martes, 8 de junio de 2010

Debate y disciplina de voto

La leal disciplina de voto requiere una real disciplina de debate. Es decir, debemos obligarnos en el Partido y el Grupo Parlamentario Socialista a un diálogo en serio sobre las medidas que aprobamos, incluidas, por supuesto, las que tienen que ver con el ajuste que se lleva a cabo por nuestro gobierno en estos tiempos duros de una crisis que no cesa.

Es necesario debatir, además y previamente a votar en el caso de las diputadas y diputados, para armar nuestro discurso y no quedar enmudecidos ante la pura y nuda presión de los hechos. Éstos, como estamos viendo en el día de hoy, son tales que implican en el conjunto de Europa una especie de "locura de los ajustes". Estados impotentes para resistir el chantaje de los mercados -que, insanciables, pasan de exigir unas reformas a exigir otras (de gasto público, laboral, del sistema de pensiones, etc.)- van cediendo una y otra vez a ese proceso en que se aprietan de continuo las tuercas de reformas que, bajo la pretensión de reducir el déficit y achicar la deuda pública, apuntan más allá hasta cuestionar radicalmente políticas sociales y de inversión pública. El peligro, no sólo social, sino económico ya ha sido señalado, entre otros por Stiglitz en su reciente visita a la Fundación Ideas: las medidas de ajuste unilateralmente obsesionadas con la estabilización nos van a hundir en la recesión desde el momento en que impedirán el crecimiento. ¿No es ése motivo suficiente para repensar lo que hacemos, dedicándole tiempo y energía. ¿O sólo hay una sola línea política posible? Me resisto a pensar que sea así, aun siendo consciente de la "extorsión" que supone el dilema al que nos han enfrentado los mercados: o ajuste o caos.

La situación es tal que, de manera análoga a cómo en los noventa, tras la caída del Muro de Berlín, se vivió una "revolución conservadora", hoy estamos en los comienzos de lo que puede ser una terrible "revolución neoliberal" que haga estragos encumbrando al mercado, socavando la democracia y acabando con el Estado de bienestar. Ése es el reto que tenemos delante y de ahí la necesidad imperiosa de activar un discurso que le pueda hacer frente. Si no es así se nos hundirá el proyecto socialista que debemos hacer valer también en tiempos de crisis. Es más tendremos graves dificultades para, ante la opinión pública, mantener un discurso mínimamente socialdemócrata que pueda defender lo hasta ahora realizado.

Nos vemos en la necesidad de hacer estas reflexiones cuando un azar un tanto malévolo nos ha traído a una semana en la que, a la vez que en el Congreso de los Diputados el Grupo Parlamentario Socialista va a llevar a cabo la más que justificada celebración de la llegada de Pablo Iglesias como diputado al parlamento español hace cien años, también tenemos en el día de hoy una huelga de funcionarios que, además, puede ser prolegómeno de una huelga general -ojalá no-. Como socialistas y como miembros de UGT nos vemos con nuestro espíritu escindido. Ello es otra razón más para acometer un debate en serio que nos libre de hundirnos en situaciones políticamente esquizoides, y así lo he manifestado, junto con todo lo anterior, en la reunión de esta mañana del Grupo Parlamentario Socialista del Congreso.

2 comentarios:

Antonio dijo...

Comparto el planteamoiento que os anima a demandar lealtad en el debate de cuestiones de tanto calado, pero mucho me temo que no sea bien interpretado y compartido por quienes atendiendo a sus responsabilidades de dirección política deberían ser los principales promotores del debate interno.

No me gusta la disciplina de voto, prefiero (como muchos compañeros) la corresponsabilidad emanada del debate autocrítico que genere enriquezca una posición de sitesis representativa, fortaleciendo así la eficacia de nuestro discurso político.

Pero la verdad es que son tantas las decepciones que he sufrido a lo largo los últimos tiempos, que la frustración ha conseguido bloquearme en la acción militante. De ahí mi escepticismo.

Sin embargo es tan importante lo que hay en juego, que sacaré como pueda fuerza de voluntad e intentaré tornar la frustración en rebeldía.

Animo y salud. compñeros

Paco Piniella dijo...

Mañana hace cien años del primer diputado que era el fundador del PSOE y de la UGT, ahora la UGT hace huelga general a un gobierno del PSOE. Esto nos debe hacer reaccionar.