martes, 29 de septiembre de 2009

Interesantes declaraciones de la ministra Salgado

Foto EFE
En la presentación de los Presupuestos Generales del Estado ante el Grupo parlamentario socialista, la Vicepresidenta segunda y ministra de Economía Elena Salgado, una vez expuestos los datos principales de ingresos y gastos para el ejercicio 2010, ha hilvanado algunas reflexiones de interés, de las cuales destaco algunos puntos que van más allá de los normalmente destacados en torno a austeridad en el gasto, compromiso con las políticas sociales y apoyo a la inversiñon productiva, en especial para un nuevo modelo de crecimiento, como criterios que inspiran el Proyecto del gobierno.

Esos puntos que quiero subrayar son dos:

- Hay margen para la negociación de determinados aspectos importantes de los presupuestos en el trámite parlamentario. Con prudencia, para evitar indeseables desplazamientos de capitales, en el debate parlamentario se podrá tratar la conveniencia de subir la tributación de las SICAV. También habrán de contemplar los parlamentarios la conveniencia de que los 400 euros de devolución fiscal se mantenga la cantidad que se estime con criterios de proporcionalidad en el caso de rentas bajas a las que tal devolución pueda aplicarse. Son dos cuestiones importantes ante las que ha manifestado que pueden tratarse con cierta flexibilidad.

- La necesidad de reforzar la "conciencia fiscal" de la sociedad española. Ahí la ministra ha dado de lleno en el clavo, insistiendo en la necesidad de aprovechar el debate sobre impuestos y política fiscal en general para consolidar una fiscalidad justa más allá de coyunturas. Los impuestos son necesarios no sólo para cubrir en un momento dado el déficit del Estado, sino para sostener adecuadamente las políticas sociales y todo el gasto social que supone un Estado de bienestar decente. Es una cuestión fundamental de solidaridad que hace ver los impuestos como algo necesario y no meramente instrumental. Podemos añadir: para hacer posible un gasto con sentido redistributivo habremos de mantener unos impuestos también con una función redistributiva.

Conclusión que debemos sacar, supuesto que nos encaminamos hacia una fiscalidad equilibrada en lo que se refiere a rentas del trabajo y rentas del capital: pagar impuestos es cuestión de justicia económica. Por ello lo defendemos desde la izquierda.


lunes, 28 de septiembre de 2009

Esperanzadora tarea del socialismo portugués



Lo primero que hay que hacer es felicitar a nuestros compañeros del PSP por su victoria electoral con José Socrates a la cabeza. Es verdad que han perdido la mayoría absoluta, pero lo contrario -matenerla- era difícilmente esperable en medio de la crisis en la que estamos. Conseguir 94 escaños de 230 es un buen resultado, aunque obligue al ganador a adentrarse en las complicadas aguas de las alianzas postelectorales.

¿Pactará el PSP con el Bloc de Esquerda, formación que se ha mostrado emergente en estos comicios? Muchos pensamos, también fuera de Portugal, que estaría bien esa solución para avanzar en políticas de izquierda, dejando atrás las políticamente fraudulentas soluciones neoliberales. Por lo demás, ya se ha visto que la derecha constituida por el mismo PSD de Manuela Ferreira es un tanto trasnochada e intransigente, y desde luego con pocas ganas de colaborar con el país con el que se comparte una larga frontera, cuando lo que hace falta precisamente es una cooperación regional aún más estrecha para lograr una mejor ubicación conjunta en el seno de la UE.

La conclusión que a su vez constituye un denominador común con lo ocurrido en Alemania, por más que allí el SPD haya salido derrotado, es que en la izquierda hemos de aprender en serio a conjugar nuestra propia pluralidad. El futuro del socialismo democrático se juega en gran medida en el logro de esa capacidad para contribuir eficazmente a la articulación del pluralismo de la izquierda.

domingo, 27 de septiembre de 2009

Hay que reflexionar sobre la "derrota amarga" del SPD


El candidato del SPD, F.-W. Steinmeier -hasta ahora ministro de Exteriores en el gobierno de coalición, que ya es pasado, con la CDU de Merkel- ha reconocido la "derrota amarga" sufrida por la socialdemocracia alemana en las elecciones de hoy. La caída de casi un 10% de apoyo electoral y la diferencia de otro 10% que la CDU saca al SPD, obligan a ese reconocimiento sin paliativos. Las cuestiones que tal derrota plantea no son sólo problema de los socialdemócratas alemanes, sino que son de todos los socialistas y socialdemócratas europeos. Recordemos que ese resultado tuvo un anticipo en las cercanas elecciones europeas. Algunas cuestiones que en torno a la difícil situación de la socialdemocracia europea se pueden plantear, sin pretensiones de exhaustividad, son:
- ¿Por qué gana la derecha en tiempos de crisis en los que se están aplicando soluciones propuestas por la izquierda?
- ¿Por qué no ha apreciado el electorado en términos suficientemente positivos la participación del SPD en el gobierno de coalición con la CDU, teniendo a Angela Merkel al frente?
- ¿Por qué la izquierda no es capaz de proponer desde la campaña misma una política de alianzas entre SPD, Die Linke y los Verdes, como han hecho los democristianos en relación a los liberales?
- ¿Por qué no logra la socialdemocracia europea presentar en países como Alemania un proyecto político atractivo como para generar el apoyo de la ciudadanía en la medida necesaria para gobernar?
- Las circunstancias de cada país son específicas, pero aun así cabe preguntarse si y hasta dónde el retroceso sufrido por el SPD puede afectar a otros partidos socialistas y socialdemócratas europeos.
Afortunadamente, los resultados en la jornada electoral de hoy en Portugal son muy distintos: una esperanzadora victoria, aunque sea victoria que anticipa una legislatura complicada. Mañana toca hablar de ellos.

sábado, 26 de septiembre de 2009

Asamblea ONU que sabe a mucho y G20 que sabe a poco





La semana ha sido internacionalmente intensa. En cuanto a los resultados, la valoración ha de ser más matizada. Por una parte, la Asamblea de Naciones Unidas nos ha brindado importantes discursos, empezando por el de Obama y su decidida apuesta por el desarme nuclear. Eso hace época, pues es un paso cruacial para el "enfriamiento" de la Guerra Fría, que aún mantenía ciertos rescoldos después de viente años de la caída del Muro de Berlín. Si eso ha venido acompañado por la inteligente decisión del presidente de los EEUU de dar marcha atrás en lo que respecta al proyecto del escudo antimisiles que se iba a montar en Polonia, mejor que mejor, pues ha dado pie a que Rusia se sume al desarme nuclear y a la actuación conjunta frente a las más que aventuradas decisiones pronucleares del actual gobierno de Irán.

El presidente Zapatero ha tenido un buen discurso en la ONU, con el énfasis puesto en temas fundamentales que están en el orden del día mundial: multilateralismo solidario -en adecuada longitud de onda con Obama-, alianza de civilizaciones -¡es hora de avanzar en su concreción política!-, defensa de un Estado palestino -algo en lo que hay que insistir con suficiente coraje político-, situación de Afganistán -diciendo que la solución no puede ser sólo militar-, golpe antidemocrático en Honduras -aquí vinieron aplausos a reforzar la declaración del presidente español- y necesidad de afrontar con seriedad el cambio climático, de consecuencias de mayor alcance que las de la actual crisis política.

Y de Nueva York a Pittsburgh, a la reunión del G20, que definitivamente deja atrás el minoritario foro del G8, inservible con su elitismo para el mundo globalizado en el que ya estamos. Pero en esta reunión, la tercera del G20 en un año de crisis, los resultados dejan mucho que desear. Mucho se dice de regulación del sistema financiero internacional, pero se concreta poco. Nadie quiere meter mano al espinoso tema de los paraísos fiscales. Todos hablan de limitar los bonus que cobran los ejecutivos de los bancos, pero todo se queda en recomendaciones con poco peso y en propuestas de controles sin capacidad sancionadora. De nuevo aparecen ahí las diferencias entre la Europa continental y el mundo anglosajón.

