martes, 30 de marzo de 2010

Entrevista


(Carlos Morán. Diario IDEAL. Granada)
La figura y el discurso de José Antonio Pérez Tapias (Sevilla, 1955) tienen un aire quijotesco. Es fácil imaginarlo en los pasillos del Palacio de la Carrera de San Jerónimo, donde actualmente ejerce como diputado del PSOE por Granada, buscando a algún Sancho Panza al que convencer de que todavía es posible derrotar a los gigantes del neoliberalismo, al omnímodo poder del dinero. Cristiano practicante y profesor de Filosofía "pura y dura", Pérez Tapias habla en esta entrevista de la necesidad de rearmar el discurso de la izquierda para que la crisis no 'la ganen' los que la engenderaron, pero también 'desciende' a asuntos más mundanos. En este sentido, tilda de "alicorto" el trabajo del alcalde de Granada, José Torres Hurtado (PP), y apuesta por Teresa Jiménez para una eventual sustitución del actual secretario provincial del PSOE de Granada, Francisco Álvarez de la Chica, que parece llamado a formar parte del próximo gobierno andaluz que diseñe José Antonio Griñán.
- Una vez leí que ser de izquierdas consiste básicamente en intentar ser decente. ¿Cómo lo ve?
- A la derecha democrática no hay que quitarle su derecho y su obligación a la decencia. Hay políticos con planteamientos decentes en la izquierda y en la derecha. Dicho eso, la izquierda se caracteriza por su voluntad transformadora de la realidad social para ganar nuevas cotas de libertad, conseguir nuevos logros en cuanto a igualdad y, en consecuencia, alcanzar metas de justicia. Pero hoy hay que añadir a la izquierda otro componente: la ecología. Hay que tomarse en serio la conservación de nuestros recursos. Y si nos tomamos en serio la ecología y la articulamos con la economía, tendremos la sostenibilidad: una nueva manera de hablar de solidaridad y otra seña de identidad de una izquierda que quiera dar respuesta a los retos que hoy tenemos.
- ¿Hay gentes de derechas en el PSOE?
- En el PSOE hay grupos, corrientes o personas que están situados más a la derecha que otros. Derecha e izquierda son denominaciones políticas para ubicarnos, pero no hay que entenderlas de una forma esencialista.
- Usted forma parte de la corriente Izquierda Socialista. Si partimos de la premisa de que el PSOE ya es un partido de izquierda, ¿no es un tanti redundante lo suyo?
- Nuestra función es activar el debate y tratar de decantar en una dirección que sería más coherente con los planteamientos de izquierda del partido. No pretendemos tener el monopolio de la ortodoxia.
- ¿Comprende que haya muchos andaluces que estén hartos de tanto tiempo de socialismo?
- Entiendo que, efectivamente, son muchos años gobernando la Comunidad Autónoma. Cualquier proyecto político necesita reactivarse, necesita inyectar nuevos motivos de entusiasmo a los militantes y, aún más, a la ciudadanía. Si no, puede anquilosarse y alejarse de los ciudadanos. Los motivos que ha hecho valer ahora Pepe Griñán tienen que ver con esto: hay que cambiar si no queremos que nos cambien en las urnas.
- Ve posible que Javier Arenas gane las próximas elecciones?
- Bueno, el PP en Andalucía está acumulando unas expectativas que no ha tenido en otros tiempos. Nuestra responsabilidad política es incrementar nuestras expectativas. Estamos a mitad de legislatura y tenemos tiempo. Si el voto socialista se debilitase, sería nuestra responsabilidad. Porque el electorado andaluz se define, de manera muy mayoritari, entre el centro y la izquierda.
- Si le planteasen el reto, ¿se atrevería a disputar la alcaldía de Granada a José Torres Hurtado (PP)?
- En el disco duro de los que nos dedicamos a la política entra estar dispuestos a lo que el partido plantee. Pero syo creo que en la Agrupación de Granada hay personas muy capacitadas para afrontar ese reto y esa urgencia, diría yo.
- ¿Pero qué tal lo están haciendo Pepe Torres y el PP?
- El mayor déficit de este gobierno del PP es que no está abordando cuestiones de fondo en las que una ciudad se juega su futuro. Está haciendo una política muy a ras de tierra, un tanto alicorta.
- ¿Cuáles son esas cuestiones de fondo?
- ¿Hacia dónde va la ciudad de Granada? ¿Dónde ven los granadinos su futuro? ¿Cómo se inserta Granada en el Área Metropolitana? ¿Cuál es el papel de Granada en Andalucía y en el resto de España? ¿Cómo debe ser su proyección internacional más allá de los tópicos trasnochados? ¿Qué modelo económico queremos para Granada? ¿Qué turismo queremos? Estos son temas que el equipo del PP no está resolviendo y que, en algunos casos, ni siquiera se ha planteado. Es ahí donde el PSOE tiene que ofrecer un proyecto consistente.
- ¿Y qué hacemos con el botellón?
- El botellón es un fenómeno difícil de encauzar. Hay que seguir buscando nuevas alternativas, pero ¿qué alternativas hay a ese modo de diversión? Ahí es donde existe un vacío social grande. El botellón no es sólo achacable a una determinada política municipal. Lo que sí es cierto es que pone a prueba y desborda la ordenanza de la convivencia: se ha visto muy desbordada.
- Dicen que Francisco Álvarez de la Chica deja el timón del PSOE granadino, ¿hay cantera?
- Parece que Paco Álvarez está en buena situación para ser llamado a asumir alguna Consejería de la Junta. En ese caso, aquí en Granada habría que hacer un reajuste importante. Pero hay personas que pueden desempeñar la secretaría general de una manera óptima.
- ¿Por ejemplo?
- Teresa Jiménez sería una persona muy idónea si se diera el caso.
- Entre los "curritos" comienza a calar la sensación de que esta crisis la van a ganar los de siempre, o sea, los que la crearon. ¿Es muy pesimista esa percepción?
- No es pesimista: es realista. Hasta el mismo Presidente del Gobierno lo ha dicho: se ha hecho un esfuerzo grande para apoyar a la banca, pero la banca no está respondiendo como la sociedad espera. Ha habido sectores neoliberales del mundo empresarial, financiero y político que han pasaod un año y medio con la orejas gachas, pero ahora están emergiendo de nuevo. Y con mucha fuerza. En algún momento dije que el fracaso de la derecha no implicaba el éxito de la izquierda. De ahí que nuestra responsabilidad sea mayor: tenemos que poner al día un proyecto socialdemócrata capaz de hacer las transformaciones necesarias.
- Nombre a un diputado al que admire, pero que no sea de su partido.
- Gaspar Llamazares, de Izquierda Unida, es muy buen parlamentario. Y muy respetado.
(Esta entrevista fue publicada en el diario IDEAL de Granada el 21 de marzo de 2010)

