que lo hicieron posible? No debemos equivocarnos con el antagonista, aunque su representante se presente en la Moncloa para una entrevista en la que nunca pretendió llegar a acuerdos serios con el presidente del Gobierno. ¡Hay que pactar por la izquierda, y todavía a algunos les cuesta entenderlo!

lunes, 3 de mayo de 2010

Por un desarrollo sin mitos








Me permito comenzar aludiendo a una expresión de Peter Sloterdijk, más allá de la intención con que aparece en su obra Ira y tiempo. Considera el filósofo alemán, al hilo de la ira que se convierte en odio, la transmutación que presenta “el agresor como donante”. Y si me concedo tal licencia es por venírseme a la cabeza la imagen que muchos receptores de la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) tienen de los donantes. Basta pensar en la cooperación al desarrollo que se pretende en Afganistán, situación elocuente al respecto, tanto más por cuanto sobre aquel país recayó la ira de Occidente –reacción torpe al odio fundamentalista-.

En segundo lugar, me remito a un pequeño libro que se pregunta en su portada ¿Quién ayuda a quién? El efecto de la Ayuda al Desarrollo en el Tercer Mundo. Su autor, Yash Tandon, critica una ayuda que, pese a las declaraciones de cumbres como la de París o la de Accra, no deja de generar dependencia de los países receptores respecto de los donantes. Los principios de participación, alineamiento con las políticas nacionales para el desarrollo, armonización y coordinación, control y evaluación conjunta de resultados, los cuales se recogen, por ejemplo, en el vigente Plan Director de la Cooperación Española 2009-2012, así como en el Plan Anual de Cooperación Internacional 2010, no disipan las sospechas de que en su aplicación no llegan a evitar dicha dependencia. Si eso es así estamos ante una AOD que tendría que revisar algunos de sus supuestos. No es un problema sólo de España, pero sí una cuestión que deberíamos plantearnos dado el notabilísimo esfuerzo que estamos haciendo, aun en tiempos de crisis, desde la sociedad y nuestros gobiernos (nacional, autonómicos y locales) para mantener e incrementar la cooperación al desarrollo.

Si en tercer lugar llamo la atención sobre la obra del coreano Ha-Joon Chang, profesor en Cambridge, titulada Retirar la escalera. La estrategia del desarrollo en perspectiva histórica, es por considerar acertada su conclusión: se exige a los “países en desarrollo” prácticas que no son ni mucho menos las que llevaron a cabo los ya desarrollados para alcanzar el nivel que tienen. Así, un libre comercio irrestricto, que el neoliberalismo propugna como panacea, supone una receta que ni se aplicaron antes a sí mismos ni se la aplican ahora de modo consecuente. Utilizaron, como es el caso del proteccionismo de sus mercados interiores, “escaleras” que ahora no dejan que usen quienes quieren ascender en desarrollo. Si eso no se arregla, no se conseguirá que países en desarrollo asuman criterios de sostenibilidad medioambiental distintos de los que impulsaron la industrialización de los ya desarrollados.

En cuarto lugar, cabe apretar la tuerca de la reflexión para cuestionar la ingenua visión de progreso que subyace a la teoría del desarrollo que sigue impregnando las prácticas actuales. Dicha visión, que ya fue objeto de las críticas al desarrollismo que se hicieron hace décadas, ampara la idea de que los países en desarrollo, otrora llamados “en vías de desarrollo” y antes “subdesarrollados”, con su esfuerzo y con la ayuda exterior pueden alcanzar a los ya desarrollados. Pero, con excepción de los BRIC y algunos otros en la frontera del estar o no entre los que tienen ciertas posibilidades, la realidad es que muchos de los que se vieron en “vías de desarrollo” están en la vía muerta del “no desarrollo”. Es el muro contra el que se estrella el mito del desarrollo que Oswaldo de Rivero aborda en las páginas que escribe bajo ese mismo epígrafe.

Las anteriores referencias pueden bastar como invitación para acometer lo que José Manuel Naredo, en sus Raíces económicas del deterioro ecológico y social, propone como necesaria “revisión de la mitología del desarrollo”. Insiste en hacerlo “más allá de los dogmas”, y no es el menor vincular desarrollo y crecimiento ilimitado. La “adicción al crecimiento”, como señala el economista francés Daniel Cohen, nos llevará al “crac ecológico”. Con ciega fe antiecológica, y también antieconómica, no habrá ni desarrollo de los no desarrollados –no alcanzarán sus ansiadas metas- ni mantenimiento del desarrollo de los ya desarrollados –no podremos sostenerlo-. Para España, en la UE e invitada al G 20 y a otros foros, pero luciendo un traje que no tapa las debilidades de nuestra economía, es de vital importancia reflexionar sobre el desarrollo que queremos para otros y para nosotros, que no puede ser sino el mismo.
José Antonio Pérez Tapias
Diputado del Grupo Parlamentario Socialista en el Congreso
[Artículo publicado en El Siglo, nº 879 (3 de mayo de 2010), p. 29]