miércoles, 9 de septiembre de 2009

"Sostenibilidad": ¡esa palabra, ese compromiso!





Comparecencia del Presidente Zapatero en el Congreso de los Diputados. De nuevo, debate sobre economía, al hilo de la crisis. Tema relevante en él es la presentación, con más detalle que en otras ocasiones, de la Ley de economía sostenible que prepara el Gobierno. Tendrá tres patas, las tres sobre las que debe apoyarse un desarrollo en verdad sostenible: sostenibilidad económica, atendiendo a lo que debe ser una economía competitiva y a la vez solidaria; sostenibilidad medioambiental, relativa a los recursos naturales que hay que utilizar con criterios de conservación que permitan que en el futuro dispongan también de ellos las generaciones que nos sigan; y sostenibilidad social, la que ha de encarnar un sistema social capaz de albergar y expandir relaciones justas entre personas y colectivos, empezando por la formación a la que los individuos puedan tener acceso desde la igualdad de oportunidades. La política está llamada a conjugar todo ello, radicando ahí una de las claves de lo que una política democrática está llamada a realizar en el día de hoy.

En medio de la crisis, lanzar a la escena política el proyecto de una ley de economía sostenible es plantearse cómo abordar adecuadamente la manera de salir de la misma en positivo, es decir, generando las bases para que no se repita una crisis similar, desde las mismas causas, que en el futuro no sería por otra parte exactamente igual, sino una nueva edición "corregida" y aumentada. Por ello, una ley de economía sostenible como la que anuncia el Gobierno tiene que atender a lo "urgente" y a lo "importante", es decir, a combatir el desempleo, por una parte, y a sentar las bases de un nuevo modelo productivo, por otra.

Por ello, a lo expuesto por el Presidente podemos añadir que es necesario un acierto pleno en la elaboración, aprobación y puesta en marcha de una ley de esas características. Esto es, dicha ley ha de ser coherente, ha de tener credibilidad y ha de difundirse y aplicarse acompañada de una buena política de comunicación. Se trata de un recurso jurídico que hay que utilizar con su máxima potencia para incidir en el ámbito económico, en las relaciones sociales y en el tratamiento de los recursos naturales. Hay que conjugar mucho y habrá que hacerlo bien. La tarea es compleja y de ella va a depender en gran medida el futuro deesta Legislatura. ¡Adelante, pues, con ese compromiso socialista de sostenibilidad!