jueves, 25 de marzo de 2010

Derechos digitales






















En la sociedad de la información, en la que nos hallamos gracias a las nuevas tecnologías, nos enfrentamos a situaciones inéditas. Internet realiza y simboliza las transformaciones en las que estamos inmersos. Ellas nos brindan posibilidades en todos los campos, desde la economía hasta la cultura. Dichos cambios conllevan riesgos: la tecnología libera de servidumbres, pero genera nuevas formas de vulnerabilidad. La ambigüedad de esas circunstancias tenemos que abordarla por diferentes vías para encauzar de la mejor forma la nueva cultura digital.

Si todo resulta afectado por la digitalización, de ello no escapan derechos y deberes. Es el caso de la libertad de expresión, conquista democrática que hay que mantener y profundizar en la sociedad de la información. Los derechos de los internautas en tanto que ciudadanos reclaman nuevas maneras de salvaguardarlos. Y los derechos de los creadores (escritores, artistas plásticos, cineastas, músicos, etc.) necesitan nuevas formas de protección, máxime si descargas de contenidos volcados ilegalmente en la red –la piratería digital- atentan contra sus legítimos derechos en lo que respecta a la propiedad intelectual de sus obras, de cuyo respeto depende que puedan vivir de su trabajo.

Hay que conjugar los derechos de esas dos partes, evitando que espurios intermediarios se lucren a costa de los creadores facilitando ilegalmente sus productos a los usuarios de la red. El Gobierno socialista contempla la necesidad de esa clarificación jurídica en la Ley de Economía sostenible y el Ministerio de Cultura pone su empeño en la nueva regulación de derechos que, en relación a internautas y creadores, ha de lograrse a través de la legislación que emane del Parlamento.

José Antonio Pérez Tapias
[Publicado en GPS Boletín del Grupo Parlamentario Socialista en el Congreso, nº 46 (23 marzo 2010), p. 4]

miércoles, 24 de marzo de 2010

Mayor negado: España ni se crea ni se destruye, se transforma


Cínico, obsceno, miserable...: son calificativos que, efectivamente y sin miedo a errar, se le pueden aplicar a Jaime Mayor Oreja, portavoz del PP en el parlamento europeo, por sus declaraciones diciendo que "Zapatero y ETA son aliados potenciales". ¡Cómo será que hasta la secretaria general de los populares, Cospedal, ha tenido que marcar distancias al fin con quien no tiene inconveniente en dinamitar el pacto antiterrorista! ¡Pero cómo es que Rajoy no deja de arropar a Mayor con el capote de que el europarlamentario sabe mucho de terrorismo! Olvidan intencionadamente que, después de todo, el ex-ministro del Interior con Aznar es el que tenía un problema y lo resolvió deportando inmigrantes en condiciones lamentables, o el que no tuvo empacho en describir la dictadura franquista como etapa "apacible" (para muchos, entre los que él mismo se encontraba y de ahí que le saliera tan espontánea descripción). O el que va pregonando que cuando el PP llegue al gobierno derogará la recién aprobada ley del aborto.
Ese mismo Mayor es el que asocia al presidente Zapatero con ETA de manera absolutamente rechazable. El caso es que no se trata de un juicio que se le haya escapado por una determinada coyuntura, sino que abunda en los planteamientos de fondo desde los cuales lo formula. Dice el personaje que el proyecto de Zapatero es "hacer una España distinta, irreconocible, debilitada...", a la vez que ETA "quiere destruir a España". Luego ve la infundada convergencia por algo más que circunstancias electorales. Y hay que decir que si injustificable es lo segundo, igual de injustificable es lo primero.
Ni Zapatero, ni su gobierno, ni el PSOE, ni la izquierda..., quieren debilitar ni destruir a España. A Mayor hay, pues, que negarle la mayor. España ni se crea o recrea a imagen de la derecha nacional-católica que Mayor sigue representando, ni se destruye (ni por ETA ni por nadie), sino que España se transforma. Como la energía, mediante su energía ciudadana, transformándola económica, social, políticamente (¡federalmente!) y también en los plurales ámbitos de su cultura, encaminándola hacia objetivos de libertad, igualdad y solidaridad. De eso se trata para los socialistas, y siempre en y desde la democracia.

