
Como decía aquél, lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible. Por eso no hay manera de convencer a la ciudadanía de que el giro dado en materia de pensiones con la propuesta de jubilación a los 67 años es algo coherente con una política de izquierda. El colmo es que, como era de prever, no sólo es criticado por la izquierda, incluida la que formamos quienes militamos en el PSOE, sino también por la misma derecha, que no va a dejar pasar esa oportunidad de recoger los frutos electorales de tal zarandeo ideológico. Lo que faltaba es que el PP se quedara con la patente de aumentar la edad de jubilación pero sólo para quienes opten por ello de manera voluntaria y con incentivos. Por lo pronto, el profesorado de primaria y secundaria ya se ha puesto a decir lo que piensa al respecto. Y en estas cuestiones, como en todas, no vale responder, como otrora se hacía, que no hay más que una política posible. Eso no es así ni en tiempos de crisis. Buena muestra de ello ofrece Jordi Sevilla en un reciente artículo que no ha pasado desapercibido para muchos compañeros: "Pensiones: cambiar la lógica del sistema". Se trata de una propuesta que sin duda lleva el cuño de la tradición socialdemócrata, sin achicarse ante los designios de neoliberales ya confesos, ya camuflados, que vuelven a la carga.
Precisamente, sobre cómo los neoliberales han vuelto a señalar el orden del día, y concretamente en este tema de las pensiones, puede leerse con provecho el artículo de Juan Francisco Martín Seco, "Davos y las pensiones", en Público. No hace falta decir que los neoliberales marcan el rumbo de la derecha y hacia ahí quieren torcer el curso de nuestra política. Ceder, girando a la derecha, es preparar el camino a la derecha -aunque se ponga a llevar la contraria para desgastar a quien le hace el trabajo sucio-. Esto es más que sabido, pero no por ello se sacan las debidas conclusiones por tantos sedicentes socialdemócratas. Para comprobar si se sacan o no debidas conclusiones vamos a tener en breve la ocasión de verlo en lo que respecta a la reforma laboral. Las medidas "valientes" anunciadas por la Vicepresidenta, ¿llevarán marca neoliberal o impronta socialdemócrata? Si el neoliberalismo vuelve a marcarnos el paso, y sus voceros no ocultan sus intenciones, lo que venga después es previsible -más allá de exabruptos al modo de un Barreda temeroso-. Por tanto, giro a la derecha, no. Prohibido para la izquierda que quiera ser izquierda.



4 comentarios:
Estoy en total acuerdo contigo, José Antonio.
Uno de los fines por los que un partido socialista (de izquierdas) debe empeñarse es por la educación, la formación, la culturización en suma de las masas populares entre las que se encuentran la inmensa mayoría de los asalariados, sus parejas y sus hijos.
El otro gran motivo a dejarse las pestañas en la tarea, es el de elevar el nivel de bienestar de esas mismas capas, o dicho de otro modo, de los que nunca tuvieron un buen nivel de bienestar y llevan trabajando desde los 14 años. (Ese es mi caso, pero a mi lado hay ejemplos más dramáticos. Soy del medio rural campesino).
Es más de izquierdas acortar la vida laboral o cuando menos, mantenerla en donde está ahora, que extenderla varios años más. Para este viaje no se necesitaban las alforjas de un gobierno que debiera ejercer de izquierdas —tanto en la pintura exterior de la carrocería como en el chasis—.
Cada vez estamos más sumidos en el puro ucedismo (de UCD) y con las acciones de gobiernos felipistas y zapateristas, estamos quitándole su espacio a la derecha y empujándola hacia la extremaderecha peligrosamente.
Saludos
Me alegra leer estas palabras. Somos muchos los que desde fuera del PSOE nos empeñamos en decirle a mucha gente que no cree ya en él que en su seno hay mucha izquierda todavía y que hay que confiar y ayudar a los militantes socialistas trabajan para evitar la deriva hacia el neoliberalismo.
¡Animo!
Hoy como tantas veces coincidimos y a veces me pregunto ¿qué hacemos en el PSOE? o ¿qué hace el PSOE?
Uff que facil se lo ponemos a Rajoy.
Fernández Tapias, ten la convicción de que somos muchos los socialistas que andamos cabreados, muy cabreados, no sólo por los asuntos que pone a debate el Gobierno sino por cómo los pone y cómo intentar rectificarlos, dar marcha atrás, produciendo más confusión y desapego en sus afiliados y votantes.
Sobre pensiones: si el asunto no es urgente, ¿por qué los socialistas no proponemos esa propuesta más progresistas, más justa, más de futuro: las pensiones como la educación, como la salud,el seguro de desempleo... es un derecho, un derecho de todos los ciudadanos ... pues finánciese con los impuestos de todos los ciudanos.
Hay tiempo para debatir, concretar y convencer.
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