Conclusión: ¡cuidado, que los neoliberales se están reponiendo y ya salen de detrás de la cortina para tratar de dominar la escena otra vez!

Y una observación: Sarkozy ya no dice nada de la "refundación del capitalismo".

Más una necesidad: que la UE llegue a este foro mundial con una voz coordinada. ¿Mucho pedir?

jueves, 24 de septiembre de 2009

Ayuda a Cuba aprobada por unanimidad






En la Comisión de Cooperación Internacional al Desarrollo del Congreso de los Diputados hemos aprobado por unanimidad de todos los grupos parlamentarios una Proposición No de Ley instando al Gobierno a que mantenga, y si procede incremente, la ayuda a Cuba para la reconstrucción de las zonas que hace un año quedaron dañadas por los huracanes Gustav, Ike y Paloma. La ayuda humanitaria de emergencia debe tener continuidad como ayuda a ese desarrollo al que el pueblo cubano aspira y tiene derecho a pesar de las dificultades que ha de afrontar.


A continuación se puede ver el texto con que fue justificada la PNL que ha sido aprobada:


Proposición no de Ley sobre medidas encaminadas a facilitar la canalización de la ayuda humanitaria en Cuba, que permita a sus habitantes hacer frente en mejores condiciones a los graves destrozos ocasionados por los huracanes Gustav, Ike y Paloma

Comisión de Cooperación para el Desarrollo
Congreso de los Diputados, Madrid, 24 de septiembre de 2009

Justificación y defensa de la Proposición No de Ley

Hace un año tuvimos noticia de cómo la acción de los huracanes Gustav, Ike y luego un tercero al que se bautizó como Paloma, combinando destructivamente vientos, lluvias e inundaciones a su paso prácticamente por todo el país caribeño, convirtieron sus efectos en la más devastadora emergencia de la historia reciente de estos fenómenos meteorológicos en Cuba. Así se pudo apreciar a la vista de la magnitud de los efectos de la furia de la Naturaleza desatada con ellos. Bien sabemos que en casos como ésos la “madre Naturaleza” adopta un rostro adusto de airada “madrastra” que sin compasión castiga a sus hijos. Diríamos que injustamente, si la noción de justicia fuera pertinente ante las tragedias que suponen los desastres naturales.

Precisamente algunas cifras nos permitieron hacernos cargo de la magnitud del desastre: más de dos millones y medio de evacuados, 450.000 viviendas dañadas y decenas de miles totalmente destruidas, la mayor parte de los cultivos afectados, cientos de kilómetros de líneas eléctricas en el suelo, almacenes e industrias sin techo, miles de escuelas y otras instituciones sociales destruidas o afectadas parcialmente. El país quedó literalmente desvastado, como nunca antes, en lo que pueden recordar varias generaciones, había sucedido. Su infraestructura económica, social y muy concretamente habitacional resultó seriamente dañada, lo cual vino a incrementar sobremanera las dificultades de un país en el complejo trance de reestructurar su economía y atender a su población en medio de una notable carencia de bienes y recursos. El Gobierno de La Habana cifró en 10.000 millones de dólares la destrucción dejada por los ciclones.

La ayuda internacional fue necesaria para Cuba. Ciertamente, el dispositivo de protección civil, la capacidad de organización y la cultura de la población cubana ante estas amenazas meteorológicas, evitaron cifras considerables de muertes, pero la recuperación real lleva mucho tiempo y requiere de recursos que el país no tiene. La cuestión que hoy se nos plantea es que la ayuda humanitaria entonces proporcionada a los cubanos debe proseguir, más allá de la coyuntura, como eficaz ayuda al desarrollo, y ello sin merma del reconocimiento de los logros sociales acumulados por la sociedad cubana, del reconocimiento explícito de los potenciales de la misma para el desarrollo futuro que necesita, aunque con la clara conciencia de las dificultades que presenta el sistema económico imperante en Cuba. Son tales dificultades las que se incrementan en tiempos de crisis global, y hay que cooperar con los habitantes de la isla para que, como decía el economista cubano Oscar Espinosa, las convulsiones económicas internacionales no sean otro huracán aún peor para la precaria situación de la isla.

De todas formas, por si alguien piensa que pasó el momento de expresar y hacer operativa la intención que mueve a esta PNL, bien puede decírsele que, como señala el tan reconocido refrán castellano, “nunca es tarde si la dicha es buena”. Es decir, no es tarde para seguir ayudando a Cuba. Sabemos, por lo demás, que el rastro de destrucción y dolor que dejan las catástrofes naturales perdura mucho más allá de lo que duran sus efectos mediáticos. Podemos decir, aprovechando la ambivalencia semántica de algunas palabras, que la solidaridad con quienes padecen esas catástrofes no puede quedar “mediatizada” por la sola atención que en el momento de los hechos prestan los medios a lo ocurrido.

Precisamente cabe recordar que España ha canalizado la ayuda humanitaria a Cuba, en caudal más que notable, a través de la AECID desde el centro logístico humanitario de la Cooperación Española en América Latina, situado en Panamá, coordinando el envío de ayuda con el sistema de las Naciones Unidas, operativo que también se puso en marcha hacia Jamaica y Haití, como consecuencia de los sucesivos huracanes que por aquellos meses asolaron la zona.

Es pertinente traer a colación que desde España se enviaron dos fletes de envíos humanitarios a La Habana, respectivamente con 15 y 21 Tm de ayuda de emergencia. También debe dejarse constancia de los fondos librados a la Oficina Técnica de Colaboración en la Habana de la AECID, por importe de 100.000 euros para equipamiento de Brigadas de construcción y compra de materiales, cosas ambas de las que en su momento se dio cumplida información al Diputado D. Salvador Armendáriz, entonces del PP y hoy del Grupo Mixto. Sin embargo, hay más, como después se pudo informar al Diputado Sr. Xuclá, de CiU:

- Envío de dos aviones con ayuda humanitaria de emergencia, desde el mencionado Centro Logístico de Panamá, por valor global de 420.000 euros.
- Envío de cubiertas para viviendas, por valor de 200.000 euros, a través de convenio entre Cruz Roja Española y la AECID.
- Realización de proyecto de construcción de infraestructuras educativas en Isla de Juventud por valor de 300.000 euros, a través del Ministerio cubano para la Inversión Extranjera y la Colaboración Económica.
- Equipos y herramientas de construcción por valor de 100.000 euros canalizada a través del mismo Ministerio con destino a la provincia de Pinar del Río, especialmente afectada por los huracanes.

Además, de manera complementaria, también se han movilizado recursos a través de Programa Mundial de Alimentos por un montante de 1.000.000 de euros.
A eso se suma la colaboración al fondo multilateral del PNUD por un valor de 570.000 euros.
Más la cantidad de 25.000 euros aportada con el mismo criterio de multilateralidad a la OMS para infrestructuras sanitarias en Isla de la Juventud.
Todo ello suma una cantidad de 1.800.000 euros.