lunes, 22 de marzo de 2010

Esta vez sí: victorias de la izquierda





De Francia y de Estados Unidos nos han llegado buenas noticias, las cuales son muy esperanzadoras, no sólo por lo que significan, sino por lo que pueden anticipar de tendencias de futuro si en ambos casos la izquierda es capaz de impulsar la voluntad de cambio que implican.
Los medios de comunicación han subrayado cómo el "podemos" de Obama se ha hecho realidad en relación a la reforma sanitaria que fue promesa electoral clave en su campaña. Por más que dicha reforma haya salido adelante por sólo siete votos de diferencia, por tanto con tremendas dificultades dentro y fuera de las Cámaras -en el Congreso y antes en el Senado-, y con recortes respecto a los objetivos iniciales, o importante es que a través de subvenciones del Estado se extiende la atención sanitaria a unos 46 millones de ciudadanos estadounidenses que no la tenían asegurada. Es un paso de gigante que en tiempos precedentes intentaron, sin conseguirlo, otros presidentes de EEUU. Los lobbies de las aseguradoras y el individualismo competitivo tan exaltado por los neoliberales se habían encargado de que eso no fuera posible. Hoy ha dejado de ser así, lo cual significa avanzar en el derecho de los norteamericanos a una adecuada atención sanitaria y en la fuerza de la política a la hora de hacer frente a los grandes poderes económicos.
En Francia, la coalición de izquierdas formada por socialistas (PS) , verdes (Europa Ecología) y el Frente de Izquierda ha conseguido el gobierno de 24 de las 26 regiones francesas. La derecha capitaneada por Sarkozy ha acusado el impacto de esa victoria. El electorado saca conclusiones de la retórica del presidente francés y de los falsos debates identitarios para dar a la izquierda un voto que, si se trabaja bien, es muy prometedor. Por lo pronto hay que anotar como "detalle" de la máxima importancia en cuanto a esa victoria la capacidad de esas izquierdas para coaligarse y articular su pluralidad, lo cual ha redundado en capacidad de convocatoria y en crédito ante el electorado. Es importante tomar nota de ello en una Europa que ante la crisis necesita respuestas promovidas por la izquierda.

jueves, 18 de marzo de 2010

Educación sin miedo a la igualdad




Si la igualdad es un valor, ¿por qué no la perseguimos con ahínco en la educación, que ha de aspirar a lo valioso? La cuestión subyace a los debates en torno al tan necesario como difícil pacto educativo, aunque no aflore con nitidez. Nadie niega la necesidad de cierta igualdad, ¿pero a quién preocupa, más allá del discurso sobre igualdad de género? La igualdad social, como ligada al sistema educativo a través de la igualdad de oportunidades, de acceso a los recursos y de condiciones para el aprendizaje, no figura en las prioridades de muchos de los que se dedican a la educación. Eso es señal de cómo la derecha, con la fina lluvia neoliberal que durante décadas ha caído sobre nuestra sociedad, ha conseguido imponer su visión de la educación. Fue premonitoria aquella declaración que Kenneth Baker, secretario de Educación del Reino Unido en la época de Thatcher, hizo en 1988: “la era del igualitarismo ha terminado”.

Tanto se empapó de neoliberalismo la realidad social que quien mencione la igualdad tiene que pedir excusas. El riesgo de malentendidos suele sortearse hablando de equidad –término suave para referirse a cuestiones de justicia- o subrayando que no se trata ni de uniformismo ni de igualación a la baja –nunca han sido ésos los significados políticos de la igualdad-. El estar atrapados en lo que el estudioso de la educación Michael W. Appel llamó “la restauración conservadora”, que afectó a la misma y de la cual aún no hemos salido, trajo consigo que las pretensiones de igualdad se vieran muy relegadas.

En los últimos tiempos el discurso sobre la calidad ha marcado los enfoques educativos, mas con tanta precipitación que no se ha depurado de connotaciones economicistas un concepto proveniente de la producción industrial. Parecía que conseguida una educación básica universal, obligatoria y gratuita, había que poner el énfasis en que fuera de calidad –matizado por la izquierda mediante el lema “calidad para todos”-, como si hubiera una educación que mereciera ese nombre sin tener la calidad suficiente. La expresión “educación de calidad”, con su redundancia, acaba legitimando el mecanismo tramposo de elevar las desigualdades hacia arriba una vez que se han conseguido ciertos objetivos igualitarios por abajo, como bien lo analiza el profesor Fernández Enguita. Las metas formativas de carácter humanista y emancipador quedan supeditadas a objetivos de una educación muy competitiva, con las miras puestas en un mercado que impone sus valores y que desde edades tempranas convoca a la lucha por la supervivencia. Los padres, acuciados por la necesidad de capitalizar la formación de sus hijos, sucumben a la competitividad alentada por “la calidad como ideología” –en el sentido marxiano de la expresión-. Y las administraciones públicas, sin una orientación política capaz de hacer frente a la hegemonía neoliberal, se hallan bajo esa perspectiva.

