
No mucho o, en cualquier caso, parece que tardan. Pero cabe una pregunta previa: ¿necesitan aprender los partidos políticos? Las organizaciones también están sujetas a procesos de aprendizaje, los cuales no sólo dependen de las actitudes y aptitudes de sus miembros. Pesan los factores estructurales. Cualquier nosotros es más que la mera suma de individuos, cada uno con su yo. Hay colectivos humanos que, sin perder su razón de ser, renuevan sus estructuras, ofrecen nuevas respuestas e incluso son capaces de consolidar una tradición al no anquilosarse aferrados a un pasado convertido en mito. Cuando todo ello se da tenemos “organizaciones inteligentes”. ¿Son “inteligentes” los partidos políticos?
El modo de organización de partidos que conocemos nace en el siglo XIX y adopta diversas formas a lo largo del XX (partido de masas, de cuadros, de clase, interclasista, revolucionario, reformista, etc.), con un denominador común: verticalismo y excesiva centralización de las decisiones. Los avances democráticos y una conciencia ciudadana más madura han contribuido a que se perciba como obsoleta una organización así. Por ello, en la crítica actual a los partidos entran más ingredientes que los que traía a colación Robert Michels cuando denunciaba su oligarquización. Aparte otros motivos, es causa de desafección política la falta de democracia interna en partidos que han de ser cauces de participación democrática. Toda innovación para superar ese déficit es “inteligente”.
Hemos podido constatar todo eso en las recientes elecciones primarias que el PSOE ha celebrado para elegir algunos candidatos a alcaldías y presidencias de comunidades autónomas. El caso más relevante ha sido el de Madrid, donde Tomás Gómez, secretario de los socialistas madrileños, ha ganado frente a la ministra Trinidad Jiménez. Mucho se puede aprender y mucho hay que mejorar. Habría que adaptar mejor procedimientos importados de un sistema presidencialista como el estadounidense a otro que no lo es. Es necesario codificar buenas prácticas para erradicar injustificables presiones sobre los militantes o la no neutralidad del aparato. No estaría mal repensar cosas como los avales necesarios, los plazos de campaña o los medios para debates. Y todo ello, sin desconocer los móviles en torno al poder que se dan en política, pero sí cultivando la lealtad al proyecto que la común militancia supone. La declaración del presidente Zapatero, reconociendo que no tenía razón cuando apostó como lo hizo por la candidata perdedora, no se debe pasar por alto. Aprender a no tener razón en el continuo aprendizaje colectivo de la democracia es estar en el camino de ofrecer a la sociedad el partido socialista que muchos buscan por la izquierda.
El modo de organización de partidos que conocemos nace en el siglo XIX y adopta diversas formas a lo largo del XX (partido de masas, de cuadros, de clase, interclasista, revolucionario, reformista, etc.), con un denominador común: verticalismo y excesiva centralización de las decisiones. Los avances democráticos y una conciencia ciudadana más madura han contribuido a que se perciba como obsoleta una organización así. Por ello, en la crítica actual a los partidos entran más ingredientes que los que traía a colación Robert Michels cuando denunciaba su oligarquización. Aparte otros motivos, es causa de desafección política la falta de democracia interna en partidos que han de ser cauces de participación democrática. Toda innovación para superar ese déficit es “inteligente”.
Hemos podido constatar todo eso en las recientes elecciones primarias que el PSOE ha celebrado para elegir algunos candidatos a alcaldías y presidencias de comunidades autónomas. El caso más relevante ha sido el de Madrid, donde Tomás Gómez, secretario de los socialistas madrileños, ha ganado frente a la ministra Trinidad Jiménez. Mucho se puede aprender y mucho hay que mejorar. Habría que adaptar mejor procedimientos importados de un sistema presidencialista como el estadounidense a otro que no lo es. Es necesario codificar buenas prácticas para erradicar injustificables presiones sobre los militantes o la no neutralidad del aparato. No estaría mal repensar cosas como los avales necesarios, los plazos de campaña o los medios para debates. Y todo ello, sin desconocer los móviles en torno al poder que se dan en política, pero sí cultivando la lealtad al proyecto que la común militancia supone. La declaración del presidente Zapatero, reconociendo que no tenía razón cuando apostó como lo hizo por la candidata perdedora, no se debe pasar por alto. Aprender a no tener razón en el continuo aprendizaje colectivo de la democracia es estar en el camino de ofrecer a la sociedad el partido socialista que muchos buscan por la izquierda.
José Antonio Pérez Tapias
(Publicado en el diario Granada Hoy el 7 de octubre de 2010)
(Publicado en el diario Granada Hoy el 7 de octubre de 2010)

4 comentarios:
De interés esta reflexión, esperemos que los que la tienen que leer tengan tiempo para leerla y también para asumir algún postulado.
Señor Tapias, ¿me puede usted decir en que momento el PSOE que conocemos desde la transición ha sido de izquierdas?, recuerde usted su cambio de aptitud ante la OTAN, la venta de 47 empresas públicas en época de Felipe, o las frases de Solgchaga de la España del pelotazo. Con todo mi respeto ustedes no tienen militantes, tienen borregos, porque lo de Madrid ha sido de verguenza, y lo que me choca es que cuando ocurren procesos parecidos para elegir candidatos en otros partidos eso lo pintan sus medios de comunicación afines como división, y sin embargo cuando lo hacen ustedes lo pintan como democarcia, en Madrid ha habido todo tipo de barbaridades para ganar el voto de la militancia, ¿que tipo de democarcia representan ustedes?. y en estos momentos que estan haciendo ustedes en política nacional, es una verguenza su reforma laboral, un ataque a los derechos de los trabajadores, y siguen empeñados en aumentar la edad de jubilación. Señor Tapias para hacer políticas de derechas es mas válido el PP, ustedes van a hundir a la izquierda.
por favor no censure mis palabras y publiquelas
que pasa señor Tapias no le gusta a usted publicar comentarios que critiquen a su partido por la izquierda, me puede usted decir donde han dejado su corte socizldemocrata, porque el corte socialista hace tiempo que lo abandonaron, desde suresnes. Entre ustedes y la derecha no existe diferencia, ademas usted censura igual que la extrrema derecha cualquier comentario o pregunta incómoda.
¡Al fin algo interesante!. Últimamente algunas voces inteligentes están planteando el tema que tratas, José Antonio. Pués sí, parece que la sociedad está pidiendo a gritos que los partidos políticos sean algo más democráticos, que den los pasos necesarios para que exista interés en participar en algo más, habrá que abordar la independencia y la fuerza de los sindicatos, habrá que hacer la lectura de los niveles de abstención en las elecciones, habrá que reflexionar sobre el "clientelismo" político, habrá que abordar reformas, entre ellas la de la Constitución del 78, apuntando al Título II para empezar, y entre estas y otras cuestiones se podrá empezar a despertar del "maldito letargo" al que parece estar condenado históricamente este país, con un potencial increíble y que vuelve a caer sistemáticamente en manos de la "derecha española", por ciclos económicos, también por errores... Y estos cambios los tendrá que liderar el partido socialista en este país, en España, por qué no.
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