Obviamente, desde otras agencias donantes y desde la sociedad civil de muchos países, incluidas las de Estados Unidos, se han organizado también a lo largo del año acciones solidarias. A veces la canalización de las mismas encontró dificultades, pero al final se ha ido venciendo muchas de esas dificultades hasta desplegar dicha canalización operativos similares. Hay que hacer hincapié en cómo a raíz de circunstancias tan duras para la población de la isla caribeña, la Administración estadounidense, impulsada por el gobierno del presidente Obama, ha ido dando pasos importantes para mejorar los envíos de ayuda a Cuba y para facilitar las comunicaciones y relaciones entre cubanos del interior de la isla y sus familiares en el exterior. Por ello, si antes decíamos que “nunca es tarde si la dicha es buena”, ahora podemos recordar, con el viejo refranero, aquello de la necesidad que se ve trocada en virtud. La necesidad urgente de la ayuda humanitaria se ha ido convirtiendo en medidas con virtuosa fuerza –la expresión es un tanto redundante- para la flexibilización de las relaciones internacionales entre Cuba y su entorno y para una mayor apertura de la sociedad cubana. En ese sentido, desde España podemos valorar positivamente que, aunque al hilo de acontecimientos que conllevan dolor y destrucción, se hayan podido abrir paso caminos de diálogo más expeditivos, dentro y fuera de la isla.

No estará de más traer a esta Cámara un breve comentario sobre el reciente concierto organizado en Cuba por el cantante Juanes, al que han acompañado voces tan cualificadas como las de Aute o Miguel Bosé, por citar algunas españolas. Ha sido un concierto convocado bajo el rótulo de “Concierto por la paz”, y en ese sentido ha sido vivido por cantantes y público y apreciado por la mayoría de quienes seguíamos el evento desde lejos: se trataba de cantar por la paz entre individuos y pueblos, dentro y fuera de una isla, donde las cosas se mueven a pesar de lo que algunos no quieren ver, deseando todos que se muevan con paso diligente hacia lo mejor para sus ciudadanos. Son pasos hacia una normalización de relaciones humanas de todo tipo, personales, sociales y políticas, que nos permitirán decir al cabo del tiempo que también la apertura es sutilmente revolucionaria.

Cuba está viviendo momentos difíciles, cuya gravedad se vio acentuada por los huracanes que soportó. Es fácil acordarse ante esas circunstancias de aquellos versos de José Martí en los que con su lenguaje simbólico anticipador del modernismo decía que había visto “al águila herida/ volar al azul sereno”, para después continuar diciendo que había visto también “morir en su guarida/ la víbora del veneno”. La Cuba de nuestros días también podemos verla como águila herida por los azotes de vientos huracanados, pero a la vez también podemos ver cómo el veneno de un injusto embargo de décadas empieza a disolverse a la vez que también comienza a desaparecer el acumulado en un lugar como Guantánamo, convertido en un penal cuya existencia, gracias de nuevo akl coraje político del nuevo presidente estadounidense, va tocando a su fin. Es el momento en que, a pesar de desastres naturales que entorpecen aún más el desarrollo al que las cubanas y cubanos aspiran, éstos han de poder reforzar sus esfuerzos de cambio para alcanzar las metas de justicia y dignidad a la que como ciudadanos aspiran.

Por ello, de cara a una ayuda humanitaria que quiere dar paso a un reforzamiento de la ayuda al desarrollo, hay que reconocer que quedan por resolver todavía ciertas restricciones derivadas de relaciones políticas entre países –concretamente, de las de Cuba con EEUU-, las cuales, en tanto siguen afectando a las respectivas sociedades, repercuten sobre el coste y la eficacia de la ayuda. En este sentido, abogando por el derecho de todos los cubanos a ayudar a sus familiares y compatriotas en la isla, nos hemos hecho cargo de las iniciativas ciudadanas puestss en marcha por cubanos de muy diferente adscripción ideológica, dirigidas a los respectivos Gobiernos de Cuba y de los Estados Unidos, especialmente esperanzadas en relación a lo que la nueva Administración estadounidense puede dar de sí bajo la presidencia de Barack Obama. Lo inmediato es que fluya una sin restricciones la ayuda humanitaria y que cuajen las acciones de solidaridad de cooperación para el desarrollo.

Por todo ello, se presenta la siguiente:

PROPOSICIÓN NO DE LEY

“El Congreso de los Diputados insta al Gobierno a:

- Continuar facilitando a través del centro logístico humanitario de la Cooperación española en Panamá, la canalización de ayuda humanitaria hacia Cuba que distintos donantes solicitan coordinar a través de dicho operativo.

- Impulsar medidas y apoyar ante la UE, organismos multilaterales y agencias de Naciones Unidas que correspondan, acciones dirigidas a incrementar el esfuerzo conjunto de la comunidad de donantes en solidaridad con el pueblo cubano, con el fin de articular una acción coherente, coordinada y complementaria, que permita además trabajar en las tareas de reconstrucción futura del país de forma alineada y más integral.

- En el marco de dichas actuaciones y, atendiendo a las voces de la sociedad civil que han venido llamando la atención sobre las restricciones que actualmente limitan la canalización de la ayuda humanitaria, especialmente la que se realiza a través de Estados Unidos hacia Cuba, se utilicen asimismo las vías de negociación y mediación diplomáticas que resulten más adecuadas para facilitar un acuerdo humanitario y operativo en este sentido”.


José Antonio Pérez Tapias
Diputado del Grupo Parlamentario Socialista

PS: En el debate parlamentario, fue aceptada una enmienda transaccional entre el Grupo Socialista y el Grupo Popular, en virtud de la cual se añadieron al texto de la PNL propuesto por el primero las líneas siguientes:

Tras el primer punto de la PNL:

“…, ayuda humanitaria que ha de contar con los medios necesarios para llegar efectivamente a los afectados por los huracanes”.

Tras el Segundo punto de la PNL:

“A la vez, todo ello ha de verse acompañado por el impulso a los esfuerzos dirigidos a potenciar el respeto a los derechos humanos en Cuba y a reforzar los cambios tendentes a una democratización efectiva”.

Añadidas estas dos enmiendas transaccionales y una vez sometida a votación, la PNL fue aprobada por unanimidad de los representantes de todos los grupos parlamentarios en la sesión de hoy, 24 de septiembre de 2009, de la Comisión de Cooperación Internacional para el Desarrollo del Congreso de los Diputados.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Caso Benidorm: autoridad de Rubalcaba



Una vez más, la autoridad moral y política que destilan las palabras de Alfredo Pérez Rubalcaba ha quedado de manifiesto. ¿A qué me refiero? Muy sencillo: a sus declaraciones sobre la moción de censura de los concejales ex-socialistas de Benidorm. ¿Qué ha dicho nuestro veterano compañero y ministro? Que vaya "espectáculo" el que se ha dado en el ayuntamiento alicantino con la dichosa moción de censura allí presentada gracias a la imprescindible colaboración de un tránsfuga del PP. Lamenta además lo que acompaña a los hechos: que un espectáculo tan poco edificante "ayuda poco a los partidos y a la democracia". Adelanta también que el partido obrará en el futuro en consecuencia con su propia normativa respecto a todos los implicados en el caso. Y por nuestra parte podemos añadir: ¿por qué éstos no fueron antes al oculista para que les ayudara a corregir su miopía política, para mirar más allá de su municipio y de camino ver con más perspectiva lo que en él ocurre y puede ocurrir más adelante? ¿Por qué se han dejado apresar por lo que desde fuera todos hemos visto como improcedente precipitación?

De camino recordaremos al bíblico profeta Ezequiel, el cual, allá por el siglo VI a.C., en su exilio babilónico, ya recordaba a los judíos con los que compartía sufrimientos, que hijas e hijos no son culpables de los "pecados" de los padres. Pues eso, que cada cual tiene su parte, y no hay que pasar la factura a quien no ha de cargar con la deuda.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Así se cuenta la historia...

...del reciente Comité federal. Y así otros cuentan cosas importantes que tienen que decir.