Así, hablando de calidad en la educación lo que se persigue en muchos casos es la consecución de posiciones ventajistas por parte de determinados sectores sociales. La manipulación de la libertad de enseñanza que protege la Constitución, poniéndola por encima del universal derecho a la educación, por ejemplo cuando se pretende la expansión indefinida de una enseñanza privada que gracias a los conciertos con el Estado puede asegurarse la clientela, responde al juego de mercado al que la educación se somete. Para evitar apariencias descarnadas, en ayuda de una mejor presentación de la jugada viene el lenguaje de la excelencia. Claro está que conseguir un desarrollo excelente de nuestras potencialidades es lo mejor que podemos hacer –lograr lo que los griegos entendían como virtud-, pero cultivar el mito de la excelencia sobre el terreno abonado de la calidad como ideología es una variante más de una pretensión meritocrática que es injusta cuando sólo es accesible a quienes parten de posiciones dominantes.

Hablemos, pues, de educación sin miedo a la igualdad –por lo demás, valor definitorio de la izquierda, como decía Bobbio-. Desde ella, como clave de la libertad de cada uno, la calidad se conseguirá sin discriminaciones y la excelencia se logrará sin privilegios. Así lo respalda además la investigación sociológica: de una población bien formada surgen trabajadores cualificados, empresarios innovadores, funcionarios eficaces, profesionales comprometidos, investigadores audaces y artistas creativos. Todo lo que no sea así es empezar la casa por el tejado y al servicio de unos pocos: la mayoría seguirá quedándose a la intemperie y luego vendrán los listos a quejarse del fracaso escolar y de que los pobres no se esfuerzan. ¡Como si esos problemas no tuvieran nada que ver con las estructuras sociales en las que vivimos!
José Antonio Pérez Tapias Diputado socialista
(Artículo publicado en el diario Granada Hoy el 13 de marzo de 2010)

miércoles, 17 de marzo de 2010

Gadamer y su obra "VERDAD Y MÉTODO": 50 años después







Hace 5 décadas que vio la luz, en 1960, el libro Verdad y método, obra cumbre del filósofo alemán Hans-Georg Gadamer, con la que se abrió paso la hermenéutica como corriente filosófica que irrumpió en el panorama del pensamiento contemporáneo. Subrayando el carácter lingüístico de la condición humana, y la radical lingüisticidad de la razón, Gadamer, tras las huellas de Heidegger, proporcionó un nuevo enfoque con el que replantear las tareas de la filosofía en la época de la ciencia y la tecnología. La verdad como objetividad obtenida con el método científico no es la única verdad; ésa es imprescindible, pero no suficiente. Hay otra verdad, la que podemos llamar "verdad del sentido", aquélla a la que también se apunta desde el arte, ésa que interesa en el proceso de formación de los individuos, la que emerge desde la comprensión y autocomprensión de los humanos en medio del dialogar en serio entre unos y otros y como herencia de las tradiciones culturales en las que estamos inmersos. Aproximarnos a esa verdad, también por los caminos de un pensar ecuménico, es el objetivo de la sabiduría que hay que hacer valer en el dialogar en serio dentro de la propia tradición y entre tradiciones culturales diversas. Para acercarnos a ella hay que aprender, entre otras cosas, a no tener razón, lo cual es osada afirmación del reformista Gadamer -algunos tacharon su pensamiento como conservador- que hoy apreciamos como aportación revolucionaria. Desde ella es posible, como él propone, entender la herencia humanista de Europa como herencia antiimperialista.
De todo ello hablamos en un reciente acto celebrado con motivo del cincuentenario de la publicación de Verdad y método celebrado en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Granada.

martes, 16 de marzo de 2010

Voz de Izquierda Socialista en el Congreso Extraordinario del PSOE-A





Sevilla, 12 de marzo de 2010

Intervención en Pleno
José A. Pérez Tapias

Compañeras y compañeros:

[Saludo. Significado de Izquierda Socialista en el Congreso]

Como portavoz de la Delegación de Izquierda Socialista a este Congreso Extraordinario del PSOE de Andalucía quiero expresar, en primer lugar, nuestro sincero agradecimiento al Secretario General, al Vicesecretario, al Secretario de Organización y a la Ejecutiva Regional en su conjunto, por haber aprobado en la reunión en la que se convocó este Congreso que en él pudiera participar nuestra corriente de opinión con una delegación propia.

No hace falta que insista en que Izquierda Socialista es una corriente minoritaria en nuestro partido, pero eso no quita que consideremos algo de especial relevancia el que hayamos venido a este Congreso, por primera vez y a semejanza de la que ocurre en los congresos federales del PSOE, con una delegación de ocho miembros en representación de las compañeras y compañeros que militamos en diferentes Agrupaciones de Andalucía. Nuestra presencia aquí puede ser considerada por algunos como una concesión menor, mas para nosotros reviste una gran importancia, y no meramente por lo que supone que ocho militantes adscritos a Izquierda Socialista participemos del Congreso, lo cual siempre es un honor, sino por lo que implica como señal de madurez de nuestra organización, de salud democrática, de apertura y de recepción de la pluralidad legítima dentro de lo que es el proyecto socialista que todos compartimos.

[Los acentos de Izquierda Socialista]

La corriente Izquierda Socialista se caracteriza por poner el acento en cuestiones que en el seno del Partido muchos pueden compartir. La rica tradición socialista no es monopolio de nadie, y lo que hacemos es subrayar puntos que nos parecen fundamentales. Así, ponemos el acento en la necesidad de avanzar hacia una democracia participativa, reforzada desde el punto de vista de los derechos de los trabajadores, habida cuenta de que trabajadoras y trabajadores son también la mayor parte de los pensionistas, los parados y los jóvenes que buscan empleo, los inmigrantes que hemos de acoger con ese espíritu hospitalario al que hay que dar concreción política.

