
En la Comisión de Cooperación Internacional al Desarrollo del Congreso de los Diputados hemos aprobado por unanimidad de todos los grupos parlamentarios una Proposición No de Ley instando al Gobierno a que mantenga, y si procede incremente, la ayuda a Cuba para la reconstrucción de las zonas que hace un año quedaron dañadas por los huracanes Gustav, Ike y Paloma. La ayuda humanitaria de emergencia debe tener continuidad como ayuda a ese desarrollo al que el pueblo cubano aspira y tiene derecho a pesar de las dificultades que ha de afrontar.
A continuación se puede ver el texto con que fue justificada la PNL que ha sido aprobada:
Proposición no de Ley sobre medidas encaminadas a facilitar la canalización de la ayuda humanitaria en Cuba, que permita a sus habitantes hacer frente en mejores condiciones a los graves destrozos ocasionados por los huracanes Gustav, Ike y Paloma
Comisión de Cooperación para el Desarrollo
Congreso de los Diputados, Madrid, 24 de septiembre de 2009
Justificación y defensa de la Proposición No de Ley
Hace un año tuvimos noticia de cómo la acción de los huracanes Gustav, Ike y luego un tercero al que se bautizó como Paloma, combinando destructivamente vientos, lluvias e inundaciones a su paso prácticamente por todo el país caribeño, convirtieron sus efectos en la más devastadora emergencia de la historia reciente de estos fenómenos meteorológicos en Cuba. Así se pudo apreciar a la vista de la magnitud de los efectos de la furia de la Naturaleza desatada con ellos. Bien sabemos que en casos como ésos la “madre Naturaleza” adopta un rostro adusto de airada “madrastra” que sin compasión castiga a sus hijos. Diríamos que injustamente, si la noción de justicia fuera pertinente ante las tragedias que suponen los desastres naturales.
Precisamente algunas cifras nos permitieron hacernos cargo de la magnitud del desastre: más de dos millones y medio de evacuados, 450.000 viviendas dañadas y decenas de miles totalmente destruidas, la mayor parte de los cultivos afectados, cientos de kilómetros de líneas eléctricas en el suelo, almacenes e industrias sin techo, miles de escuelas y otras instituciones sociales destruidas o afectadas parcialmente. El país quedó literalmente desvastado, como nunca antes, en lo que pueden recordar varias generaciones, había sucedido. Su infraestructura económica, social y muy concretamente habitacional resultó seriamente dañada, lo cual vino a incrementar sobremanera las dificultades de un país en el complejo trance de reestructurar su economía y atender a su población en medio de una notable carencia de bienes y recursos. El Gobierno de La Habana cifró en 10.000 millones de dólares la destrucción dejada por los ciclones.
La ayuda internacional fue necesaria para Cuba. Ciertamente, el dispositivo de protección civil, la capacidad de organización y la cultura de la población cubana ante estas amenazas meteorológicas, evitaron cifras considerables de muertes, pero la recuperación real lleva mucho tiempo y requiere de recursos que el país no tiene. La cuestión que hoy se nos plantea es que la ayuda humanitaria entonces proporcionada a los cubanos debe proseguir, más allá de la coyuntura, como eficaz ayuda al desarrollo, y ello sin merma del reconocimiento de los logros sociales acumulados por la sociedad cubana, del reconocimiento explícito de los potenciales de la misma para el desarrollo futuro que necesita, aunque con la clara conciencia de las dificultades que presenta el sistema económico imperante en Cuba. Son tales dificultades las que se incrementan en tiempos de crisis global, y hay que cooperar con los habitantes de la isla para que, como decía el economista cubano Oscar Espinosa, las convulsiones económicas internacionales no sean otro huracán aún peor para la precaria situación de la isla.
De todas formas, por si alguien piensa que pasó el momento de expresar y hacer operativa la intención que mueve a esta PNL, bien puede decírsele que, como señala el tan reconocido refrán castellano, “nunca es tarde si la dicha es buena”. Es decir, no es tarde para seguir ayudando a Cuba. Sabemos, por lo demás, que el rastro de destrucción y dolor que dejan las catástrofes naturales perdura mucho más allá de lo que duran sus efectos mediáticos. Podemos decir, aprovechando la ambivalencia semántica de algunas palabras, que la solidaridad con quienes padecen esas catástrofes no puede quedar “mediatizada” por la sola atención que en el momento de los hechos prestan los medios a lo ocurrido.