Estamos viendo cómo gran parte de la prensa, y otros medios de comunicación, insisten en el llamado "cierre de filas" de todos los miembros del máximo órgano entre congresos del PSOE en torno a Zapatero, Secretario General y Presidente del Gobierno. Llama la atención que en casi todos los artículos y editoriales que se pronuncian en tal sentido se añada alguna coletilla diciendo que era de esperar que fuera así, dada la difícil situación en que se halla el gobierno por las complicaciones nada despreciables que supone la gestión política de la crisis económica y, además, las presiones de todo tipo que últimamente pesan sobre él.

No obstante, si por una parte encontramos esa interpretación que ha llegado a ser dominante, de la cual el editorial de El País, titulado al modo "dumasiano" con lema convocante de mosqueteros -"Todos a una"- , es paradigmático por razones que de prisa vienen a las mientes, por otra también se pueden leer otras versiones de los hechos que ponen de relieve otros acentos y matices importantes de lo que en el Comité en cuestión fue dicho. Es el caso de la crónica que hallamos en Público bajo el epígrafe "El PSOE se moviliza para frenar a la derecha". Quien la lea podrá sacar conclusiones más ecuánimes.

Y además también hay otras voces que hablan de lo que piensan. Si volvemos a las páginas del diario tras cuya cabecera va el rótulo "El periódico global en español" podremos detenernos en una nueva reflexión ofrecida por el viejo líder del socialismo portugués Mario Soares en su artículo "La crisis del capitalismo especulativo". Ésta ha sido escrita tras la elección de su paisano Barroso como presidente de la Comisión europea, como para retomar el hilo de las reflexiones que en su día hizo, con poderosas razones que se han perdido en la división del grupo socialista en el Parlamento europeo, pidiendo un candadato socialista para ese puesto y que, por tanto, no se votara al "azoroso" Durao Barroso. Viene a decir que si nos hemos tragado a ese candidato neoliberal -y cierto es que algunos resistieron a tan amargo calimocho, como nuestros compañeros del PSC-, que al menos nos pongamos manos a la obra para trabajar en serio en clave socialista. Y la pista principal que ofrece la dibuja con estas palabras: "Hay que reformular una socialdemocracia que en muchos casos se dejó 'colonizar' por el neoliberalismo". Cierto, como la vida misma. Con todo, se ve que no han tenido tanto efecto como se pensaba las reflexiones poselectorales que se hicieron antes de las calores estivales a la vista de los resultados de la izquierda europea.

Y si todavía alguien me acompaña hasta este último párrafo le sugeriría vivamente que no dejara de leer las páginas que dedica Público a la entrevista a Francisco Caamaño, ministro de Justicia. Palabras lúcidas y precisas sobre temas del máximo interés: Estatut, Tribunal Constitucional, aborto, libertad religiosa, etc. ¡Buen provecho!

sábado, 19 de septiembre de 2009

Comité Federal: acción política y cohesión social

Del discurso de Zapatero en el Comité Federal quiero destacar una afirmación especialmente relevante: "la cohesión social es fruto de la acción política". Lleva razón; es cierto. En nuestras sociedades complejas, la cohesión social nunca será producto de la casualidad. Se puede subrayar también que en esa frase se contiene la brújula del gobierno en el temporal de la crisis, que señala al norte de las políticas sociales. La prioridad concedida a ellas, además de la importancia que tiene por motivos de solidaridad, tiene también consecuencias económicas: será mejor que de la crisis salgamos todos, sin dejar a nadie atrás, aunque cueste más esfuerzo, más tiempo y más dinero. A la larga también será mejor incluso económicamente, lo cual no deja de ser una apreciación de sabor keynesiano.

Y vuelta a la Ley de Economía sostenible, también mencionada por Zapatero, la cual además de la sostenibilidad económica y medioambiental tendrá en su frontispicio la sostenibilidad social. Hay que hacerla bien y trasladarla a la ciudadanía como el tema merece.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

La deficiente educación de Esperanza Aguirre



Hay importantes problemas del ámbito educativo que la Presidenta de la Comunidad de Madrid tiene aún por resolver en el ámbito de sus competencias. Es importante que se reconozca y respete la autoridad del profesorado, pero no lo es menos que, desde el poder que tiene, Esperanza Aguirre atienda adecuadamente, y no a golpe de noticia, a lo que supone en verdad una educación de calidad para todos. Que en su caso no es así es algo que corrobora cualquier docente de la enseñanza pública madrileña. No vale preguntar sólo a los de la privada. Por eso, la educación de Esperanza Aguirre es deficiente.
Pero no es sólo por eso. Hay más. Si educación supone conocimiento crítico, y lo debe suponer, éste le falta a doña Esperanza, por más que le sobre acrítico descaro. Si aplicara las pautas que el conocimiento crítico de la realidad requiere no andaría diciendo la simpleza de que los socialistas tenemos la culpa del déficit en disciplina que ella encuentra en el sistema educativo español. Tan demagógico mensaje lo lanza además a la vez que el Rey pide a todos un "amplio y sólido acuerdo nacional sobre educación", insistiendo en la necesidad de "reforzar y prestigiar" a los profesores. Parece que no tiene mejor manera de trabajar para un pacto educativo que descargar su ojeriza contra el PSOE, manteniendo la miopía política de atribuir todos los males de la educación a la caducada LOGSE. Basta pensar que si sólo fuera por esa ley, en otros países no habría problemas educacionales similares a los de España, los cuales, por otra parte, cosas tales como el famoso Informe PISA no hacen sino enmascarar a base de tabulaciones de datos, interesantes pero que hay que situar en su contexto y en relación al modo como se obtienen.
El problema es que la deficiente educación crítica de Esperanza Aguirre la comparte con ella la derecha en general, muy condicionada por sus intereses al hablar también de educación. ¡Y a pesar de ello habrá que buscar el pacto educativo! ¿Pero quien educa críticamente a los que hablan de educación de la deficiente, y a la vez intersada, manera en que lo hacen? Hay cuadraturas de círculos, pero ya nos enseñaron que ni en el platónico mundo de las ideas era posible hallarlas.

martes, 15 de septiembre de 2009

Urnas en el caos (y españoles en Afganistán)



Hubo elecciones en Afganistán y aguardamos su resultado con la incertidumbre de si habrá o no segunda vuelta. De él depende no sólo la presidencia del Estado que se quiere construir, sino la legitimación del proceso. ¿Cómo valorar una participación del electorado quizá en torno al 30%? Fueron muchas las dificultades para votar bajo amenaza talibán y en un clima de guerra, lejos de parámetros de normalidad en elecciones democráticas. Aunque haya elementos contrarios a dichos parámetros –esperar además un mes para los resultados definitivos no induce a la confianza-, la participación, siempre que haya sido seria, indica una valiosa voluntad de democracia.

En aquella “tumba de imperios” donde reina un gran desconcierto gestado desde dentro e incentivado desde fuera, como explica Ahmed Rashid en su libro Descenso al caos, ¿puede decirse de las frágiles urnas que han sobrevivido en esa mezcla de ejercicio del voto y fraude electoral, de Estado fallido y sociedad tribal, de corrupción y narcotráfico, de talibanes y señores de la guerra, de terrorismo de Al Qaeda y presencia armada de EEUU y la OTAN? Del camino de Afganistán hacia la democracia dice Rashid: “La construcción nacional implica ayudar a la sociedad civil a reconstruir una economía destrozada, a crear estructuras políticas y sociales, y a introducir democracia. El proceso de democratización no puede limitarse simplemente a la celebración de unas elecciones, sino que también ha de incluir la creación de instituciones y de una cultura de la tolerancia y de la responsabilidad compartida entre gobernantes y ciudadanos”.

