

Es un tema recurrente el de la crisis de la socialdemocracia. Ya Rosa Luxemburg se expresó en esos términos. Lo cierto es que, si mucho se le debe a la socialdemocracia, mucho se la echa de menos en estos tiempos. Se puede decir que en un rato hemos pasado de hablar de la crisis del neoliberalismo -la suya y la por él generada- a hablar de nuevo de crisis de la socialdemocracia. Así lo hicimos, por ejemplo, a la vista de los resultados de los partidos socialdemócratas en general en las últimas elecciones europeas y así lo volvemos a hacer ahora ante la situación concreta a la que nos ha traído la crisis, con el ingrediente añadido del Plan de ajuste decretado por el gobierno de Zapatero.
A la vista de todo ello Josep Ramoneda profundiza en lo que supone la carencia de un programa económico socialdemócrata como carencia puesta de relieve en las mismas medidas tomadas bajo la presión de los mercados, en especial la consistente en la congelación de las pensiones. De "gran error" califica Ramoneda dicho asunto, señalando de camino cómo traspasa ciertas banderas a un PP que no va a dejar de utilizarlas populista y electoralistamente. El periodista del Dietario desgrana sus argumentos en un reciente artículo en El País con ese mismo título (http://www.elpais.com/articulo/espana/gran/error/elpepinac/20100603elpepinac_9/Tes/).
Para seguir profundizando en el diagnóstico, entre análisis que no cesan, puede leerse con provecho el artículo de hoy en el mismo periódico que nos presenta Mario Trinidad: "Consejos a un gobierno entre tinieblas"
(http://www.elpais.com/articulo/opinion/Consejos/Gobierno/tinieblas/elpepuopi/20100605elpepiopi_5/Tes)
Creo que vendría bien tenerlos en cuenta.
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