Ponemos el acento en lograr objetivos de libertad e igualdad, no sólo igualdad de género sino también igualdad social, es decir, se trata de lograr objetivos de justicia. Nuestro acento recae en profundizar en lo que supone la ciudadanía entendida desde una concepción republicana de la misma, es decir, la ciudadanía entendida no sólo desde derechos que han de ser respetados, sino también desde derechos que han de ser ejercidos, derechos políticos en los que los valores de la democracia adquieren una más sólida realización. Ponemos el acento, en consonancia con ello, en avanzar hacia la laicidad que requiere la coherencia de nuestra democracia, así como en trabajar por la España federal en la que ha de desembocar consecuentemente el tratamiento de su pluralidad a través de la profundización en el Estado de las autonomías.

Y acentuamos igualmente la necesidad de acompasar economía y ecología, tomando ambas en serio, para articularlas en desarrollo sostenible, en esa sostenibilidad que queremos expresamente para Andalucía. Y convencidos a la vez de que el PSOE es un partido de la memoria, y que desde ella aborda el futuro, nos preocupa qué significa, no sólo en el plano de las ideas, sino en nuestras prácticas, ser socialista aquí y ahora, en Andalucía a comienzos del siglo XXI.

[Balance de gestión. Dilatada etapa de Manuel Chaves como Secretario General]

Estos acentos que subrayamos nos proporcionan los criterios con los que evaluar, como toca hacer ahora, la gestión de la Ejecutiva saliente. Y creemos que el balance es positivo, en tanto sus actividades, recogidas en la prolija memoria de gestión que se ha presentado, apuntan en la dirección que los mencionados puntos señalan. Ahora bien, como ya han considerado otras voces en este balance de gestión, no es cuestión de detenerse sólo en lo que ha sido el trabajo cotidiano de esta última Ejecutiva de las que ha encabezado Manuel Chaves como Secretario General. En este momento la mirada se retrotrae hacia toda la trayectoria del compañero Manolo Chaves como Secretario General a lo largo de 16 años en los que se han sucedido diferentes Ejecutivas. El momento merece la calificación de histórico por cuanto en este Congreso Extraordinario vamos a proceder al relevo de un Secretario General con tan dilatado recorrido en ese puesto. Y haciendo una valoración de conjunto del mismo hemos de decir que el balance es positivo, mereciendo el voto afirmativo de un sí con mayúsculas, tras tantos años al frente del Partido en Andalucía trabajando por su cohesión y logrando que el Partido se identifique con la realidad andaluza y, apoyando los gobiernos de la Junta de Andalucía, presididos por el mismo Manuel Chaves durante más de 19 años, haya sido capaz de traducir las demandas y reivindicaciones del pueblo andaluz en políticas de izquierda.

Andalucía hoy, a pesar de la crisis que estamos viviendo, presenta un desarrollo y una calidad de vida incuestionables. Pero no sólo hemos avanzado en eso; tenemos hoy una Andalucía más emancipada, más democrática, capaz de ejercer eficaz y solidariamente su autogobierno. De las andaluzas y andaluces puede decirse hoy que somos más cultos, más libres y más iguales.

Estamos en un momento de traspaso de poder, conforme a los procedimientos democráticos previstos por nuestro Partido, en lo que se refiere a la Secretaría General del PSOE-A. Y el compañero Manolo Chaves va a dejar de ejercer ese poder orgánico que supone el desempeño de la responsabilidad de la Secretaría General, pero lo va a dejar conservando toda la autoridad acumulada a lo largo de tan dilatada etapa en ese cargo. El compañero Chaves se marcha, pues, con ese acopio de autoridad que le llevó también a la Presidencia del Partido, en la cual va seguir, sin que en dicha autoridad hagan mella las calumnias e insidias del PP. Como se ha señalado desde esta misma tribuna, es momento de reconocimiento, de agradecimiento y del acto de justicia que la labor de quien ha sido nuestro Secretario General merece.


[Necesidad de cambios]

Somos conscientes de que precisamente este momento lo es de gozne entre el pasado al que volvemos la vista y el futuro que tenemos por delante, bien ubicados en el presente que tenemos entre ambos, un presente de una crisis económica fuerte, con dramáticas consecuencias sociales, en medio de la cual tenemos enfrente una derecha que “ora y embiste”, dicho machadianamente, que no nos va a hacer concesión alguna. Pero ese presente también es momento de una esperanza militante que no se conforma con los logros obtenidos.

Conscientes de lo que tenemos por delante hacemos hincapié en la necesidad de los cambios que hay que hacer. Así, de la misma manera que decimos que hay que llevar la contraria a la crisis y que hay que llevar la contraria a la derecha, también queremos decir que hay que llevar la contraria a ese personaje tan citado de Lampedusa que proponía cambiar algo para que todo siguiera igual. No debe ser nuestro caso: hay que cambiar lo que es necesario cambiar para responder adecuadamente a lo que demanda la sociedad andaluza, a lo que espera su ciudadanía, a las expectativas de las trabajadoras y los trabajadores de nuestra tierra.