Tan sensatas palabras, escritas a la vez que se levanta acta del fracaso de la estrategia para Afganistán de EEUU y los países occidentales –el general McChrystal, máximo responsable de las tropas, ha venido a confirmarlo-, se topan con previsiones en las que la paz queda lejos. El presidente Obama, después de su decisión de progresiva retirada de Irak y abordando a la vez la situación afgana y la de Pakistán –estrategia Af-Pak-, habla abiertamente de “guerra necesaria”. Su retórica no es la de Bush y el “eje del mal” que enmarcó la guerra de Irak; sin embargo, insiste en una acción militar intensa, compatible con desarrollo socioeconómico. ¿Será posible esa estrategia bifronte con una población harta de ocupación extranjera, por una parte, y desde unas sociedades en las que cada vez hay más rechazo al envío de tropas al avispero centroasiático, por otra? ¿Será factible, como pensaba el filósofo Rawls para sociedades sin condiciones para una democracia liberal, instaurar los cauces de una “sociedad jerárquica bien ordenada” con un mínimo respeto a los derechos humanos? Hay serias dudas al respecto, y más a la vista de las concesiones preelectorales del presidente Karzai a quienes presionaban para recortar derechos de las mujeres. Fuera de dudas queda luchar en Afganistán por estrictos motivos de seguridad, en tanto la red de Bin Laden cuente allí con apoyos para moverse. Pero ante la confusión de fines podríamos preguntar con Clausewitz: ¿cuál es el “objetivo serio” de esa guerra, si ella ha de ser un “medio serio”?

En España, una vez que el contingente militar allí mantenido se amplió con 450 efectivos para las elecciones, vuelve a plantearse tras ellas la posibilidad, mediando la aprobación parlamentaria, de ampliar el número de militares permanentemente destacados, como han anunciado la ministra de Defensa y el presidente del Gobierno. Insisten en la seguridad global y en la necesidad de acabar con el terrorismo que se expande desde territorio afgano. Las circunstancias, y bien lo muestran los ataques sufridos por los soldados españoles en las últimas semanas, han hecho que se haya complicado la misión de paz que ellos fueron a realizar bajo cobertura de la ONU. Cabe decir que se trata de hacer posible la paz en un país que no acaba de salir de la guerra; y que no es voluntad de la sociedad y el gobierno españoles alentar la más mínima agresión bélica. Pero de todo ello hay que convencer a la ciudadanía y no es fácil cuando se está, no sólo geográficamente lejos, sino mucho más distantes de la “paz perpetua” con la que soñaba Kant que de aquella “guerra perpetua” de la que partía la justificación hobbesiana del Estado. Ocurre, con todo, que ante el caos reinante en Afganistán se quedan cortas las descripciones del “estado de naturaleza” que el autor del Leviatán sintetizaba mediante el adagio latino homo homini lupus.

José Antonio Pérez Tapias
Diputado del Grupo Parlamentario Socialista del Congreso
[Publicado en la revista EL SIGLO, nº 847 (14 septiembre 2009), p. 41]

lunes, 14 de septiembre de 2009

Respeto contra prejuicios



Las apariencias engañan. Lo decimos y tendríamos que obrar en consecuencia para no dejarnos llevar por apreciaciones ingenuas. Pero además deberíamos saberlo, de verdad, para no sucumbir culpablemente –dicho al modo kantiano- ante injustificables prejuicios. Nos referimos a prejuicios sobre los otros diferentes, enraizados en el imaginario social y que son difíciles de erradicar por lo que supondría de autocrítica. Revisarlos es cuestionar estereotipos con los que enjuiciamos a los individuos en función de la adscripción a un colectivo, el cual identificamos mediante rasgos con frecuencia negativos, que los estigmatizan. Este comportamiento, que denota falta de conocimiento crítico de la realidad –de los otros y de la propia-, no se compadece ni con la exigencia moral de respeto a cualquier ser humano, ni con la obligación política, fundamental en un Estado democrático de derecho, de tratar a todas las personas sin discriminación alguna por motivo de raza, sexo, cultura, religión, ideología o clase social. Los derechos humanos universales, y más en una democracia que los reconoce como fundamentales, demandan la voluntad ética, política y jurídica de acabar con esas discriminaciones y el compromiso de eliminar los prejuicios que las alientan. El listón del derecho ha de servir para elevar las pautas de las conductas que se dan de hecho.

Esta reflexión viene a cuento del requerimiento que ha hecho a España el Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas, recientemente hecho público, para que no se den en nuestro país actuaciones policiales basadas sin más en el color de la piel. El dictamen de dicho organismo hace hincapié en que tal proceder entra en contradicción con una política de lucha contra la discriminación racial, contribuyendo a propagar actitudes xenófobas. Tal requerimiento ha venido suscitado por un caso ocurrido hace 17 años: Rosalind Williams, ciudadana española de raza negra, fue conminada por la policía a identificarse, sólo ella –ni siquiera su marido, blanco y de apariencia “normal”- entre decenas de personas en el lugar de los hechos. No hay que hacer muchas elucubraciones para vislumbrar que la motivación vino dada por el color de esa mujer, que bastó para que fuera percibida como candidata a expediente de expulsión como inmigrante irregular.
El caso rodó por instancias administrativas y judiciales españolas, hasta llegar sin éxito al Tribunal Constitucional. Ahora el mencionado Comité de la ONU da la razón a la afectada y hace una advertencia que no debe tomarse a la ligera, máxime en un Estado que suscribió el Pacto Internacional por los Derechos Civiles y Políticos, con un gobierno que ha explicitado su compromiso en defensa de los derechos humanos y que ha anunciado su intención de promover una ley que permita atajar en nuestra sociedad toda forma de discriminación.

Una conducta como la que con razón se descalifica refleja prejuicios que no sólo albergan determinados funcionarios policiales. Por ello es importante que la ciudadanía en su conjunto abandone esos prejuicios que acaban en discriminaciones inadmisibles. Por otra parte, no deja de haber discriminación cuando por su solo aspecto caen bajo infundadas sospechas personas que reciben un trato que no se justifica por no tener papeles en regla. Así se realimenta la idea prejuiciosa que lleva a considerar al inmigrante, y más en situación irregular, como potencial delincuente.

Desde la ONU se nos urge a lo que estamos convocados por la Constitución: a tratarnos todos por igual desde el respeto a la dignidad de cada uno. Eso implica vivir en democracia en una sociedad pluralista, donde no cabe privilegio por ser español de toda la vida, digamos “español viejo”, como reedición de lo que otrora trataron de definir y acaparar los “cristianos viejos”. En estos momentos, los “españoles nuevos”, sea cual sea su color de piel y recen, si lo hacen, a un Dios que pueden invocar de una u otra manera, tienen derecho a ser tratados como todos los demás. ¡Hemos de tener buen cuidado –dicho sea en año de conmemoración de la expulsión de los moriscos- en no reciclar antiguas historias inquisitoriales en las que se mantuvo bajo sospecha a tantos “cristianos nuevos”, a la postre expulsados! Hoy son esos nuevos españoles los que nos pueden ayudar a reformular un concepto de ciudadanía más inclusivo para articular diversidad cultural y pluralidad nacional en un Estado que sobrelleva seculares crisis de identidad de la sociedad que lo sostiene.
José Antonio Pérez Tapias
Diputado socialista