Precisamente cabe recordar que España ha canalizado la ayuda humanitaria a Cuba, en caudal más que notable, a través de la AECID desde el centro logístico humanitario de la Cooperación Española en América Latina, situado en Panamá, coordinando el envío de ayuda con el sistema de las Naciones Unidas, operativo que también se puso en marcha hacia Jamaica y Haití, como consecuencia de los sucesivos huracanes que por aquellos meses asolaron la zona.
Es pertinente traer a colación que desde España se enviaron dos fletes de envíos humanitarios a La Habana, respectivamente con 15 y 21 Tm de ayuda de emergencia. También debe dejarse constancia de los fondos librados a la Oficina Técnica de Colaboración en la Habana de la AECID, por importe de 100.000 euros para equipamiento de Brigadas de construcción y compra de materiales, cosas ambas de las que en su momento se dio cumplida información al Diputado D. Salvador Armendáriz, entonces del PP y hoy del Grupo Mixto. Sin embargo, hay más, como después se pudo informar al Diputado Sr. Xuclá, de CiU:
- Envío de dos aviones con ayuda humanitaria de emergencia, desde el mencionado Centro Logístico de Panamá, por valor global de 420.000 euros.
- Envío de cubiertas para viviendas, por valor de 200.000 euros, a través de convenio entre Cruz Roja Española y la AECID.
- Realización de proyecto de construcción de infraestructuras educativas en Isla de Juventud por valor de 300.000 euros, a través del Ministerio cubano para la Inversión Extranjera y la Colaboración Económica.
- Equipos y herramientas de construcción por valor de 100.000 euros canalizada a través del mismo Ministerio con destino a la provincia de Pinar del Río, especialmente afectada por los huracanes.
Además, de manera complementaria, también se han movilizado recursos a través de Programa Mundial de Alimentos por un montante de 1.000.000 de euros.
A eso se suma la colaboración al fondo multilateral del PNUD por un valor de 570.000 euros.
Más la cantidad de 25.000 euros aportada con el mismo criterio de multilateralidad a la OMS para infrestructuras sanitarias en Isla de la Juventud.
Todo ello suma una cantidad de 1.800.000 euros.
Obviamente, desde otras agencias donantes y desde la sociedad civil de muchos países, incluidas las de Estados Unidos, se han organizado también a lo largo del año acciones solidarias. A veces la canalización de las mismas encontró dificultades, pero al final se ha ido venciendo muchas de esas dificultades hasta desplegar dicha canalización operativos similares. Hay que hacer hincapié en cómo a raíz de circunstancias tan duras para la población de la isla caribeña, la Administración estadounidense, impulsada por el gobierno del presidente Obama, ha ido dando pasos importantes para mejorar los envíos de ayuda a Cuba y para facilitar las comunicaciones y relaciones entre cubanos del interior de la isla y sus familiares en el exterior. Por ello, si antes decíamos que “nunca es tarde si la dicha es buena”, ahora podemos recordar, con el viejo refranero, aquello de la necesidad que se ve trocada en virtud. La necesidad urgente de la ayuda humanitaria se ha ido convirtiendo en medidas con virtuosa fuerza –la expresión es un tanto redundante- para la flexibilización de las relaciones internacionales entre Cuba y su entorno y para una mayor apertura de la sociedad cubana. En ese sentido, desde España podemos valorar positivamente que, aunque al hilo de acontecimientos que conllevan dolor y destrucción, se hayan podido abrir paso caminos de diálogo más expeditivos, dentro y fuera de la isla.
No estará de más traer a esta Cámara un breve comentario sobre el reciente concierto organizado en Cuba por el cantante Juanes, al que han acompañado voces tan cualificadas como las de Aute o Miguel Bosé, por citar algunas españolas. Ha sido un concierto convocado bajo el rótulo de “Concierto por la paz”, y en ese sentido ha sido vivido por cantantes y público y apreciado por la mayoría de quienes seguíamos el evento desde lejos: se trataba de cantar por la paz entre individuos y pueblos, dentro y fuera de una isla, donde las cosas se mueven a pesar de lo que algunos no quieren ver, deseando todos que se muevan con paso diligente hacia lo mejor para sus ciudadanos. Son pasos hacia una normalización de relaciones humanas de todo tipo, personales, sociales y políticas, que nos permitirán decir al cabo del tiempo que también la apertura es sutilmente revolucionaria.