[Por qué apoyamos a Pepe Griñán para la Secretaría General del PSOE-A.
Un PSOE-A en movilización permanente]

Si apoyamos la candidatura de Pepe Griñán para la Secretaría General del PSOE de Andalucía es por pensar que puede llevar adelante ese cambio, habida cuenta de lo que conocemos de él por sus dichos y hechos. Creemos que Griñán está firmemente comprometido, y así lo viene manifestando reiteradamente desde que asumió la Presidencia de la Junta, en la defensa de lo público, de una educación y una sanidad públicas, a lo que añadimos la necesidad de reforzar la dimensión pública de nuestro sistema financiero. Confiamos en su apuesta por el desarrollo sostenible de Andalucía y por seguir contribuyendo desde Andalucía a la profundización y puesta al día del Estado autonómico en la dirección federalizante en la que pensamos que debe hacerse. Y conocemos su empeño por la dignificación de la política, haciendo frente a los neoliberales y neoconservadores que andan contribuyendo a su deterioro. Hace falta poner freno a las interesadas campañas que estamos presenciando de desprestigio de lo político.

Recogiendo palabras que insistentemente han sido pronunciadas por Griñán, pensamos que hay que proceder a la movilización permanente del partido, de toda su militancia, para poner el partido a la altura de las circunstancias, para que funcione como cauce efectivo de participación democrática, como espacio de debate público y como medio para conseguir ese apoyo de la opinión pública que siempre es paso necesario para ganar con los votos el apoyo de la ciudadanía, que es lo que ha de lograrse en las próximas elecciones.

Gracias, compañeras y compañeros.

domingo, 14 de marzo de 2010

Griñán y el valor trabajo



La apuesta clara por una economía de la igualdad ha sido una de las cartas con las que Pepe Griñán ha querido presentarse tras ser elegido Secretario General del PSOE de Andalucía. La igualdad de oportunidades, la igualdad de acceso a las recursos, la igualdad en condiciones de aprendizaje y formación -precisamente cuando se hacen presentes las desigualdades que constituyen la "divisoria digital"- han sido señaladas por Griñán como dimensiones de la igualdad social que siempre ha de presidir un proyecto socialista. Considerar la desigualdad como algo que debe combatirse desde la economía misma, pensando que desde ésta hay que atajarla, es propio de quien de verdad se sitúa enfrente de una política neoliberal.
Pero en el discurso que hizo Griñán en la clausura del Congreso Extraordinario del PSOE-A hubo mucho más. Lo hubo en muchas direcciones, pero quiero destacar algo crucial con lo que reforzó su apuesta por una "economía de la igualdad": el firme propósito de resituar el trabajo en el centro de la economía. Es más, Griñán habló del valor del trabajo como fundamento de la economía. Sonó realmente bien que el nuevo Secretario General fuera directo a uno de los núcleos del debate ideológico con la derecha, debate que viene de muy atrás en el tiempo, de cuando Adam Smith y David Ricardo prepararon el terreno a Marx con su concepción del valor trabajo frente a los anquilosados fisiócratas. Luego, Marx radicalizó la teoría del valor trabajo -véase "proceso de trabajo y proceso de valorización" en El Capital-, para poder llegar al meollo de la dinámica de explotación del trabajador que el capitalismo lleva ínsita en su propia lógica económica. Con la teoría del valor trabajo no se explica todo, pero sin la teoría del valor trabajo se queda sin explicar lo fundamental, que es lo que se ha querido encubrir con la ideología neoliberal.
Está bien, por tanto, que un dirigente socialista plante cara a la hegemonía del neoliberalismo yendo a cuestiones de fondo, y que de esa manera, aun no habiendo sido nunca marxista -que se sepa-, venga a plantear de forma que resulta novedosa cuestiones que el viejo Marx ya puso en el orden del día. Ojalá sea síntoma de que espabila una socialdemocracia que anda un tanto alicaída, hasta el punto de que el electorado lo nota. Griñán, que lo sabe, quiere ponerle remedio.

martes, 9 de marzo de 2010

Por la democracia, contra la corrupción




(Crítica del "cleptocapitalismo")


A más corrupción, menos democracia; a más democracia, menos corrupción. Esa relación inversa, en los dos sentidos, se confirma universalmente. Cuando la democracia está consolidada, los casos de corrupción pueden afrontarse por vías judiciales, además de ser denunciados ante la opinión pública. Que un político tenga que dimitir por un escándalo de corrupción, como ha ocurrido en Baleares con la presidenta de su parlamento autonómico, diputada de Unió Mallorquina, es un trago amargo para la democracia, pero también señal de que cuenta con resortes para hacer frente a esas situaciones. Distinto es cuando las instituciones democráticas no están suficientemente asentadas. En ese caso, la corrupción, siempre un cáncer para la sociedad, puede abortar la implantación de un Estado democrático de derecho, no sólo por viciar los procedimientos democráticos, sino por atentar incluso contra derechos de los ciudadanos. Así, desde la conciencia de lo que ello implica, la Asamblea Parlamentaria de la OSCE ha anticipado en su reunión de invierno de este año lo que será uno los principales temas de debate para sus siguientes sesiones: la corrupción política. El asunto es de importancia capital, habida cuenta de cómo la corrupción lastra la democratización de muchos países de la antigua URSS, empezando por la misma Rusia. Se ha vuelto a constatar en las recientes elecciones presidenciales en Ucrania cómo la ciudadanía, aunque haya votado en un alto porcentaje, ha tenido que resignarse a unos partidos políticos percibidos como correas de transmisión de oligarquías empresariales.