(Artículo publicado en el diario Granada Hoy el 12 de septiembre de 2009)

domingo, 13 de septiembre de 2009

Para pensar "en socialista" desde Andalucía


Para eso se ha constituido la Fundación Alfonso Perales que ayer se presentó en Sevilla. Porque no hay acción política sin ideas -por eso es "acción" y no mero activismo-, siendo ideas que emergen de la realidad y a ella vuelven como proyecto para fecundarla con voluntad de transformación política.
Una Fundación para nutrir de análisis y propuestas al socialismo andaluz y, a través de él, al socialismo español, es un buen invento, a añadir sin duda a otros ya existentes en diferentes ámbitos del PSOE como la Fundación Ideas, la Fundación Sistema, la Pablo Iglesias o, por ejemplo, la Rafael Campalans de los socialistas catalanes. Por eso, desde Pilar Navarro y Petronila Guerrero -presidenta del PSOE-A y también de la Fundación recién nacida, hasta Felipe González, pasando por Caldera, Griñán y Chaves, todos se felicitaron por su puesta en marcha, destacando que se haya hecho en memoria de un militante tan destacado del socialismo de nuestra tierra como fue Alfonso Perales, hombre de acción preocupado por las ideas.
Y como de ideas se trata creo que es oportuno subrayar algunas de las que en el acto de ayer se expresaron. Si Manuel Chaves habló de las respuestas a la crisis, tanto desde el Gobierno de España como desde la Junta de Andalucía, destacando la importancia de lo que en el futuro próximo hagamos con la anunciada Ley de Economía sostenible, Pepe Griñán puso el acento, entre otras cosas, en la necesidad de contar con un partido movilizado capaz de apoyar y espolear la acción de gobierno desde las instituciones. El partido no puede estar hibernando en el tiempo entre campañas electorales; todo lo contrario.
Justamente para ese trabajo imprescindible se perfila la Fundación Alfonso Perales como instrumento de gran potencial para interactuar con la organización del partido proporcionando análisis, diagnósticos y propuestas para la acción, fomentando el debate que ha de llevarse a la sociedad para que la ciudadanía participe en nuestro proyecto. Es tarea clave para consolidar una "hegemonía" social -palabra de sabor gramsciano que Griñán utilizó con profusión- imprescindible para un proyecto socialista que quiere seguir transformando la realidad, y más en tiempos de crisis, y que no puede descuidar el apoyo ciudadano precisamente para hacer frente a las pretensiones hegemónicas de una derecha que no descansa. Se trata, por tanto, de contar con un potente caudal de ideas para la acción en favor de una economía sostenible, de una educación de calidad para todos, de unas políticas sociales dignas y eficaces, etc.
Felipe González , enmarcando su intervención en unas breves pero precisas pinceladas en torno a recuerdos muy vívidos de su amigo Alfonso Perales, puso el acento en unas cuantas cosas fundamentales. Insistió en que si estamos dejando atrás la recesión económica, no por eso la crisis está superada, puesto que además es una crisis profunda, civilizatoria, en la que están en juego muchas cosas. Hay que seguir empleándose a fondo para hacer los cambios necesarios, buscando una buena comunicación con la gente para poder hacerlos en sintonía con ella, pues de lo contrario no serán posibles. Desde esa escucha a lo que la ciudadanía siente se debe estar atento a la realidad, dado que si nuestras ideas son ajenas a esa realidad la transformación de ésta en la dirección adecuada será imposible. No bastan buenas ideas si no entroncan con la realidad, como no bastan buenas intenciones para cambiarla. Cuidado, por tanto -insistió Felipe-, con discursos excesivamente moralizantes que luego tienen poca capacidad de incidencia política. Eso es especialmente aplicable a lo que se dice y se hace respecto al sistema financiero: hay que ir al núcleo de la cuestión, a las medidas que verdaderamente pueden cambiar su funcionamiento real.
Pudimos comprobar que la pretensión con que nace la Fundación se puso en ejercicio con reflexiones para la acción. Y así deberá seguir siendo. Bienvenido un nacimiento tan oportuno con un recuerdo tan sentido

viernes, 11 de septiembre de 2009

Cuando es el bufón quien manda


En todas las cortes había un bufón, por lo menos. Es cosa sabida. Lo que no podía pensarse era que fuera el bufón el que mandara. Y bien que lo dejaba claro Velázquez cuando pintaba bufones -como Pablo de Valladolid, en el cuadro de arriba- y cuando pintaba monarcas. Sin embargo, acabamos de comprobarlo una vez más en la rueda de prensa que días atrás tuvieron juntos el presidente Zapatero y el primer ministro italiano Berlusconi -lo siento por Italia-. Aguantando las bufonadas machistas del segundo, anfitrión del encuentro, el primero, haciendo acopio de cortesía en exceso, pudo tener otra sufrida experiencia de lo dura que es la diplomacia. Carme Chacón y Elena Salgado le acompañarían en el sentimiento, preguntándose quizá en su fuero interno que por qué había que llegar aponerse en situación de tener que aguantar las insolencias que en silencio tuvieron que soportar.
El personaje -el mismo que se autopresenta con cínica chulería diciendo que es el mejor presidente de la República italiana en 150 años- es conocido de todos, y no sólo por sus pretendidas gracias, sino por sus peligros antidemocráticos, hoy puestos de manifiesto con el acoso al que se ven sometidos periodistas y medios que en el país transalpino osan criticar sus abusos y desvaríos. Peligra allí la libertad de expresión y, según cuentan autorizadas voces italianas, hasta la división de poderes propia de un Estado democrático de derecho.

Con todo, además de lo que supuso todo lo que dijo el primer ministro Berlusconi para el presidente del gobierno español, para la diplomacia de nuestro Estado, para la dignidad de las mujeres y para un periódico como El País, es más que preocupante el que tengan que pactarse cuestiones muy delicadas en torno a la política de inmigración de la UE con un bufón de tal calibre que, además, legaliza somatenes, criminaliza a los inmigrantes como delincuentes y echa gasolina a las brasas de la xenofobia. Nada fiable, y menos teniendo en cuenta el virus populista autoritario que expande dicho personaje bajo las groseras apariencias de sus chistes soeces. ¡Ay, las malas compañías...!

jueves, 10 de septiembre de 2009

Ideas claras y distintas para la comunicación política





La acción política requiere una comunicación eficaz. Así ha sido siempre, pero aún más, si cabe, lo es en nuestra "sociedad de la información y la comunicación", en la época de las "nuevas tecnologías", en tiempos en los que queremos que nuestra democracia sea participativa y deliberativa. Tenemos presente el republicanismo cívico.

No resolver bien la comunicación política trasladando con claridad a la ciudadanía qué se quiere hacer, por qué se toman tales o cuales decisiones desde el gobierno, que motiva unas leyes u otras, para qué las actuaciones que se emprenden desde el gobierno o que se proponen desde el partido, es estar condenado al fracaso. Y ello, además, porque suele ocurrir que si no se comunica bien es porque tampoco se escucha demasiado, con lo cual la relación entre emisor y receptor, con los "medios" entre ellos y los mensajes cruzados, se ve interceptada por malentendidos y distorsiones, cuando menos. Si para colmo hay otros protagonistas a quienes interesa que dicha comunicación no fluya y para ello hacen ruido o pervierten lo que circula por las redes de la información, entonces el panorama es aún más complicado para que la comunicación política se dé.

Siendo las cosas así en nuestro actual momento político, con ministros o ministras del gobierno que de vez en cuando incluso reconocen que la comunicación con la ciudadanía no es todo lo buena que debiera, no vendría mal acordarse de Descartes y sus reglas para la dirección de la mente. Es más, un poquito de su "método" también vendría bien para una comunicación política eficaz, es decir, capaz de cumplir sus objetivos. Cabe decir que sin "ideas claras y distintas", susceptibles de formularse con nitidez en un lenguaje inteligible, y de no confundirse con otras, sean propias y menos aún si son ajenas, la comunicación naufraga, y más en el terreno político, donde no vale aplicar lo de que en noche oscura todos los gatos son pardos. Precisamente en la noche oscura de una crisis como la que nos embarga hacen más falta todavía ideas claras y distintas que inspiren medidas de gobierno operativas a corto, medio y largo plazo, aptas por tanto para ser articuladas en proyectos coherentes y para incidir en una realidad compleja mediante una acción política que no se puede quedar en activismo con riesgos de inconexión o contradicción entre las cosas que se hacen.