Cuba está viviendo momentos difíciles, cuya gravedad se vio acentuada por los huracanes que soportó. Es fácil acordarse ante esas circunstancias de aquellos versos de José Martí en los que con su lenguaje simbólico anticipador del modernismo decía que había visto “al águila herida/ volar al azul sereno”, para después continuar diciendo que había visto también “morir en su guarida/ la víbora del veneno”. La Cuba de nuestros días también podemos verla como águila herida por los azotes de vientos huracanados, pero a la vez también podemos ver cómo el veneno de un injusto embargo de décadas empieza a disolverse a la vez que también comienza a desaparecer el acumulado en un lugar como Guantánamo, convertido en un penal cuya existencia, gracias de nuevo akl coraje político del nuevo presidente estadounidense, va tocando a su fin. Es el momento en que, a pesar de desastres naturales que entorpecen aún más el desarrollo al que las cubanas y cubanos aspiran, éstos han de poder reforzar sus esfuerzos de cambio para alcanzar las metas de justicia y dignidad a la que como ciudadanos aspiran.
Por ello, de cara a una ayuda humanitaria que quiere dar paso a un reforzamiento de la ayuda al desarrollo, hay que reconocer que quedan por resolver todavía ciertas restricciones derivadas de relaciones políticas entre países –concretamente, de las de Cuba con EEUU-, las cuales, en tanto siguen afectando a las respectivas sociedades, repercuten sobre el coste y la eficacia de la ayuda. En este sentido, abogando por el derecho de todos los cubanos a ayudar a sus familiares y compatriotas en la isla, nos hemos hecho cargo de las iniciativas ciudadanas puestss en marcha por cubanos de muy diferente adscripción ideológica, dirigidas a los respectivos Gobiernos de Cuba y de los Estados Unidos, especialmente esperanzadas en relación a lo que la nueva Administración estadounidense puede dar de sí bajo la presidencia de Barack Obama. Lo inmediato es que fluya una sin restricciones la ayuda humanitaria y que cuajen las acciones de solidaridad de cooperación para el desarrollo.
Por todo ello, se presenta la siguiente:
PROPOSICIÓN NO DE LEY
“El Congreso de los Diputados insta al Gobierno a:
- Continuar facilitando a través del centro logístico humanitario de la Cooperación española en Panamá, la canalización de ayuda humanitaria hacia Cuba que distintos donantes solicitan coordinar a través de dicho operativo.
- Impulsar medidas y apoyar ante la UE, organismos multilaterales y agencias de Naciones Unidas que correspondan, acciones dirigidas a incrementar el esfuerzo conjunto de la comunidad de donantes en solidaridad con el pueblo cubano, con el fin de articular una acción coherente, coordinada y complementaria, que permita además trabajar en las tareas de reconstrucción futura del país de forma alineada y más integral.
- En el marco de dichas actuaciones y, atendiendo a las voces de la sociedad civil que han venido llamando la atención sobre las restricciones que actualmente limitan la canalización de la ayuda humanitaria, especialmente la que se realiza a través de Estados Unidos hacia Cuba, se utilicen asimismo las vías de negociación y mediación diplomáticas que resulten más adecuadas para facilitar un acuerdo humanitario y operativo en este sentido”.
José Antonio Pérez Tapias
Diputado del Grupo Parlamentario Socialista
PS: En el debate parlamentario, fue aceptada una enmienda transaccional entre el Grupo Socialista y el Grupo Popular, en virtud de la cual se añadieron al texto de la PNL propuesto por el primero las líneas siguientes:
Tras el primer punto de la PNL:
“…, ayuda humanitaria que ha de contar con los medios necesarios para llegar efectivamente a los afectados por los huracanes”.
Tras el Segundo punto de la PNL:
“A la vez, todo ello ha de verse acompañado por el impulso a los esfuerzos dirigidos a potenciar el respeto a los derechos humanos en Cuba y a reforzar los cambios tendentes a una democratización efectiva”.
Añadidas estas dos enmiendas transaccionales y una vez sometida a votación, la PNL fue aprobada por unanimidad de los representantes de todos los grupos parlamentarios en la sesión de hoy, 24 de septiembre de 2009, de la Comisión de Cooperación Internacional para el Desarrollo del Congreso de los Diputados.