Es miope explicar los casos de corrupción sólo por la debilidad de la condición humana. Por el contrario, es de la máxima relevancia abordar la cuestión en sus componentes estructurales. Una obra como Economía canalla, de Loretta Napoleoni, explica por qué el peso de la corrupción en muchos países ex-soviéticos: ella se ha favorecido con procesos de privatización de bienes estatales, a precios muy bajos pero pagando comisiones ilegales muy altas a los cargos públicos –en muchos casos de la vieja nomenklatura comunista- que realizaban esas privatizaciones, inductoras de una acumulación de capital tan injusta como salvaje. Tal capitalismo de rapiña, reluctante al control político y a toda legislación democrática, es freno para un desarrollo equilibrado y democrático de cualquier sociedad. Mientras no se ponga coto a un expolio sin contemplaciones de lo público no se orientarán los procesos democráticos hacia una dirección adecuada de respeto a los derechos de los ciudadanos –empezando por el derecho a la vida y la libertad de expresión- y de acatamiento del principio de legalidad.

Por otro lado, sería injusto atribuir esas prácticas de lo que el peruano Oswaldo de Rivero llama “cleptocapitalismo” sólo a países del Este o de lo que otrora llamamos Tercer Mundo. Con la crisis económica global han aflorado las prácticas de cleptocapitalismo que han socavado el mercado financiero que el neoliberalismo trataba de legitimar. El llamado “capitalismo de casino” se ha nutrido de un gran expolio social para sus apuestas especulativas. En su versión celtibérica, la especulación inmobiliaria no ha dejado de ser un expolio organizado durante décadas sobre las riquezas y recursos productivos de la sociedad española. Por algo el mapa de la corrupción política en España se superpone a las zonas de desaforado crecimiento urbanístico. La batalla contra la corrupción, además de la vía judicial, ha de tener una vertiente política encaminada a salir de ese cleptocapitalismo corrosivo de personas e instituciones. La denuncia que ha de hacerse respecto a la corrupción, cuando la desconfianza, como señala Pierre Rosanvallon, se ha situado en el centro de la vida política, no debe quedarse en la atención que los procesos judiciales requieren –máxime si éstos acaban exonerando a imputados por corrupción aduciendo defectos de forma en la instrucción procesal, como puede pasar con la operación Gürtel en la que presuntamente está implicado un alto número de políticos del PP-, sino que debe llegar a la crítica de un sistema económico que somete el Estado a los mercados y que atrapa a los partidos políticos en connivencias en las que el juego de la democracia queda asfixiado. Ya estamos viendo en el berlusconismo que atenaza a Italia a dónde puede llegar la combinación de demagogia populista e intereses económicos a cuyo servicio se pone la política.


José Antonio Pérez Tapias Diputado socialista
[Artículo publicado en la revista EL SIGLO, nº 871 (8 de marzo de 2010), p. 39]

lunes, 8 de marzo de 2010

Dedicado a las invisibles (en el 8 de marzo)




Con permiso de Eduardo Galeano:
LAS INVISIBLES
Mandaba la tradición que los ombligos de las recién nacidas fueran enterrados bajo la ceniza de la cocina, para que temprano aprendieran cuál es el lugar de la mujer, y que de allí no se sale.
Cuando estalló la revolución mexicana, muchas salieron, pero llevando la cocina a cuestas. Por las buenas o por las malas, por secuestro o por ganas, siguieron a los hombres de batalla en batalla. Llevaban el bebé prendido a la teta y a la espalda las ollas y las cazuelas. Y las municiones: ellas se ocupaban de que no faltaran tortillas en las bocas ni balas en los fusiles. Y cuando el hombre caía, empuñaban el arma.
En los trenes, los hombres y los caballos ocupaban los vagones. Ellas viajaban en los techos, rogando a Dios que no lloviera.
Sin ellas, soldaderas, cucarachas, adelitas, vivanderas, galletas, juanas, pelonas, guachas, esa revolución no hubiera existido.
A ninguna se le pagó pensión.
(De Espejos/Una historia casi universal)

viernes, 5 de marzo de 2010

Ataque por la derecha: el "Reino de Granada" como arma contra la Autonomía Andaluza

En un reciente artículo publicado en la prensa local, titulado "Granada, 30 años después", firmado por quien quiere ser albacea histórico de la memoria de la ciudad, se desgranan los motivos que podían latir tras la pancarta que grupos ubicados en la extrema derecha -es seguro que más a la derecha del PP- sacaron a relucir en la granadina Plaza del Carmen el pasado 2 de Enero, día de la Toma. Cuando en medio de ese batiburrillo de patrioterismo españolista al que los fascistas residuales nos tienen acostumbrados asomó esa pancarta en la que los muy nacionalistas decían en inglés que "El Reino de Granada no es Andalucía", muchos se sorprendieron sobremanera. La verdad es que viendo venir las cosas de lejos la posible sorpresa podría haberse atenuado, pues muchos incluso nos hemos temido que el poner en órbita los brumosos orígenes del Reino de Granada como objeto de conmemoración podía tener indeseables efectos colaterales. Por si quedaban dudas, con el mencionado artículo pasan a disiparse por completo.