En política, por consiguiente -lo diremos recordando al filósofo Austin-, es fundamental lo que se haga con las palabras. Hoy lo vuelve a remachar el especialista en comunicación Antoni Gutiérrez-Rubí en un artículo en El País que bien haríamos en prestarle atención: "Los errores de información del Gobierno". El mismo autor, cuya página web se puede visitar con provecho (www.gutierrez-rubi.es), públicó otro en Público -"Zapatero y el laberinto de las palabras"- , hace meses, sobre el que se puede volver para retomar reflexiones que siguen siendo pertinentes. De hecho, la conexión entre uno y otro queda reforzada por una cita literal que aparece explícitamente en los dos. Las referidas palabras, siendo fácil recordar quién las pronunció, son éstas: "Lo habéis hecho bien, pero no lo habéis explicado bien". Pues eso, que hay que hacerlo mejor al hablar de impuestos, de prestaciones a parados, de economía sostenible, de financiación autonómica y estatutos reformados, de inmigración, de TDT, de aborto, de libertad religiosa, de política internacional... y, por supuesto, de qué hacemos en Afganistán.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

"Sostenibilidad": ¡esa palabra, ese compromiso!





Comparecencia del Presidente Zapatero en el Congreso de los Diputados. De nuevo, debate sobre economía, al hilo de la crisis. Tema relevante en él es la presentación, con más detalle que en otras ocasiones, de la Ley de economía sostenible que prepara el Gobierno. Tendrá tres patas, las tres sobre las que debe apoyarse un desarrollo en verdad sostenible: sostenibilidad económica, atendiendo a lo que debe ser una economía competitiva y a la vez solidaria; sostenibilidad medioambiental, relativa a los recursos naturales que hay que utilizar con criterios de conservación que permitan que en el futuro dispongan también de ellos las generaciones que nos sigan; y sostenibilidad social, la que ha de encarnar un sistema social capaz de albergar y expandir relaciones justas entre personas y colectivos, empezando por la formación a la que los individuos puedan tener acceso desde la igualdad de oportunidades. La política está llamada a conjugar todo ello, radicando ahí una de las claves de lo que una política democrática está llamada a realizar en el día de hoy.

En medio de la crisis, lanzar a la escena política el proyecto de una ley de economía sostenible es plantearse cómo abordar adecuadamente la manera de salir de la misma en positivo, es decir, generando las bases para que no se repita una crisis similar, desde las mismas causas, que en el futuro no sería por otra parte exactamente igual, sino una nueva edición "corregida" y aumentada. Por ello, una ley de economía sostenible como la que anuncia el Gobierno tiene que atender a lo "urgente" y a lo "importante", es decir, a combatir el desempleo, por una parte, y a sentar las bases de un nuevo modelo productivo, por otra.

Por ello, a lo expuesto por el Presidente podemos añadir que es necesario un acierto pleno en la elaboración, aprobación y puesta en marcha de una ley de esas características. Esto es, dicha ley ha de ser coherente, ha de tener credibilidad y ha de difundirse y aplicarse acompañada de una buena política de comunicación. Se trata de un recurso jurídico que hay que utilizar con su máxima potencia para incidir en el ámbito económico, en las relaciones sociales y en el tratamiento de los recursos naturales. Hay que conjugar mucho y habrá que hacerlo bien. La tarea es compleja y de ella va a depender en gran medida el futuro deesta Legislatura. ¡Adelante, pues, con ese compromiso socialista de sostenibilidad!

domingo, 6 de septiembre de 2009

Gana intensidad el debate sobre los impuestos



El debate sobre los impuestos está en la calle. No es extraño, y menos en tiempos de crisis. Las propuestas avanzadas por el Gobierno respecto a posibles cambios en su política fiscal están provocando opiniones muy diversas. En medio de todo ello será bueno escuchar las que se formulan desde posiciones de izquierda en términos muy fundados -respecto al tratamiento fiscal de las SICAV, por ejemplo-.

Partiendo de reconocer sin pesar que los impuestos son imprescindibles y de que en determinados momentos la subida de algunos de ellos es necesaria por fiscalmente adecuada y socialmente justa, hemos de clarificar la posición del PSOE en el debate político que ya está en la calle, en los medios y en el ámbito parlamentario. Es conveniente cargarse de razones y darlas, dejando atrás titubeos confundentes, en lo que ha de ser ejercicio de democracia deliberativa en tema tan sensible.

Dos textos relativos a impuestos de los que hay asoman por los periódicos me han resultado especialmente interesantes. Uno de ellos es el reportaje que hacen Ramón Muñoz y Luis Doncel en las páginas de Economía-Negocios de El País, y el otro es un ponderado artículo de Francisco J. Ferraro en las páginas del diario Granada Hoy: "El debate sobre los impuestos".

sábado, 5 de septiembre de 2009

Otra contribución del PP a la historia de la infamia



El anciano Borges, con su ceguera, lo habría visto con toda claridad: Rajoy, Camps, y los 2000 militantes del PP que ayer cenaron estupendamente trajeados en la plaza de toros de Valencia, se cubrieron de gloria al añadir otra contribución más a la historia de la infamia. El autor argentino hubiera constatado que se excedió al calificar de "universal" la que él escribió, pues comprobamos, con perdón del más grande escritor de las letras del país austral, que nada hay universal de facto mientras no esté todo dicho y hecho. La historia, hasta en los relatos de ficción, siempre queda incompleta. El PP pudo por eso sumar otras líneas más a la de la infamia por boca de un Camps que, respaldado por un entusiasta Rajoy, afirmó ante un público entregado estas tres cosas:

- El PSOE quiere instalar un régimen de terror en España.

- El gobierno del PSOE negoció con terroristas

- El gobierno del PSOE humilló a la nación.

No hace falta decir que no son palabras de un discurso crítico con la acción de gobierno desde una oposición que hace legítimamente su trabajo. Son palabras desbocadas con intención de deslegitimación total del gobierno de España y del partido que lo sostiene, cuestionando la realidad del Estado democrático de derecho que afortunadamente tenemos en nuestro país. Hacer esas afirmaciones mentirosas, calumniosas y cargadas de mala fe es una infamia que hasta cuesta trabajo imaginar que se pudiera llegar a ella.

Ante eso, los socialistas, desde donde estemos, tenemos que ser rotundos, y si se quiere, para que no haya rasgamientos de vestiduras, correctamente rotundos, para decir en alto lo que la ciudadanía española, democrática, adulta e informada, sabe:

- Que el PSOE defiende todos los días, donde gobierna y donde no gobierna, la democracia constitucional que nos hemos dado. Todo lo contrario, pues, de instaurar un régimen de terror, lo cual, por el solo hecho de decirlo, debía descalificar para los restos a quien se permite con tal descaro antidemocrático hablar de "régimen" y asociar malévolamente al PSOE con "terror".

- Que el gobierno del PSOE no ha negociado con terroristas ni ahora ni nunca. Sólo puede hablar de negociación de esa manera acusatoria quien expresamente quiere pervertir el sentido con el que se intentó en la legislatura pasada, y con aval del parlamento, el "proceso de paz" en el País Vasco, frustrado por ETA precisamente por no negociar. Y callaremos sobre quien en tiempos pasados se refería desde el gobierno popular de entonces al Movimiento Nacional Vasco de Liberación.

- Que el gobierno del PSOE no ha humillado a la nación, sino todo lo contrario al poner a España donde tiene que estar, y no en ninguna página de alguna historia fatuamente elucubrada, y al tratar a los ciudadanos españoles conforme a lo que requiere su dignidad democrática.

