El pensamiento decolonial supone una aportación clave para una interculturalidad efectiva, en la que todos los que entren en diálogo se hayan liberado del sesgo de una razón colonial que ha dejado posos muy arraigados en la mirada occidental e incluso en la autoconciencia de los no occidentales. Con esa aportación que radicaliza la crítica y la autocrítica el camino estará más despejado para el mestizaje como interrelación fecunda de las diferencias.
1) En el marco de su crítica al orientalismo, Edward Said, como factores
que bloquean la percepción que desde fuera se tiene del mundo árabe-musulmán,
señala estos tres: “a) la historia de prejuicios populares antiárabes y
antiislámicos en Occidente […]; b) la lucha entre los árabes y el sionismo
israelí y sus efectos en los judíos estadounidenses, en la cultura liberal y en
la mayoría de la población; c) la ausencia casi total de una predisposición
cultural que posibilite una identificación con los árabes y el Islam y una
discusión desapasionada sobre ellos”.
¿Qué valoración hacer de este diagnóstico
de Said? ¿Qué otros factores puede incidir en los señalados, sea agravando sus
efectos, sea aminorándolos y, en su caso, haciéndolos desaparecer?
2) Fátima Mernissi, en El miedo a la modernidad. Islam y democracia, afirmaba: “Ahora, los
árabes tratan de mirar de otra manera, ver quién es el otro, de dónde viene la
fuerza, y por qué ellos son tan débiles, tan vulnerables. La democracia, por
supuesto, y el respeto al individuo y sus derechos se han identificado como el
secreto de esa fuerza, y han surgido como una necesidad y una poderosa
exigencia de las consignas de la muchedumbre que se manifestaba por la calles
de Argel, Túnez y Rabat…”.
La interculturalidad supone converger sobre los
valores comunes de la democracia: ¿cómo promover esa confluencia en el diálogo
entre sujetos de “cultura occidental” y de “cultura árabe-musulmana”? Mernissi, a diferencia de Huntington o de
Sartori, defiende la compatibilidad entre Islam y democracia, reconociendo lo
que en las sociedades árabes de mayoría musulmana ha de cambiar para su
democratización. A la vista de los procesos de la llamada “primavera árabe”
iniciada en 2011, ¿qué decir de esas palabras escritas por Mernissi al hilo de
los bombardeos sobre Bagdad en la primera Guerra del Golfo?
3) Uno de los autores más representativos del
pensamiento decolonial es Walter D.
Mignolo, el cual, en La idea de América
Latina, escribe: “Desde Bartolomé de las Casas, en el siglo XVI, hasta
Hegel, en el siglo XIX, y desde Marx hasta Toynbee, en el siglo XX, los textos
que se han escrito y los mapas que se han trazado sobre el lugar que ocupa
América en el orden mundial no se apartan de una perspectiva europea que se
presenta como universal. Es cierto que los autores reconocen que hay un mundo y
unos pueblos fuera de Europa, pero también es cierto que ven a esos pueblos y a
los continentes en que habitan como “objetos”, no como sujetos, y en cierta
medida los dejan fuera de la historia”.
¿Qué queda de esa perspectiva de colonialidad
en las sociedades que protagonizaron empresas colonialistas de dominio sobre
otros? Si de la “herida colonial” surge un pensamiento decolonial que cuestiona modos de plantear la interculturalidad,
por estar aún afectados de mirada colonial, ¿será en verdad posible un
planteamiento universalista “transcultural”, “desde abajo”, como desde el
diálogo intercultural se postula?

¿Qué respuesta se puede dar a este
interrogante de Naïr? ¿Y desde qué concepto de mestizaje se hace?
(Cuestiones para el debate en sesiones prácticas -22 de mayo de 2013- de la asignatura Filosofía de la cultura del Grado de Filosofía de la UGR)
