¿Qué dice el autor de texto tan inflamado de casticismo granadinista? Dejando atrás otros elementos que serían citables por su interés, vale la pena concentrarse en lo que afirma de la LO 2/2007, de 19 de marzo, de Reforma del Estatuto de Autonomía de Andalucía: "(Es) una norma, integrada en el llamado bloque de la constitucionalidad, que a mi juicio como el otros muchos más autorizados que yo, es técnicamente defectuosa y políticamente inaceptable, más que nada por tratar de construir una comunidad inverosímil sobre una ficción indamisible asentada en el falseamiento de la Historia".

Puede apreciar el lector el valor de la cita de un texto del cual cabe esperar que proponga llevar el nuevo Estatuto de Autonomía al Tribunal Constitucional, para superar al PP por la derecha después de lo que ha hecho con el Estatuto de Cataluña. Pero abundando en esa misma línea, quien aspira a verse en la nómina de granadinos ilustres menciona los artículos 1, 2, 3 y 4 del Estatuto aprobado en el Parlamento autonómico, en las Cortes y en referendum, para comentarlos con palabras de este tenor: "Considerábamos y seguimos haciéndolo que, asentados en un panandalucismo falaz, suponían, como después ha sido, la eliminación de la realidad histórica de lo que fue Granada y los históricos territorios del oriente incluidos en la actual Andalucía, de la negación de lo que por derecho propio les correspondía ser, de consumarse la aparición de esa especie de "estado andaluz integrado en otro plural llamado España", que pretendía crearse con la reforma del Estatuto de 1981".

Tan insidiosas palabras tienen su continuación en otras a todas luces insultantes para quienes hemos trabajado por la autonomía andaluza y por la articulación territorial, conforme a lo que la Constitución establece y permite, de una España que realmente es plural, por mucho que se nieguen a verlo quienes se apegan al centralismo aunque sea invocando falazmente la historia del Reino de Granada -hasta podía traer a colación el Santo Reino de Jaén para justificar algún renacer de un neoimperialismo granadino-. Dice el autor: "Sólo la indolencia, la incultura, la incuria y la necedad de unos dirigentes que sólo se han movido con sumisión al centralismo partidista en defensa de sus intereses, han determinado la construcción de esta autonomía poco eficiente, con un aparato administrativo casi inconmensurable y lo que es casi peor, asentada sobre unos principios denunciados reiteradamente por no pocas voces, que han supuesto primero la postergación y después la eliminación de la historia de territorios que nunca fueron realmente Andalucía".

La joya literaria deslumbra por su grandilocuencia, a la que sólo le falta poner música de montañas nevadas al fondo. Con afán innegable de querer monopolizar la interpretación de la historia, falseándola en la misma medida en que acusa de ello, el firmante de artículo tan expresivo traslada la propuesta política de cuestionar decisiones democráticas tomadas por el pueblo andaluz sometiéndolas a la consideración historicista de una versión más que parcial, para colmo, de nuestro pasado. Pero todo sin dejar de pretender apuntar también al presente y al futuro, pues aproximándose la conclusión de la soflama se confiesa que se ha escrito "más que nada por la comprobación de lo que realmente ha supuesto la autonomía para Granada en clave de negación y de pérdida de su historia y su futuro".

Para terminar, bajando el tono nacional-localista hasta un inesperado desliz un tanto cutre con concesiones a los tópicos más manidos -conjunción no infrecuente en ciertos estilos-, un párrafo que no me ahorro transcribir: "Granada, 30 años después, no es ni la sombra de lo que fue y lo que es peor, no es lo que debería ser por salero de la Junta de Andalucía y sus dirigentes. Una afirmación que creo irrefutable porque en verdad, 'detrás de la verde, blanca y verde, no hay nada más que la Cruzcampo', por decirlo de alguna manera".

Palabras tan groseras no tienen valor ni para ofender, porque sobre todo retratan a quien las escribe, el cual ha olvidado a lo largo de todas sus líneas que los problemas de Granada, que no vamos a negar, tienen su raíz allá donde certeramente la situó García Lorca: en la peor burguesía de España. Parece ser que ésta ahora quiere utilizar el "Reino de Granada" como arma contra la Autonomía Andaluza. ¿Forma parte del guión? Lo que ciertamente chirría en el guión es que el vocero de ese rancio granadinismo, César Girón, pretenda representar a un sector del PSOE local.

jueves, 4 de marzo de 2010

Chile en el corazón: Homenaje con Pablo Neruda




Chile tiembla de nuevo y la imaginación vuela al país andino para unirse en la distancia al sufrido pueblo chileno haciendo frente a las devastadoras consecuencias de terremotos y maremotos. Podemos hacer ese viaje solidario de la mano de Pablo Neruda, el poeta que sufrió con nosotros y nos dejó su España en el corazón. Para llevar en el corazón a Chile recordemos estos versos de su Canto General:
Terremoto
Desperté cuando la tierra de los sueños
faltó
bajo mi cama.
Una columna ciega de ceniza se
tambaleaba en medio
de la noche,
yo te pregunto: he muerto?
Dame la mano en esta ruptura del
planeta
mientras la cicatriz del cielo morado se
hace estrella.
Ay!, pero recuerdo, dónde están?, dónde están?
Por qué hierve la tierra llenándose de
muerte?
Oh máscaras bajo las viviendas
arrolladas, sonrisas
que no alcanzaron el espanto, seres
despedazados
bajo las vigas, cubiertos por la noche.
Y hoy amaneces, oh día azul, vestido
para un baile, con tu cola de oro
sobre el mar apagado de los escombros,
ígneo,
buscando el rostro perdido de los
insepultos.