Y dejado eso en claro, todavía podemos preguntar a Rajoy acerca de cómo tiene la osadía de salir al ruedo en Valencia como adalid del lema "el fin no justifica los medios". No menos interés tiene la respuesta que nos podría dar el presidente del PP si le pedimos más claridad sobre su viril afirmación de que "el PP ha tenido lo que hay que tener para permanecer en su sitio". El sitio donde está lo conocemos todos, pero sabemos también lo que ha tenido durante estos últimos tiempos en los que sus fuerzas se dedican a urdir falsas teorías conspiratorias y pregonar inexistentes persecuciones: inagotables dosis de cinismo político (o más bien antipolítico).

viernes, 4 de septiembre de 2009

"Madre, yo al capital me humillo..."




¿Miedo a los impuestos? Sí, eso parece a tenor de las declaraciones de la Vicepresidenta Salgado, hoy recogidas por la prensa como puede verse, por ejemplo, en El País y Público, acerca de lo que al final será una leve subida impositiva para las rentas del capital, tan leve que no afectará a las sociedades que se denominan con las siglas SICAV: Sociedad de Inversión de Capital Variable. ¿Hacía falta tanta alforja para ese viaje?

Si no se toca la fiscalidad de las SICAVs no se llamará a las puertas de los grandes capitales para que contribuyan a financiar el déficit incrementado por las imprescindibles políticas sociales en tiempos de crisis. Gracias a ese invento descaradamente antisolidario, al que el PP dio cobertura legal en su etapa de gobierno, los capitales refugiados en una SICAV tributan al 1%, lo cual tiene toda la pinta de un trato fiscal de privilegio. Basta recordar la tributación de los beneficios empresariales entre el 25 y el 30% o el tipo del 43 % al que pueden llegar los niveles más altos de renta personal. Trae cuenta formar una SICAV, que para eso están la ciencia económica, la ingeniería financiera, los bancos y los gobiernos que lo permiten porque la ley lo ampara. Huele mucho a evasión fiscal legalizada. Y frente a tal invento es un mal argumento decir que si se toca por algún sitio se producirá una evasión de capitales, como ha insinuado la Ministra aduciendo que este tipo de sociedades se dan en todos los países europeos. Con esa lógica, nadie trataría nunca de acabar con los paraísos fiscales, dado que existen y parece imposible acabar con todos a la vez. ¿Para qué entonces las políticas comunes de la UE o las reuniones del G 20 y compañía?


Tendrá poca credibilidad cualquier medida de política fiscal al día de hoy, con la que ha caído y seguirá cayendo, si no se modifica la tributación de las SICAV. Quedarían como intocables, y en este caso no por parias, sino por aprovecharse del tabú que el capital, en sus núcleos duros, sabe tejer en torno a sí. La antropología lo dice: quebrantar los tabúes da miedo. Y si el miedo es invencible más vale que acabemos parafraseando a Francisco de Quevedo: "Madre, yo al capital me humillo...". Poderoso caballero sigue siendo don Dinero, ¡y que vuelva Paco Ibáñez para cantarlo una vez más!


Nota final. Un compañero me ha remitido amablemente un artículo sin desperdicio sobre tan pavoroso tema, escrito por otro ilustre compañero socialista, Luis Solana, en su página web "Una delgada línea roja": "Zapatero, espere a leer esto". Contrasten y lean.

jueves, 3 de septiembre de 2009

Nueva prestación a parados: observadores que hablan



Eso es el público, un conjunto de observadores que hablan, es decir, enjuician, valoran, opinan... y así participan. Y eso es lo que hoy, como en tantos días y en tantos periódicos, encontramos en el diario Público. Se pueden destacar algunos comentarios sobre la medida, más que acertada -justa, como ha dicho Jose Antonio Alonso-, pero titubeante en su recorrido, relativa a la nueva prestación de 420 euros mensuales para parados de larga duración sin otra cobertura. Uno de ellos es el del economista Jorge Calero, en el espacio del Consejo editorial, y otro es el del columnista Pedro González, en Punto de vista que se puede leer en la edición impresa: valoraciones positivas, pero críticas con el modo tan vacilante. Nunca es tarde para aprender, y más si te lo dice el público.

No hay que pasar por alto, siguiendo hoy con el mismo diario, el imprescindible artículo de Vicenç Navarro sobre Efectos de la regresividad fiscal, una buena batería de argumentos que hay que hacer llegar a quienes tengan dudas sobre la necesidad de una fiscalidad progresiva justa que, entre otras cosas, no favorezca a las rentas del capital -como ha ocurrido a las claras en el pasado reciente- frente a las del trabajo. La propaganda neoliberal, que nos cayó encima como denso aguacero, ya en forma de chaparrón, ya en la de lluvia fina, debe ser neutralizada con un discurso no vergonzante acerca de lo que los socialistas defendemos en cuanto a política impositiva, es decir, política para una solidaridad efectiva.

martes, 1 de septiembre de 2009

Impuestos sobre rentas del capital: hacia una fiscalidad más justa, sin pedir perdón



Trabajar para una fiscalidad más justa es de izquierdas. Es más, sin esa tarea le faltaría a la izquierda una de sus señas de identidad, pues significaría haber renunciado a la redistribución de la riqueza, a la financiación adecuada de unas políticas sociales dignas de tal nombre y a que el Estado pueda actuar como regulador y dinamizador del mercado de una manera eficaz y socialmente equitativa. Si eso es siempre así, aún lo es más en tiempos de crisis, como los actuales. Por eso no hay que plantear con la boca chica la propuesta de aumentar los impuestos sobre las rentas del capital, máxime si también en ese terreno se hace con criterios de progresividad. Además, dejar atrás la situación en que veníamos estando, en la que tales rentas cotizaban con un 18 % que las beneficiaba muy asimétricamente en relación a las rentas del trabajo, es un paso importante hacia una mayor justicia fiscal.

Defender esa propuesta con todos los argumentos que tiene a su favor ha de ser parte del discurso político de los próximos meses, como también debería serlo si se decidiera gravar las rentas del trabajo más elevadas, lo que no sería nada descabellado en el caso de ciertos profesionales, deportistas de élite, etc. Todo ello supondría empezar a salir de la órbita de la ideología neoliberal que ha sido hegemónica hasta ahora y que ha denigrado los impuestos, lo público y el Estado mismo. La derecha siempre habla de bajar los impuestos; forma parte de sus banderas electoralistas. La izquierda debe saber que si lo hace no es porque forme parte de su identidad política, sino "por accidente", es decir, porque, en el mejor de los casos, las circunstancias lo aconsejan coyunturalmente, pero siempre con mesura y buen criterio para que la fiscalidad de un Estado que quiere ser social y democrático de derecho no sufra pérdidas de manera irreversible. Es decir, que bajar impuestos, aunque lo haya hecho la izquierda, no identifica a la izquierda.

Y si cualquier subida de impuestos se acompaña de mejoras en la inspección fiscal, mejor que mejor para que la fiscalidad que ha de permitir un Estado solidario sea cada vez más justa. También en ese caso una mayor eficacia contribuye a una mayor justicia social y económica.

Hay, por tanto, buenas razones para que subir los impuestos a quienes más tienen, para mantener las políticas sociales en tiempos de crisis sea, como dice el editorial de hoy de El Periódico de Catalunya, un "acto de estricta justicia". También es de esperar que los socialistas seamos capaces de desmentir lo que ese mismo editorial concluye en su última frase: "La lástima es que los socialistas, desde el Gobierno o desde el partido, siguen siendo incapaces de explicar las razones convincentes de que subir impuestos es razonable".